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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

Invítala a un café

Interésate por ella. Tampoco a todas horas, no la agobies, pero que intuya que te importa lo que te cuenta. Que te acuerdas, que la escuchas. Haz que se sienta escuchada, y comprendida, que aunque sea una chica fuerte, valiente e independiente tiene un hombro en el que apoyarse... si lo necesita. Háblale de sus fotografías, esas que ves en sus redes sociales. Tampoco constantemente, que no se sienta acosada, pero sí observada. A las mujeres les gusta que las miren. Dale los buenos días, y las buenas noches. Tampoco siempre, pero empieza a hacerlo, que le sorprenda, al principio, y lo eche en falta después el día que no lo hagas, para que le haga ilusión cada vez que vuelvas a hacerlo de nuevo. Sonríele, y hazla sonreír. Hazla reír con tonterías, con cualquier cosa que se te pase por la cabeza, pero no lo prepares de antemano, sé tú mismo, cuanto más espontáneo y natural te salga mejor... a las chicas les encanta que les hagan reír. Dile que tiene una sonrisa muy bonita. Ella ya lo sabe, pero se pone roja cada vez que se lo dicen... le encanta que se lo digan. Mírala a los ojos cuando hables con ella. Sé que es difícil mantener esa mirada, ni clara ni oscura, ni verde ni miel, porque a veces su frialdad, su apariencia, todo eso que hace y que tiene y que gira en torno a ella, impone un poco, pero en cuanto seas capaz de mirarla a los ojos cada vez que le hables, cuando lo consigas, podrás disfrutar de sus imperfecciones, de lo bonita que es cuando deja a un lado su armadura, y se muestra tal cual es. Su esencia. Ella es dulce, es sencilla, y al mismo tiempo tremendamente compleja y rara. O más que rara, diferente. Ella es diferente a todas las demás que has conocido... y lo sabes. Invítala a un café. Invítala con la excusa de que necesitas su ayuda o su consejo para cualquier cosa, invítala... y déjate llevar. Vive el momento, enamórate de su sonrisa, de sus rarezas, de su mirada, de su forma de recogerse el pelo en una coleta despeinada o de jugar con la cucharilla dentro de la taza. Y pase lo que pase, suceda lo que suceda en su vida, nunca pierdas la esperanza. Porque además de todas estas cosas, ella es totalmente impredecible. Le cuesta poner un pie delante del otro, avanzar sin miedo, le cuesta una barbaridad. Pero si lo consigues, si consigues que algún día el destino se ponga de tu parte, y avance hacia ti, puedes estar seguro de que no lo hará hacia nadie más. Será sincera, y aunque pueda cometer errores, tendrá claro qué camino quiere recorrer contigo. Tendrá claro que el camino que quiere recorrer, es el que elijas tú./Raquel Villar



Autor: Raquel Villar

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