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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

'Madera quemada', una novela de Sarah Hall

'Madera quemada' es una historia que golpea. No se olvida. No se puede. Permanece. Golpea su belleza, sinceridad y verdad. Es una novela que destila tanta oscuridad, la que llevamos dentro y la que nos llega desde fuera, furia en ocasiones, como luz. Oscuridad y luz, fuego también —de ahí parte del simbolismo de su título— para hablar de amor, familia, supervivencia, arte, sexo y muerte, y de cómo se puede crear belleza a partir de esa oscuridad que, a veces, amenaza con devorarnos.

 

Se trata de la sexta novela de Sarah Hall, una de las mejores novelistas del Reino Unido, según la revista Granta, y que ha ganado en dos ocasiones el Premio Portico, entre muchos otros galardones. Es mi primer acercamiento a ella, pero os aseguro que no será el último. Me ha conquistado. Atrapado. Me he enamorado de su manera de narrar que, en ocasiones, me ha recordado la crudeza de Oates y, en otras, la belleza de Collins. Una mezcla embriagadora de realidad y fantasía que, si soy sincera, si hubiera sabido de antemano algunos de los temas que trata (hay una parte de virus y confinamiento), creo que no la hubiera escogido y leído. Pero me alegro de haberlo hecho. Mucho.

 

Cuántas cosas nos perdemos por ser temerosos, ¿verdad? Por no salir de nuestra zona de confort. Pues gracias a esta novela y a una de la japonesa Yu Miri (Tokio, estación de Ueno), he decido volver a esa práctica (que había abandonado) de leer por corazonadas, encomiendas, impulsos y por nada. Esto último es por simple azar. Jugar con la literatura y, sin renunciar a novedades, clásicos y amores literarios, ser más aventurera. Así es como se descubren joyas.

Hall escribe muy bien y nos lleva, gracias a un estilo penetrante, a un hoy que nos representa muy bien, un mundo en desintegración, pero sin olvidar nunca ese ayer del que venimos y que suele ser el que nos marca, para bien y para mal. De hecho, en ese pasado está uno de los personajes a los que más cariño he cogido durante la lectura, la madre de la protagonista principal.  Su forma de actuar ante la vida, ante las adversidades, ante la alegría. Su naturaleza, sin esos filtros sociales que muchas veces nos convierten en autómatas porque ella, a pesar de poder parecer precisamente eso, un autómata después de sufrir un problema cerebral, es la más libre de todos. El espíritu frente al cuerpo.

 

Es una novela brillante que, al final, en verdad, lo que nos transmite es —de ahí sus golpes a la conciencia y a los sentimientos—, lo frágiles que somos; inseguros y quebradizos.

 

Sinopsis: Quienes cuentan historias sobreviven, le dijo su madre a la protagonista un día que desapareció varias horas y la dejó sola en la casa de los páramos. Las historias dan sentido a un mundo desordenado, y Edith aprende a lidiar desde pequeña -a su pesar- con la arbitrariedad y la incertidumbre, con el caos de la mente de su madre, una escritora amnésica. Aprende también a trabajar la madera, a quemarla para volverla más resistente, según una ancestral técnica japonesa. Cuando llega la crisis, el abismo que se abre en el centro y lo devora todo, se recluye con su amante, pensándose a salvo en ese estudio aislado junto al río, y los primeros días del encierro tienen la intensidad de un sueño. /Verónica García Peña, su última novela 'La isla de las musas' ya está en todas las librerías.



Autor: Verónica García Peña

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