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{VIVIR / VIDA EN LA CIUDAD}

'La prioridad de las decisiones no se pone en las personas'

Raúl Flores es miembro del equipo de Estudios de Cáritas Española

Raúl Flores es miembro del equipo de Estudios de Cáritas Española y uno de los autores del VII Informe Foessa.  Un documento que apunta que en España cerca de doce millones de personas viven en exclusión o en riesgo de exclusión social. El dato asusta, se trata del 25 por ciento de la población. En La Rioja, la tasa es del 22,2 por ciento, lo que significa que la población en riesgo de pobreza y exclusión es de más de 71.000 personas y 28.000 hogares. El análisis y las conclusiones del informe señalan también que las crisis no ha afectado a todos por igual, las personas con las rentas más altas las han incrementado durante estos años. La desigualdad social se ha incrementado un 9 por ciento a nivel nacional y un 16 por ciento en La Rioja, según los datos de Cáritas. Con este panel descriptivo sobre la mesa, le preguntamos a Raúl sobre el presente y el futuro.


S.- ¿Hacia dónde se dirige nuestro modelo social?

¿Hacia dónde se dirige nuestro modelo social? Es un título que nos sirve para presentar los resultados del VII Informe FOESA sobre exclusión social en España. ¿Por qué ese título? Viene de la mano de una de las conclusiones del informe que apunta que la crisis no es la causa de la situación de exclusión social que vivimos, sino que lo es un modelo de desarrollo, un modelo social y económico lo que ha provocado esa crisis y lo que está provocando un incremento de la desigualdad social.

 

S.- El modelo social nos ha llevado a la crisis y ésta a la desigualdad...

Desde ese proceso, contemplamos como la fractura social en España se ha ensanchado y el espacio de la exclusión social ha ido ganando terreno, mientras que la integración plena, la población que no tiene ningún rasgo de exclusión social, ha ido reduciéndose paulatinamente. Se ha reducido tanto que hoy en día la población con integración plena es una estricta minoría. La población en integración plena ha pasado de un cincuenta por ciento en 2007 al 24 por ciento en 2013.


S.- La conclusión que surge del informe es que esto se venía venir...

Sí. Lo que constatamos es que el modelo social ha sido el que ha provocado la situación que hoy en día estamos viviendo. La crisis que estamos atravesando –o hemos atravesado, según queramos verlo- es producto, consecuencia, de ese modelo generador de inequidad. La exclusión social ya se daba antes de la crisis, la crisis económica lo que ha hecho ha sido incrementar e intensificar la exclusión social. Ha llegado a más personas y las personas que ya se encontraban en exclusión social están peor que hace seis o siete años.


S.- Las cifras son escandalosas y trágicas. ¿España tiene una población de 47 millones de personas y 11,7 millones se encuentran en situación de exclusión o riesgo de exclusión social?


Así es. Es el 25 por ciento de la población en España.


S.- ¿Qué adjetivo se le puede poner a un país que tiene al 25 por ciento de su población en riesgo de exclusión social?

Es un país que ha priorizado unas cosas sobre otras, que ha priorizado el crecimiento económico frente al desarrollo social. Es decir, para hacernos una idea, durante la época de bonanza económica, cuando el crecimiento económico era muy fuerte en España, la tasa de pobreza y de exclusión social quedó parada, dejó de descender. El modelo social del que venimos nos dice "a mayor crecimiento económico más bienestar social", sin embargo, esa teoría se ha roto en el caso de España porque a un mayor crecimiento económico la tasa de pobreza y exclusión social se quedó paralizada, en vez de descender. Nos encontramos con un modelo que, no sólo no ha sabido responder a la situación de pobreza y exclusión, sino que ha sido motor de mayor generación de desigualdad, pobreza y exclusión social. Estamos hablando de un modelo que prioriza las grandes magnitudes económicas, respecto del bienestar de las familias y la población.


S.- Escuchándote y leyendo las conclusiones del estudio, surge la idea de que los gobiernos –aquí y en otros países- funcionan más como consejos de administración, que como responsables políticos. ¿Hacen más economía que política?

Claro, lo que percibimos a lo largo del informe es que el foco, la prioridad, no está puesta en las personas. Es decir, no se pone a la persona en el centro de la toma de decisiones. Es importante, y es una de las propuestas del informe, que las decisiones que se toman pongan a la persona en el centro.


S.- Entonces, ¿estamos saliendo de la crisis? Los datos del informe revelan que cerca de 12 millones de personas no están ni siquiera cerca del final del túnel, ¿no?

Claro, esa es una de las dificultades que existen en este momento. Hay buenos datos económicos, buenos datos a nivel de empleo, pero esos parámetros no terminan de llegar a las familias, sobre todo a una parte importante de las familias. Utilizando la metáfora del túnel, cuando atravesamos un túnel oscuro y largo hay quien ya está saliendo, pero hay personas que continúan en el túnel y que no sabemos si van a salir en algún momento. Es posible que algunas salgan y otras se queden en ese túnel, es posible que esa pobreza y esa exclusión social se enquiste en la sociedad y se perpetúe en el sistema.


S.- ¿Existe la sensación de abandono en esos 11,7 millones de personas en riesgo de exclusión por parte de la sociedad, los gobiernos, la UE, los responsables políticos?

Muchas de esas personas, afortunadamente, siguen teniendo el apoyo de la familia y amigos. De esos doce millones de personas en riesgo de exclusión social, cinco millones se encuentran en situación de exclusión social severa. Son los que peor lo están pasando y ya carecen de esos colchones familiares, de esas redes de amigos y vecinos. Lo vemos a través de los servicios que presta Cáritas -8.000 centros en toda España-, mucha de esa gente ya no sabe cómo salir de esa situación, se sienten descolgadas del tren. Ven informaciones de que vamos saliendo adelante, pero estas personas no entienden porque ellos no salen adelante. Son personas que lo han intentado muchas veces, que han buscado trabajo, que se han formado para mejorar su empleabilidad y aún así, son personas que no encuentran trabajo y no consiguen salir adelante. Es importante que se trabaje con esas personas. Es importante el apoyo económico, pero también el emocional a través de transmitirles que “no es su culpa”.


S.- Entra en juego también la dignidad de esas personas, ¿no? Su condición de dignidad como ciudadanos.

Sí, sí. En el informe advertimos que se han ido perdiendo algunos valores de ciudadanía. Hemos dejado de apostar por algo tan importante como es sentirnos ciudadanos de esta sociedad. Desde ese punto de vista, perder la ciudadanía significa también perder esa dignidad y la participación en la sociedad como persona. Muchas personas que acuden a Cáritas llegan con ese daño, con afección de la dignidad como persona, necesitan ayuda material y también una escucha. Necesitan un espacio para dialogar y en ocasiones apoyo psicológico. No hablamos de una situación coyuntural, hablamos de familias que llevan años en dificultades tan duras. Una de las propuestas del informe es que los Servicios Sociales públicos no sean tan sólo lugares en los que se tramite una solicitud o una renta mínima, sino también un lugar de promoción personal.


S.- ¿Nos tenemos que olvidar de la sociedad del bienestar?

La sociedad del bienestar, al menos en el caso de España, ha costado construirla y ha funcionado durante un tiempo. Creemos que es importante seguir apostando por la sociedad del bienestar, pero es cierto que aquí, en España, la sociedad del bienestar no se entiende sin la familia, que es quien ha cubierto parte de ese estado de bienestar. Ahora mismo, nos encontramos en un momento en que esa familia se está agotando, está llegando a sus límites de resistencia porque es ya mucho tiempo el que lleva soportando al conjunto familiar ante situaciones de dificultad. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el sistema de protección social se ha reducido, se ha adelgazado.


S.- ¿Y desde el informe FOESA se apunta algún planteamiento?

La apuesta es por mantener un sistema de protección social estable y con unos derechos y servicios universales. Pero también es importante plantearse el compromiso redistributivo. Es decir, no podemos pensar que el Estado de Bienestar se va a mantener si no nos hacemos todos partícipes y nos concienciamos con nuestros impuestos.


S.- Frente al compromiso redistributivo que planteas, lo datos que conocemos apuntan a una mayor desigualdad social. Los ricos más ricos y las clases medias y bajas cada vez más pobres. La clase media desaparece.

La tendencia que llevamos no es la del compromiso redistributivo. La tendencia es otra. Por ejemplo, la desigualdad en La Rioja ha aumentado un 17 por ciento desde el año 2008 al 2012, mientras que en España ha aumentado un 9 por ciento. El diez por ciento de la población que tiene las rentas más altas ha visto como se incrementaba en un 4 por ciento en los últimos cuatro años; mientras que el 10 por ciento de la población con la renta más baja ha contemplado como su renta se reducía un 8 por ciento. Es decir, la crisis no nos ha afectado a todos por igual. Las rentas más altas han ganado poder adquisitivo durante la crisis. No nos acercamos a una sociedad más igualitaria. Por eso creemos que es fundamentar asumir el compromiso redistributivo para lograr la cohesión social.


S.- Y la pobreza energética… ¿existe alguna solución?

La pobreza energética es un síntoma de la pobreza que existe en la sociedad. Es la consecuencia, por ejemplo, de no tener acceso a una vivienda adecuada, de no poder pagar el gas o la luz para poder calentar tu hogar.


S.- Pero, ¿no existe la percepción de que la pobreza energética es un problema de personas en exclusión severa y, realmente, afecta a un porcentaje importante de la población?

Claro, de hecho afecta a muchísima gente. En La Rioja a 13.000 hogares. El diez por ciento de los hogares no pueden permitirse mantener la casa a una temperatura adecuada. Dentro de ese porcentaje, hay personas que no la ponen nunca y personas que la ponen muy poco. Es decir, dan un sofocón a la calefacción y luego la quitan y se abrigan. Es una realidad, hay un amplio porcentaje de personas que no puede afrontar el pago del recibo del gas y de la electricidad y para no dejar a deber un recibo no ponen la calefacción.


S.- Teniendo en cuenta estos datos, sectores estratégicos como la energía, el gas, la luz, el agua –que comienza a privatizarse también-, ¿pueden o deben estar en manos privadas?

Lo que es importante es que igual que todas las personas tenemos derecho a una vivienda digna, también todas las personas tengamos derecho a poder calentar nuestra casa cuando hace frío.


S.- ¿Cuál es la situación que vivimos si el propio presidente de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia critica el precio de la luz en España –dice que es de las más caras de Europa- y la elevada concentración de empresas del sector energético? Los ciudadanos pueden pensar que alguien está haciendo trampas, ¿no?

¿Alguien está haciendo trampa? No lo sé. Lo que sí sé es que muchas familias están sufriendo situación de pobreza energética. No es algo que podamos pensar que no nos va a pasar a nosotros, sucede en cuanto hay falta de empleo y le sucede a vecinos, amigos y familiares. En los últimos cinco años, la tarifa de la luz se ha incrementado un 60 por ciento, pero los salarios no se han incrementado, se han reducido. Cuesta más pagar la luz. Otro ejemplo, los gastos que entendemos como de vivienda –del vida en el hogar- se han incrementado en La Rioja un 23 por ciento desde el año 2006 al 2012. Así, mientras las familias recortaban en todo, en alimentación, en ocio, en mobiliario, en equipamiento, en transporte, sólo hay una partida del gasto de las familias que han aumentado en estos años, los gastos en vivienda, pago del alquiler, hipoteca y suministros como luz, agua, gas…


S.- ¿Por qué no le hacéis llegar este informe a los responsables políticos para que lo conozcan?

Por supuesto que lo hemos compartido con los responsables políticos. Se lo hemos hecho llegar y muchos grupos políticos se han acercado a nosotros para preguntarlos. Es uno de los objetivos que tiene el informe y el análisis, hacer incidencia en las personas que gobiernan o que pueden gobernar.


S.- Entonces, si partidos de gobierno y de la oposición lo conocen, ¿cómo se explica que no se escuche la puesta en marcha de leyes, medidas e iniciativas al respecto? En los últimos meses se han aprobado un buen número de leyes con apoyos de grupos políticos diferentes...

Ya, ya…


S.- ¿Destinar partidas desde el Gobierno para que ciudadanos en situaciones críticas tengan acceso a alimentación, calefacción o electricidad, es populismo?

… (Se ríe). No lo sé, no sé si es populismo… Lo que es importante es que es gasto social que se hace en cuestiones fundamentales sea visto como una inversión social, que cambiemos la forma de ver ese dinero que se dedica a luchar contra la pobreza o contra la exclusión social o en ayudar a las familias que están perdiendo su casa, por ejemplo. Mientras no lo veamos como una inversión que beneficia a toda la sociedad y no sólo a las personas que están pasándolo mal, no comprenderemos porqué es tan importante responder a esas necesidades. En España hay cerca de 700.000 familias sin ingresos, hay que dar una respuesta, unos ingresos mínimos que les permita pagar su vivienda, su alimentación…



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