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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

Agentes literarios y propuestas de edición, sirve lo que sirve

Llevo toda la semana dándole vueltas a esta entrada. Había pensado hacer un post en el que explicaros algo nuevo sobre las propuestas editoriales, los agentes literarios, las cartas de presentación, etc. pero en cuanto me ponía delante del ordenador, me bloqueaba. No era capaz de escribir nada útil y, ya veis, así me ha dado el viernes.

 

¿Por qué me bloqueaba? Creo que por una razón tan sencilla como, en el fondo, un poco triste. Sirve lo que sirve y en estos tiempos que nos han tocado vivir en el mundo de las letras, es más bien poco. Me explico. No quiero ser derrotista, ni mucho menos ‒yo sigo mandando cartas de presentación y propuestas editoriales con la mayor de las ilusiones y la mejor sonrisa‒, pero lo cierto es que este tipo de comunicación tanto para conseguir una editorial como para conseguir un agente literario, cada vez se utiliza menos y se le hace menos caso.

Los agentes literarios, por ejemplo, en los últimos tiempos, se asemejan a fantasmas. Están, pululan por ahí, pero nadie sabe cómo conseguir que uno de ellos te haga caso si eres un autor aún desconocido para el gran público y buscas en ellos un representante que te ayude a llegar más lejos. Y hablo de caso de verdad, no de ese otro cargado de sonrisas aparentes, típicas palabras para quedar bien y después, si te he visto ya no me acuerdo. Y esto ocurre, en la mayoría de las ocasiones, como os digo, con escritores noveles, con un público que no es masa, que empiezan o que no publican con grandes editoriales. Si fueras, por el contrario, un escritor de éxito, los tendrías a tus puertas.

 

Si yo fuera un escritor superventas, famoso por mi cuenta, que he conseguido llegar arriba sin ayuda de un agente literario, ¿para qué necesito uno entonces? Sí, lo sé. Para encontrar mejores contratos, ganar algún que otro concurso…, pero ¿no creéis que esta situación es un poco injusta?. O más que injusta, un poco abusiva porque cuando yo necesito un agente es cuando estoy empezando, para que me ayude, y no cuando ya soy “alguien” que se saca las castañas del fuego solito.

 

Respecto a las cartas de presentación y las propuestas editoriales, pasa algo parecido. Sirven hoy en día para bien poco. Si os fijáis, seguro que algunos ya os habréis dado cuenta, cada vez son más las editoriales que no admiten manuscritos ni propuestas de edición no solicitadas. ¿Cómo, entonces, les hacemos llegar nuestro trabajo? Pues en principio no se puede, salvo que nos saltemos su norma y se las enviemos igual.

 

Sobre esto de no aceptar manuscritos “no solicitados” decir que siempre que veo esta coletilla me pregunto si de verdad se los solicitan a alguien alguna vez. También me sorprende que algunas editoriales no acepten manuscritos, pero después presuman de publicar a escritores desconocidos e invertir en nuevos talentos. ¿De dónde los sacan? ¿Cómo han dado con ellos si nunca antes habían publicado nada de nada y no aceptan que letrillas como esos se pongan en contacto con ellos?

 

El caso es que si no se puede contactar con las editoriales y mostrarles tu trabajo y tampoco conseguir que los agentes te ayuden (hay que aclarar que la ayuda no es gratis, tiene un coste), ¿cómo lo hacemos? Un misterio, sin duda./Verónica García Peña, 'El ladrón de sueños' es su última novela.



Autor: Verónica García Peña

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