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{VIVIR / VIDA EN LA CIUDAD}
De 2016 a 2026, el precio de la vivienda acelera exponencialmente en La Rioja
El INE coloca a La Rioja como la tercera comunidad donde mayor es el aumento del precio de los pisos

La vivienda riojana ha pasado de un alza tímida de los precios en 2016 tras la crisis desencadenada en 2008 a registrar incrementos de dos dígitos. El precio medio aumentó un 13,9% en 2025 y un 14,4% en el último trimestre de este año.
Hay una manera sencilla de comprobar hasta qué punto ha cambiado el mercado inmobiliario riojano y es volver diez años atrás. En 2016, cuando la economía española todavía estaba saliendo de la crisis inmobiliaria, el Índice de Precios de Vivienda (IPV) del INE situaba el precio de la vivienda libre en La Rioja en un índice de 101,96, apenas dos puntos por encima de la base 100 establecida en 2015. En 2017 subió hasta 104,04 y en 2018 alcanzó 109,16. El mercado se recuperaba, pero todavía estaba lejos de la escalada que llegaría después.
La evolución de aquellos primeros años ayuda a entender el cambio de ciclo. Tras tocar fondo en 2014, con un índice de 99,5, La Rioja comenzó una recuperación gradual. Entre 2015 y 2018 el precio acumuló un incremento de alrededor del 9%. Nada que ver con el comportamiento actual. De hecho, en 2016 La Rioja se encontraba entre las comunidades donde menos crecían los precios. El aumento interanual del último trimestre fue apenas del 0,3%.
La siguiente etapa fue mucho más irregular. La vivienda continuó encareciéndose durante 2019 y 2020, aunque a ritmos moderados, y la pandemia introdujo un paréntesis en la trayectoria. En 2021 el mercado de la vivienda volvió a ganar velocidad y el IPV riojano terminó el año con una subida interanual del 5,3%, todavía por debajo de muchas otras comunidades. Después llegó un fenómeno singular. 2022 fue un año de retroceso de los precios en La Rioja, con una caída media del 2,7%, mientras España registraba un incremento del 7,4%. Desde el punto de vista del mercado, fue uno de los peores comportamientos regionales de aquel ejercicio, para quienes buscaban su primera vivienda no tanto.
Ese frenazo convierte la historia de la última década en algo más sorprendente que una simple línea ascendente. El precio de la vivienda riojana no ha subido de manera uniforme. En 2023 volvió a crecer, aunque con una intensidad contenida: durante el tercer trimestre el incremento interanual era solamente del 1,9%, entre los más bajos de España. Pero en 2024 el mercado cambió de marcha. La Rioja terminó aquel ejercicio con un incremento medio de los precios de los pisos del 9,2%, claramente por encima de la media española, y en el cuarto trimestre la tasa interanual alcanzó el 11,9%.
Y entonces llegó 2025. El precio medio de la vivienda libre aumentó en La Rioja un 13,9% durante el conjunto del año, frente al 12,7% nacional. En el cuarto trimestre, además, la subida interanual alcanzó el 14,4%, colocando a la comunidad, junto a Aragón y Murcia, en el grupo de territorios donde más se encareció la vivienda. Solo Castilla y León presentó una tasa superior, del 15,3%. El primer trimestre de 2026 no ha supuesto todavía una ruptura de esta tendencia alcista. La Rioja registró otro incremento interanual del 14,3%, mientras España avanzó un 12,9%.
La comparación territorial también resulta reveladora. La Rioja partía en 2016 de un nivel de precios claramente inferior al de comunidades como Madrid, País Vasco o Navarra. Diez años después continúa siendo un mercado relativamente barato en términos absolutos, pero la velocidad a la que está cerrando parte de esa distancia ha aumentado considerablemente. Frente a una región, la riojana, que durante la segunda mitad de la década de 2010 avanzaba lentamente, los últimos dos ejercicios han colocado a la comunidad en el grupo de cabeza de las subidas de precios. No es, por tanto, únicamente una cuestión de cuánto cuesta hoy una vivienda, sino de cuánto más deprisa está aumentando su precio.
Hay otro dato que permite poner la evolución en perspectiva. En 2016 el índice riojano apenas se situaba por encima de la base 100; en 2018 ya estaba en 109,16 y desde entonces el mercado ha atravesado varios ciclos hasta desembocar en los actuales niveles. La década inmobiliaria riojana puede dividirse así en tres capítulos: recuperación lenta entre 2016 y 2019, resistencia durante la pandemia y el posterior enfriamiento, y aceleración extraordinaria desde 2024. La estadística del INE demuestra que el actual encarecimiento no es una prolongación lineal de lo ocurrido hace diez años, es un cambio de velocidad.
Y esa es probablemente la conclusión económica más interesante. En 2016 comprar una vivienda en La Rioja significaba hacerlo en un mercado que todavía arrastraba las consecuencias del estallido inmobiliario. Diez años después, el problema es prácticamente el contrario. La vivienda se ha convertido en uno de los activos que más rápidamente se encarecen en la comunidad. El INE no dice cuánto vale exactamente el piso de una familia riojana ni cuánto ha aumentado el precio de cada vivienda concreta; mide la evolución de las operaciones de compraventa de vivienda libre, ajustando además los cambios en sus características. Pero sí permite afirmar algo con bastante seguridad, el mercado inmobiliario riojano ha pasado, en apenas una década, de la recuperación a la presión.
La cuestión que queda abierta ya no es si la vivienda ha subido. Los datos responden claramente que sí. La pregunta económica es otra: ¿han crecido los salarios y la capacidad de compra de los hogares riojanos al mismo ritmo que el precio de la vivienda? Porque ahí es donde la estadística inmobiliaria deja de ser una sucesión de porcentajes y empieza a convertirse en un problema de acceso a la vivienda./J.M.
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