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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

'La cara oculta', de Mari Jungstedt

Si hay algo que no puedo evitar es mi afición e inclinación por algunas sagas escandinavas. Podría decirse que soy adicta a varias. Me cautivan. El motivo exacto os aseguro que no lo tengo muy claro. El clima, el paisaje, la forma de vida de los personajes, las islas donde transcurren porque lo cierto es que la mayoría de series de las que soy incondicional transcurren en islas… No lo sé, la verdad, pero sea por el motivo que sea, aquí me tenéis con la decimotercera entrega de la célebre serie de Gotland de Mari Jungstedt (‘La cara oculta’). Una saga, como ya sabréis, muy popular y que solo en Suecia, donde Jungstedt debutó con ella en 2003, se han vendido más de cinco millones de ejemplares.

 

Esto que desvelo sobre mi gusto por estas series ambientadas en el frío Norte, no es algo nuevo. Ya me pasaba con las novelas de Camilla Läckber protagonizadas por Erica Falck  y Patrik Hedstrom y ambientadas en Fjällbacka —de hecho, ahora que lo pienso, quizá todo empezara con ella— con las de Viveca Sten y su serie de la isla de Sandhamn y con las de Yrsa Sigurðardóttir, aunque en el caso de  la islandesa, reconozco que me leo cualquier cosa que escriba porque por ella lo que siento es debilidad.

De regreso a la última novela de Jungstedt y a Gotland, el cuerpo sin vida de Henrik Dahlman, un artista casado y padre de familia, aparece desnudo y atado a la cama en su casa de verano de Ljugarn. Las pistas apuntan a que el culpable quiere confundir a la policía sobre su identidad. Cuando otro hombre casado aparece brutalmente asesinado, los inspectores  Anders Knutas y Karin Jacobsson son conscientes de que se enfrentan a un homicida con un plan preconcebido que, además, cambia continuamente de aspecto. Al revuelo que causa la investigación, se suman las dudas de Knutas cuando su exmujer intenta convencerlo para que retomen su relación.

 

‘La cara oculta’ es un libro que sigue las pautas características y propias de Jungstedt, por lo que encontramos violencia, quizá más que en las últimas entregas, o al menos más retorcida y cruel, y secretos pasados. Estos, si bien son más directos y te llevan a dar con el culpable y averiguar sus motivos de forma rápida, hacen en esta ocasión que la narración gane en matices porque el criminal queda mejor representado y eso es algo que se agradece, máxime cuando en esta entrega el resto de personajes, salvo Knutas y su compañera Karin, pasan muy de puntillas por la historia. En algunos momentos, quizá demasiado. Ya sabéis que prefiero los personajes grises con muchas aristas. No obstante, tal vez fuera el objetivo de Jungstedt para, de este modo, obligar a que la lectura se centrara en la vida pasada y presente del homicida, que tiene, desde luego, mucha historia. Ha habido pasajes que no sabía si sentir aprensión o lástima, y acababa con una extraña mezcla de ambos sentimientos.

 

La novela arranca despacio, con una historia a mi juicio más sencilla que sus antecesoras, en la que irrumpe la pérdida no asimilada y el desamor llevado al extremo. Y aquí debo hacer un apunte: me he dado cuenta de que, al final, el amor, de un modo u otro, mueve o es muy importante en todas las tramas de la serie. Es un eje.

 

Escrito de forma sencilla, con capítulos cortos y diálogos abundantes que facilitan, y mucho, una rápida lectura, es una historia que crea curiosidad y que se acaba en un visto y no visto. Un libro entretenido, fácil de leer con el que pasar un buen rato en los países fríos del Norte./Verónica García Peña, su última novela 'La isla de las musas' ya está en todas las librerías.



Autor: Verónica García Peña

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