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{ENTREVISTAS}

'El teatro me salvo la vida, es la vía de escape para mis emociones'

Gemma Viguera es actriz, recientemente ha representado 'Lánzate al vacío' en el festival Actual

Gemma Viguera es actriz y hace unas semanas nos quedamos prendados de su interpretación del personaje de Greta, en ‘Lánzate al vacío’. Los peldaños de la escalera principal del Instituto Sagasta de Logroño se habían transformado en gradas y abajo, en el hall, se representaba la obra de teatro. Estábamos en Actual y el montaje se incluía dentro del programa de Escenarios Insólitos del festival. Eran dos actores sobre el escenario que interpretaban a Max, el hombre bala, y a Greta, la mujer cañón. Ya conocíamos las virtudes interpretativas de Fernando Moreno y ahora queríamos charlar con la actriz que da vida a Greta. Gemma Viguera recuerda que en el colegio, en las Escolapias, siempre quería ser la protagonista de las obras de teatro que representaban. “Hasta el punto –cuenta- que en una ocasión decidieron que hubiera una prueba para elegir a la alumna que interpretaría el papel principal. "Era una forma sutil de poder decirme que esta vez no me tocaba. Se trataba de una obra muy dramática y yo me puse a llorar durante la prueba… y me votaron a mí”. A pesar de todo, el teatro no apareció como una opción hasta los años de universidad en Valladolid, donde estudiaba Educación Social. Desde entonces no ha parado de dar vida a personajes, principalmente en el teatro, pero también para campañas de publicidad./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Por qué actriz y no ingeniera, abogada o funcionaria?

La verdad es que… no lo sé –se ríe. Siempre he sido muy emocional y siempre digo que el teatro me salvó la vida. Fue, ha sido, la vía de escape a mis emociones, la vía de conducirlas de alguna manera, de sacarlas más que de conducirlas, aunque sea a lo loco. Estaba estudiando Educación Social en Valladolid –porque claro, el teatro no era una opción- conocí a una serie de gente de un grupo de teatro, Alkimia 130, y me decidí a probar. Me dije, “voy a presentarme a las pruebas que me sobra tiempo”. Fui a realizar las pruebas con tanta tranquilidad y tan despreocupada que me cogieron. En ese momento comencé a estudiar teatro en la Escuela de Valladolid y se me abrió el mundo. Desde ese momento no falté a clase nunca… y había sido muy mala estudiante. No faltaba porque cada clase era un descubrimiento, una maravilla.


S.- Un truco del destino…

… fue un poco sin querer queriendo, pero ahora me alegro mucho porque creo que el teatro me ha salvado de todas las emociones comprimidas que tenía… Año tras año disfruto más, me planteo más cosas, sobre el teatro, sobre cómo llevarlo, cómo compaginarlo con la vida, año tras año me considero mejor actriz… ya me lo había comentado algún profesor… “si no te vas a sentir actriz hasta los cincuenta…”… cuando se van acumulando las experiencias van saliendo las emociones mejor. De hecho, desde que soy madre alucino, me explota todo, no tengo que hacer nada, todo fluye fácilmente, no sé si se acabará…


S.- … ser actriz no es un sueño que te plantearas de siempre, desde niña…

No, no. Si miro atrás, recuerdo que de pequeña quería ser bailarina de las que salían en la tele; si miro atrás, sí que me veo en la escuela siendo la prota de las obras de teatro que hacíamos, pero claro, no era una opción hasta que no te la dan, nunca lo he tenido claro. Probablemente, en el fondo la idea de ser actriz estaba ahí.


S.- ¿Sentías atracción por otros caminos artísticos?

Que recuerde, sólo escénicas, no era una niña que le gustara pintar o la música, que me parece dificilísimo. Pero sí bailar, la danza… actuar me gusta mucho y también el mundo del circo…


S.- Precisamente, ‘Lanzarse al vacío’, la obra que representasteis en Actual tiene relación con el circo...

Sí, tiene una base de circo, una relación con el mundo de las acrobacias…
S.- Decides hacer lo que te gusta, ser actriz. ¿Cómo actriz se puede ganar la vida uno?

Pues mira, no creí que pudiera hacerlo y menos en Logroño. Mi escuela es la vieja escuela de Valladolid, no la de ahora. Era una escuela formada por gente que amaba el teatro, que se la cargó León de la Riva después de muchos años intentándolo. Aquella escuela era muy realista y recuerdo que cuando me dio el título la secretaria me dijo “toma, ya eres camarera”. Siempre nos decían: “Mirad que esto no es fácil” y yo les creí, como creí todo lo que me contaron en la escuela de teatro. Así que me plateé que tenía que trabajar, trabajar en lo que fuera. He trabajado en millones de cosas, pocas veces he dicho que no a trabajos de teatro, me hayan gustado más o me hayan gustado menos. A veces pienso que podido equivocarme y otras que me ha dado tablas, que me ha curtido. Pensé que tenía que intentarlo y sino resulta ya veré lo que hago. Acabé Educación Social también. He tenido la suerte de trabajar siempre. A veces en condiciones muy malas, en otras mejores.


S.- y además haces teatro en Logroño, aunque no lo imaginaras al principio…

En Logroño. No imaginaba que fuera posible. Viví un tiempo a Barcelona –un poco por llevar la contraria porque todos mis compañeros se fueron a Madrid- y allí hice teatro en catalán, pero llega un momento en que te das cuenta que no vas a ser profesional, que no puedes dar un salto más por el tema del idioma. Siempre vas a tener acento. Así que camino de Madrid paré aquí, en Logroño, que es de donde soy y comencé a trabajar con Sapo Producciones…. y me lo paso muy bien con ellos, son muy buena gente, siempre está todo muy claro, me hacen contratos de actriz, que en Barcelona era muy difícil que te hicieran un contrato del Régimen Especial de Actor, que es tan necesario para cotizar. Así que comenzaron las dudas ¿Me voy a Madrid, me quedo aquí? Y decidí que no me iba a Madrid. Hay compañeros que me incitan a ir a Madrid, que me preguntan por qué estoy en Logroño. Pues porque estoy muy a gusto.


S.- Que ser actriz era algo que te gustaba lo descubriste al entrar la escuela de teatro, pero ¿cuándo dijiste ‘soy actriz’? ¿o aún no ha pasado?

Sí, sí ha pasado. Recuerdo que en segundo de la escuela dije ‘donde me estoy metiendo’, me dio un poco de vértigo pero fui a por ello. ¿Cuándo me dije que ya era actriz? No lo sé. Creo que fue la primera vez que me ofrecieron un trabajo como educadora social –un buen trabajo, de esos de cobrar todos los meses e incluso pagas extras- y dije que no. Dije no porque soy actriz y tengo mi trabajo de actriz. Creo que fue entonces…


S.- ¿Es sencillo en el día a día ser actriz?

Cuesta un poco. La gente te pregunta a qué te dedicas y dices que eres actriz… supongo que en Madrid o Barcelona será más sencillos, pero aquí en Logroño… actriz… el médico quiere saber, en la tienda quieren saber… es cómo raro… a veces miento porque me da vergüenza…


S.- ¿Cómo es crear un personaje?

Es una aventura maravillosa. El primer problema es -porque te metes en problemas cuando los personajes molan-, que tu irracionalmente en tu cabeza inventas algo, en base a un texto ya percibes cómo es ese personaje. Por ejemplo, si estás leyendo una novela o una obra de teatro imaginas cómo hablan, imaginas los juegos que se producen entre personajes, cómo es cada persona. Así en un primer momento, al crear un personaje, imaginas cómo es. Lo primero que hay que hacer es cargarse todo eso, hay que romperlo todo…. Así funciono yo al menos. ¿Cómo se rompe? Trabajando ese personaje, ensayando, ensayando y dejándote llevar. Como decimos nosotros, si es posible, tenemos que  trepanarnos el cerebro y extraer esa cosita que está siempre pensando… hay que dejarse llevar sin pensar. Es lo que yo intento, lo consigo poco.


S.- ¿Lo consigues pocas veces?

Sí, lo consigo poco, siempre está la cabeza pensando. Para conseguir ese ‘dejarse llevar’ hay que saberse muy bien el texto, no hay que estar pensando en el texto, tiene que salir sólo y entonces es cuando puedes dejarte llevar, entonces puedes agarrarte a todo lo que sale… No siempre, en ‘Lanzarse al vacío’, por ejemplo, el personaje de Greta, la Mujer Cañón, era muy físico.
S.- ¿Con esa forma de trabajar, desprenderse del personaje no tiene que resultar sencillo?

Bueno, pero siempre hay que pensar que se trata de un juego. Hay que jugar con los personajes como los niños que juegan a tope y cuando dejan el juguete se olvidan de todo. Tiene que ser algo así. Juego y después me desprendo del personaje, no necesito realizar ningún ritual… de momento.


S.- Te lo preguntaba porque hay actrices y actores que comentan que los personajes muy potentes afectan…

Sí, es cierto que cuando con un personaje te metes en un berenjenal muy potente te puede pasar. Conozco compañeros que luego necesitan realizar determinadas técnicas para desprenderse de ellos. He realizado cursos de teatro en los que se aborda estas cuestiones y en una ocasión hablándolo descubrí que sí había estado afectada por un personaje. Lo percibí porque durante el curso te hacen entrar en lo que hay en ti de ese personaje… es esa esencia que todos tenemos parecida. Hay que estar centrado y conocer cuánto vas a salir de tu centro para trabajar y luego regresar. Es preciso tener tu centro bien agarrado.


S.- …profesión de riesgo…

…ya te dido –se ríe. Ahora la verdad es que no estoy asumiendo ese riesgo. Trabajo mucho con Sapo Producciones en las Rutas Teatralizadas y son personajes muy cortos que vienen y que van. Es un trabajo más de caracterización, son representaciones más externas que internas, no ahondas tanto en el personaje. Tiene su arte, pero tiene una técnica diferente.


S.- Pones el ejemplo de las Rutas Teatralizadas, pero en ‘Lánzate al vacío’, la obra que representabas en Actual, tu personaje pasaba por ser amiga, cómplice, casi amante, se mostraba cercana, comprensiva, triste, enojada, bucólica, tierna, valiente, tímida… un sinfín de emociones…

… ¿todo eso? Son emociones que están en ‘Lánzate al vacío’, es la magia de esta obra. Otras tienen su texto y van siguiendo diferentes direcciones. ‘Lánzate’ está creada de una forma más anárquica, aunque Jorge Padín tenía su dibujo, y eso provoca que las emociones estén yendo y viniendo de forma constante. Es una obra creada desde lo físico, con movimientos muy limpios a través de las frases que Padín nos iba aportando. Desde una acrobacia, desde un abrazo, desde sentir al otro sentado al lado tuyo, desde ahí, nacen todas las emociones de la obra.


S.- Resultaba sorprendente que en ‘Lánzate al vacío’, los actores –Fernando y tú- transmitías, contabais, por ejemplo, con la acción de tomar una pequeña distancia entre vosotros…

Es que esta obra está muy llena de emociones, rebosa energía. Entre Max y Greta se crea una energía muy potente. Al ensayar, la comparábamos con una bola de cristal de esas de nieve, que le das la vuelta y ofrece otra percepción. Es como una burbuja que si la giras ofrece otra cosa. También, se puso en marcha en un momento en que Fer –Fernando Moreno- y yo teníamos mucha necesidad de crear y de contar, de hablar de lo complicado que a veces resultar expresar lo que quieres contar en el teatro. Es muy difícil y en Logroño hay pocas fuentes de las que beber.
S.- Es difícil, pero en Logroño hay un buen número de compañías de teatro…

Sí, sí, hay un buen número de gente que ha tirado adelante como jabatos. Mira Sapo Producciones, han tirado adelante contra viento y marea. Llevan ya veintitantos años como compañía, yo llevo ya diez trabajando con ellos. Y ha sido una batalla contra viento y marea porque aquí, en La Rioja, no ha habido ninguna ayuda para el teatro, cosas que en otras comunidades sí. Es cierto que por eso ha sobrevivido, porque no ha habido subvenciones, y en épocas de crisis ha seguido dependiendo de sí mismo.

 

S.- ¿Sientes pudor como actriz?

Sí, siento pudor… No en el caso de Greta en ‘Lánzate’ porque creo que somos nosotros mismos… en otro momento, en otras circunstancias. Pero actuando he aprendido que Gema tiene pudor, y que es maravilloso tener pudor también, cuanto más permeable seas mejor. En la vida, quieras que no, siempre vas con una barrera, cubriéndote de algo. El teatro es el sitio para quitarte esa protección, dar todo lo que me dé la gana, recibir lo que pueda y ya está. Ser permeable, es el único sitio donde la permeabilidad no me va a hacer daño sino que me va a aportar. Igual es un error pensar que ser permeable en la vida te va a hacer daño, pero así funcionamos.


S.- ¿El actor necesita el aplauso?

El aplauso como muestra de que has logrado hacer feliz a la gente que te ha visto representar una obra, cómo señal de que les ha gustado algo que has creado para los demás, que han pasado un buen momento. Es el aplauso y las caras que la gente pone durante la representación. Con ‘Lánzate al Vacío’ en Actual, dentro de los Escenarios Insólitos, actuábamos en el hall de Instituto Sagasta y teníamos a los espectadores muy cerca. Contemplar sus caras de emoción es una enorme satisfacción.


S.- … y nervios, ¿Sientes nervios al comenzar un proyecto o al salir al escenario?

Muchos, paso muchos nervios, soy muy nerviosa. Antes de comenzar un proyecto, más que nervios es miedo, porque ya ha habido algunos proyectos que se han quedado sin salir, que nos los hemos comido con patatas. ¿Nervios antes de salir al escenario? Siempre. Hay un momento, cuando llevas muchas representaciones de la misma obra, que no son nervios, pero sí una cierta tensión. Creo que es necesaria porque estás a punto de exponerte delante de mucha gente y siempre lo quieres hacer bien, aunque sea la vez cincuenta mil. Estés cansada o cabreada, o hayas tenido un mal día, siempre lo quieres hacer bien y el público lo merece. Por eso hay que trabajar mucho la concentración.
S.- ¿Cómo se consigue esa concentración?

Creo que al final la concentración está en el otro, en tu compañero sobre el escenario. Hay que dejar de pensar en ti y pensar en el otro. Creo que es la mejor concentración mental, pero es cierto que hay que tener una predisposición mental. Siempre estiramos antes de comenzar una representación, parece que no pero mentalmente nos hace falta estirar el cuerpo.


S.- ¿Se siente al público?

¡Buaaa! Muchísimo. Depende de que funciones, pero cuando estás tan cerca y te diriges incluso al propio público lo sientes muchísimo. Se crea una energía entre el público y los actores. Aunque los espectadores no rían o no lloren, se percibe lo que está pasando, si los tienes atrapados o no, si se han metido en la historia. Además, he hecho mucho teatro de calle y ahí estás muy cercano al público.


S.- En ‘Lánzate al vacío’ hay momentos en el público siente la necesidad de intervenir…

Sí, claro, de alguna manera, estamos todo el tiempo interpelando a la gente, llegan a intervenir. Lo que ocurre es que ahora tenemos una cultura teatral en la que no se interviene… en otros tiempos hubieran contestado.


S.- Disfrutas con el teatro de calle, con los espacios singulares como han sido los Escenarios Insólitos de Actual, pero ¿también en un gran escenario dentro de un gran montaje?

Es algo que me gustaría, pero la verdad es que tampoco hago nada para conseguirlo. En Logroño se dan unas posibilidades concretas, acabo de tener una hija, si sale no voy a decir que no pero no es el momento de ponerme a buscar y realizar pruebas. Estoy segura que llegará.


S.- ¿Escribes? ¿Escribes teatro?

No, me parece muy difícil. Una cosa es tener historias en la cabeza y otra cosa es escribirlas. Soy tan actriz que no puedo escribir, para escribir hay que contarse lo que uno piensa… ya me gustaría.


S.- ¿Cómo se engancha a la gente al teatro?

Creo que viendo buen teatro. Por favor: “no lleven a los niños y a los jóvenes a ver cualquier cosa porque le cogen manía. Lleven a los niños a ver teatro hecho por profesionales”. A mí me llevaron a ver ‘Luces de Bohemia’ y un profesor me había explicado antes el esperpento y a Valle Inclán, disfruté muchísimo.


S.- ¿En qué obra de teatro te quedarías a vivir?

Soy una amante de Valle Inclán y de Lorca, ¿Con cuál me quedo? Depende del momento de la vida. Ahora mismo…. No lo sé, me gusta mucho ‘Divinas palabras’, ‘Yerma’, ‘Bodas de Sangre’… en ‘Lánzate al vacío’ hay un fragmento de ‘Bodas de Sangre’, cuando lo digo en escena pienso que ya me puedo morir, ya se puede acabar todo… es un fragmento tan maravilloso, con unas rimas también hechas… y de Valle me gusta que sea tan descarnado, sórdido, pero también emocional y humano a la vez… la crudeza de la condición humana me interesa mucho.

 

* 'El trapecio de los sueños', una mirada a 'Lánzate al vacío'.



Autor: Javier Muro

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