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'Vamos a tener que reforzar las existencias del Banco de Alimentos, el impacto del COVID-19 va a ser muy fuerte'

José Manuel Pascual, director del Banco de Alimentos de La Rioja, analiza la crisis del coronavirus

Muchos de nosotros descubrimos los Bancos de Alimentos en 2008, cuando estalló una crisis económica y social que se prolongó toda una década, pero la institución trabajaba en la tarea de paliar los problemas de las personas y familias que atravesaban situaciones de dificultad desde mediados del siglo pasado. Fue en 1966, en Phoenix (Arizona), cuando John Van Hengel, un voluntario, impulsó la creación del primer Banco de Alimentos. Van Hengel constató cómo alimentos que se encontraban en perfectas condiciones se desperdiciaban a diario, por diferentes motivos, ya fuera por excedentes de producción, por defectos en los envases o por la proximidad de la fecha de caducidad. Su propuesta fue aprovechar estos alimentos para facilitarlos a personas que no tenían acceso a su adquisición. En España, lo primeros Bancos de Alimentos surgen en 1987. Ya en 1996 queda constituida la Federación Española de Bancos de Alimentos, que integra a los 55 que existen en la actualidad en España. 

 

El Banco de Alimentos de La Rioja se constituyó formalmente en 1995, con el objetivo de distribuir excedentes alimentarios procedentes de empresas y particulares a personas necesitadas, evitando su desperdicio. En la actualidad su presidente es José Manuel Pascual Salcedo. “La necesidad de alimentos entre la población -describe- ha aumentado en los últimos días de forma importante. En los primeros días del Estado de Alarma era perceptible lo que pasaba, aunque es pronto para cuantificar las solicitudes, lo ciertos es que la demanda se ha incrementado”. Pascual Salcedo reconoce que la visión que tienen desde el Banco de Alimentos es un tanto parcial. “Nosotros no entregamos los lotes de alimentos al usuario final, sino a las entidades benéficas que nos lo solicitan y que tienen un contacto directo con las personas necesitadas”.

 

Las situaciones de extrema necesidad que ha provocado la pandemia del coronavirus traslada de inmediato la memoria al contexto de la crisis económica y social que comenzó en 2008. “Es muy pronto -apunta el director del Banco de Alimentos- para realizar una comparación certera. Lo sucedido la década pasada fue muy grave para muchas familias. En esta crisis generada por el COVID-19 llevamos poco más de un mes. Detectamos ya los problemas acuciantes de la gente, pero es pronto para realizar comparaciones”.

 

José Manuel Pascual resalta que desde el Banco de Alimentos de La Rioja “hacemos especial hincapié en la donación de los alimentos básicos, de leche, aceite, legumbres pasta, arroz, lo que más pueden necesitar las familias. Pero todo viene bien, frutas, harina, cualquier alimento es bienvenido”. 

 

El Banco de Alimentos de La Rioja saca adelante el trabajo a través de voluntarios. “Nuestros voluntarios -explica Pascual Salcedo- son en una mayoría personas de cierta edad, por lo tanto, personas de riesgo en estos momentos. Esta circunstancia nos llevó, en un principio a cerrar, manteniendo un retén para mantener la actividad. Hasta la fecha hemos conseguido ir atendiendo todas las demandas”. La extensión de la pandemia clausuró también una de las vías habituales de acopio de alimentos. “Lógicamente -indica- no podíamos llevar a cabo las Operaciones Kilo que realizamos trimestralmente y que suponen un porcentaje importante de nuestras existencias. Tuvimos que cambiar esa parte de nuestro sistema de trabajo. Teníamos las estanterías prácticamente vacías”. 

Las alertas emitidas desde el Banco de Alimentos han dado resultado. “La respuesta de la sociedad ha sido magnífica, tanto de forma particular como de empresas. Estamos recibiendo alimentos de forma constante”. Concretamente, la mañana en que SPOONFUL conversa con José Manuel Pascual, el Banco de Alimentos de La Rioja ha recibido la donación de 24.300 kilos de alimentos básicos desde Mercadona. “La aportación de los particulares es también muy importante -resalta- tenemos comprobado que muchos pocos hacen un mucho. Entre todos estamos resolviendo el problema inicial de falta existencias”.

 

A fecha 27 de abril, un buen número de entidades benéficas ya habían trasladado la necesidad de recibir alimentos para las personas con necesidades con las que trabajan. “Al recibir las solicitudes -detalla- les damos cita y preparamos los lotes surtidos de alimentos”.

 

El director del Banco de Alimentos de La Rioja alberga pocas dudas. “Vamos a tener que mantener las puertas abiertas -lamenta- y muy probablemente reforzar la atención, creo que será necesario. La crisis generada por el coronavirus va a provocar un gran impacto, aunque aún es pronto para hacer balances, todo apunta a que las consecuencias van ser fuertes”./Javi Muro

 

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