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{VIVIR / VIDA EN LA CIUDAD}

'Con los refugiados, los gobiernos y la UE están siendo guiados por la solidaridad de los ciudadanos'

José Antonio Bastos es presidente de Médicos Sin Fronteras España

José Antonio Bastos  es el residente Médicos Sin Fronteras España. Nació en Jaca y como profesional se ha especializado en medicina familia, enfermedades tropicales y salud pública en países en desarrollo. Es miembro de MSF desde hace dos décadas. Su primera misión le llevó a asistir a los refugiados kurdos en la Primera Guerra del Golfo. Ha coordinado misiones que trataban de paliar emergencias epidemias, hambrunas y conflictos bélicos. Ha dirigido equipos en Somalia, Bolivia, Rusia, Angola y Tanzania. De su estancia en Libia apunta el miedo que provocan las mafias que trafican con personas en el Mediterráneo, “son muy violentas”./Javi Muro


Nos encontramos en la calle Portales de Logroño, junto a la plaza del Mercado. Iniciamos la conversación mientras nos dirigimos al Centro Gran Vía de la Fundación Caja Rioja, donde se puede contemplar la exposición ‘Testigos del Olvido’ y donde en unos minutos participará en el ‘Diálogo Sin Fronteras’ con Francis Paniego. Bastos resalta que cada uno tiene su historia para explicar cómo decidieron enrolarse en MSF. “La gente que conozco en Médicos Sin Fronteras –detalla- es gente conmovida, indignada y movilizada. Un segmento de la sociedad civil que se une para trabajar en algo que creemos. Nos movilizaos de manera instintiva para ofrecer ayuda médica a gente que sufre”. Seres humanos ayudando a seres humanos. Lo lógico.


SPOONFUL.- Exposiciones fotográficas como ‘Testigos del Olvido’ de Médicos Sin Fronteras realizan una importante función de concienciación y denuncia. Hace una semana, vimos el cuerpo de un niño sirio que huía, junto a su familia de la guerra, ahogado en las playas de Turquía. Parece que esa fotografía lo ha cambiado todo, Gobiernos y presidentes que se negaban acoger refugiados ahora dicen que sí… incluso la UE parece ponerse manos a la obra… ¿Es la fuerza de una fotografía?

Creo que los cambios  comenzaron a producirse antes de esa fotografía. Hubo al menos otras dos fotografías muy impactantes, la del padre con su hija dormida buscando bebidas en las calles de Beirut y la de un padre recién llegado a las playas de Grecia abrazado a sus hijos y llorando de alegría. Creo que ha sido la cantidad enorme de gente que viene por esa ruta y que no se esperaba lo que provocado los cambios de opinión. Esa última fotografía ha sido el último paso que ha precipitado el cambio en la sensibilidad pública, aunque es cierto que ya mucho antes la sensibilidad pública existía.


S.- ¿Hablas de iniciativas de ONG y de la población civil?

Si echamos la mirada un año o dos atrás en las aldeas de las islas de Grecia y en el sur de Italia ya había habido muchas iniciativas solidarias. Hace dos años ya había ONG trabajando allí. Los pescadores tunecinos de la zona limítrofe con Libia han estado rescatando a gente en sus barcos como si fueran ONG. También las operaciones de rescate que se han producido este verano en el Mediterráneo han mostrado la situación a la opinión pública, que ha ido comprendiendo lo que sucedía. Y hablando con un poco en perspectiva también están las imágenes de las ciudades destruidas por la guerra en Siria. Son cuestiones que van explicando lo que sucede. Creo que ha sido un proceso un poco más progresivo. Si te fijas la nota en el blog que escribió Ada Colau que supuso la puesta en marcha de ciudades de acogida, son anteriores a esa fotografía.


S.- No me refería tanto a las personas, a los ciudadanos, como a los Gobiernos y la Unión Europea… y sus rectificaciones o cambios de postura respecto a la acogida de refugiados.

Sí, los gobiernos están siendo guiados  –y esto sí que es un caso histórico y bonito- por la población, por los ciudadanos. A eso me refería.


S.- ¿Pero no da un poco de rabia que después de todo lo que se ha movilizado la gente, que haya una explosión de solidaridad desde los ciudadanos, haga falta una imagen con la del niño ahogado para que los Gobiernos decidan acoger a los refugiados?

Es muy triste. Quien se haya conmovido sólo con esa foto y no haya tenido capacidad de comprender todo lo que hay detrás provoca tristeza. Hay mucha gente que no sale en fotografías pero que también ha sufrido muchísimo. Creo que lo que más ha cambiado la opinión de los líderes en Europa es –en el caso de España, claramente- la postura adoptada por Angela Merkel. La decisión del gobierno alemán de acoger un importante número de refugiados, por razones humanitarias y también con un fondo que alude a los retos demográficos y a la necesidad de contar con una población joven, Merkel se ha dado cuenta que para supervivencia económica de Alemania dentro de quince años hace falta una mayor población.


S.- ¿Produce cierto optimismo el discurso del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker pronunciado en el último Debate de la Unión? Desde hace tiempo no se hablaba de los valores de la UE en Europa.

Sí…, pero lo que más optimismo produce son las iniciativas solidarias de la población. El discurso de Juncker indica que los líderes políticos han estado escuchando a la opinión pública de las comunidades a las que representan. Algunos líderes tienen suficiente empatía con lo que demanda su ciudadanía, pero a mí lo que me produce optimismo son los ciudadanos, en estos momentos sobre todo los ciudadanos austriacos y alemanes. La gente de toda Europa está recibiendo a los refugiados con carteles de bienvenida y aplaudiendo su llegada en pasillos de gente a la salida de las estaciones de tren.


S.-¿Imaginaba Médicos Sin Fronteras que tendría que trabajar en el corazón de Europa?

Llevamos tiempo trabajando en Grecia con lo que ahora se denomina inmigrantes económicos y en la ruta que desde Grecia se establecía hacia los Balcanes. También hemos trabajado en España con la acogida de la gente que llegada de pateras. Entre 2000 y 2005 tuvimos mucho trabajo en Tarifa, en Canarias. Con la magnitud que tiene ahora la llegada a Europa de refugiados no, no nos podíamos imaginar una situación así. Nos habíamos concentrado en los últimos meses en el Mediterráneo, que es donde se producía una mortalidad mayor y unas situaciones más desesperadas de la gente que huía.
S.- ¿Había alguna forma de haber evitado el éxodo masivo de refugiados?

Sí, una forma sencillísima. Primero, el éxodo de refugiados es la consecuencia indirecta pero muy evidente del deterioro enorme de la guerra en Siria, de las situaciones que se viven en Irak y en otros países. Los países occidentales no han hecho lo suficiente para poner fin a la guerra en Siria. No soy experto en diplomacia y no soy quien para decir cómo, pero si está muy claro que hoy en día han dos millones de refugiados sirios en Turquía y un millón en Líbano y cerca de otro millón en otros países, que están siendo apoyados por ACNUR, pero las contribuciones de los países miembros de Naciones Unidas, incluidos los países europeos, para estos programas se sitúan en menos de la mitad de lo comprometido. Los países fuertes del mundo no están financiando el apoyo a los refugiados que se encuentran en la primera fase de la huida de la guerra. Si se hubiera desarrollado esa asistencia en esa primera fase se podría haber cambiado las cosas.


S.- ¿Y desde el punto de vista del Derecho Internacional?

Los refugiados se encontrado con la ausencia de un sistema que legal con el que no hiciera falta lanzarse al mar en una patera. El problema es también la ausencia de procedimientos legales formales para solicitar asilo como refugiado en embajadas de países europeos en Turquía, por ejemplo. Así, no hubiera sido tan difícil y arriesgado, y los refugiados no hubieran tenido que llegar a Europa a través de grupos criminales a través del Mediterráneo. La situación hubiera cambiado si Europa hubiera establecido procedimientos legales y seguros para la solicitud de asilo, sin necesidad de jugarse la vida a través del Mediterráneo. Es curioso, porque se ha demostrado que la ausencia de procedimientos legales es lo que provoca un vacío que se rellena con grupos criminales.


S.- Hay quien comenta que una de las formas de haber evitado, o reducido, el actual éxodo de refugiados habría sido apoyar a los países que acogieron a estas personas inicialmente. Por ejemplo, a Líbano.

Sí, sí. A esos países que tienen refugiados me refería antes. Hay una forma muy simple de apoyarlos y es con la financiación de los programas de Naciones Unidas, pero los países occidentales no están apoyando suficientemente. El apoyo es muy insuficiente.


S.- Choca que países como Reino Unido o Hungría se nieguen a recibir refugiados u otros, como inicialmente España, pongan reparos a las cuotas establecidas por la UE, mientras Líbano acoge a un millón.

No es sólo que Líbano acoja a un millón de refugiados es el porcentaje que supone respecto a su población. Si España acogiera refugiados en la misma proporción estaríamos hablando de diez millones de personas. A eso equivale el esfuerzo que está realizando el Líbano ahora mismo. Es algo totalmente desproporcionado y tampoco es que Líbano haya recibido ayudas de financiación de forma privilegiada, más bien está realizando el esfuerzo de acoger a esas personas en solitario. También Turquía lleva un año tratando de acoger y asistir como puede a las personas que llegan de Siria. Europa no ha parpadeado ante esta situación y es algo muy difícil de entender. Acabar con la guerra en Siria es algo muy complejo; apoyar al Líbano financiera y políticamente para que puedan acoger refugiados, o a Grecia, son cuestiones realizables de forma sencilla.


S.- En el caso de Grecia, a la opinión pública le resulta difícil comprender lo fácil que resulta amenazar con su salida de la UE por cuestiones económicas, pero lo complicado que es apoyarles ante una situación como la llegada de una oleada de refugiados a sus costas… o la rápido que se puede expulsar a un país de la UE por su deuda, pero el silencio que existe ante Hungría cuando se salta los valores básicos de la UE…

Sí, absolutamente. Probablemente, Grecia es el país de la UE que está realizando un esfuerzo mayor respecto al éxodo de refugiados. Más, si tenemos en cuenta que se encuentra en una situación económica catastrófica. Al observar lo que ocurre vemos que está todo completamente al revés.


S.- Lo hablábamos al principio de la conversación y la exposición ‘Testigos del Olvido’, que acoge la Sala de Exposición de la Fundación Caja Rioja, así lo demuestra. La fuerza de las imágenes es esencial. Si no lo cuentas se ignora.

Es básico. Médicos sin Fronteras en su definición y en sus aspiraciones se presenta como una asociación médico humanitaria que quiere llevar la asistencia médica a las personas que sufren en zonas de conflicto y crisis. Además, de la asistencia, ofrecemos el testimonio. Es justo lo que cuentan y muestran las fotografías recogidas en ‘Testigos del Olvido’. Sentimos la responsabilidad acuciante de contar al mundo lo que estamos viendo. Queremos que la gente sea consciente y que en el mejor de los casos reaccione y en el peor, que al menos sepa que está sucediendo. Concretamente, en nuestras acciones en el Mediterráneo teníamos como objetivo secundario dar a conocer lo que estaba sucediendo con el hundimiento de los barcos en el Mediterráneo.


S.- Ahora, estamos hablando de refugiados que huyen de la guerra y del Estado Islámico, pero durante el verano nos referíamos a inmigrantes. Se ha comenzado a diferenciar entre unos  y otros…

Son gente, ambos, que huyen de algo que genera suficiente miedo como para jugarse la vida en el Mediterráneo. Sea lo que sea de lo que huyen es una condición que les une. Se les ha denominado de manera manipulada por las autoridades europeas porque la recepción de inmigrantes es una potestad de la Soberanía de cada país y en el caso de los refugiados es una obligación legal recogida en acuerdos internacionales. Para mí no hay ninguna distinción entre inmigrantes y refugiados, pero a la hora de poner presión a los gobiernos europeos para que se porten bien con estas personas es mucho más fácil con los demandantes de asilo que con los inmigrantes. Ahora, en 2015, la mayoría son demandantes de asilo que huye de guerras o dictaduras, un 40 por ciento proceden de Siria; 20 por ciento iraquíes; 10 por ciento eritreos; 10 por ciento somalíes… Ahora, hay mucha más gente que huye de la violencia que de la miseria.
S.- ¿Por qué crees que se genera está distinción?

Llamarlos inmigrantes es una cuestión política; conlleva un mayor rechazo en la opinión pública y no tiene ninguna connotación legal de ayudarles. Provoca la sensación de denigración humana; mientras que refugiado implica una mayor solidaridad en la opinión pública y, sobre todo, tiene obligaciones legales internacionales. El uso interesado de los términos ha sido una manipulación de las autoridades europeas para tratar de llevar la situación a donde ellos querían, pero ahora se les ha ido de las manos. Sería también perverso, como se rumorea, si la asistencia ahora fuera sólo para refugiados sirios.


S.- ¿Qué conflictos siguen vivos en el mundo? Conocemos Siria, Irak, Afganistán…

Lo que ahora estamos conociendo a través de los medios es la ruta de huida a través de Turquía y Grecia, que la utilizan una mayoría de afganos, sirios e iraquíes. La ruta que llega a Libia y desde allí a Italia la recorren principalmente somalíes, eritreos y ahí sí que accede un mayor porcentaje de inmigrantes económicos. También zambianos y nigerianos, que huyen de la guerra civil.


S.- En Occidente estamos muy acostumbrados a las modas, a identificarnos y apoyar una cuestión y una causa y luego cambiar a otra y olvidar la anterior. ¿En Médicos Sin Fronteras no tenéis cierto temor a que ahora se apoye a los refugiados y se olviden otras situaciones de emergencia?

Por eso cobran tanta importancia exposiciones como ‘Testigos del Olvido’. Es una constante en nuestras operaciones. Cuando una lleva tres décadas trabajando en la zona del Congo y de Somalia y compruebas que se olvida y se ignora lo que está sucediendo allí es muy descorazonador. El comunicar y hacer llegar el testimonio  de lo que pasa en esas zonas de emergencia es un reto enorme. Es muy triste, aunque tiene algo de humano, el no poder mantener la atención en un montón de sitios.


S.- Hilando con el olvido o la falta de atención de determinadas situaciones de emergencia, pasó parecido con el Ebola, ¿No? En aquella crisis hubo varias cuestiones que llamaron la atención. Por un lado, parece que occidente no mostró demasiado interés hasta que llegó a Europa y, sobre todo, el hecho de que en principio no existía cura y en cuento llegó a Europa en unos meses existe una vacuna…

Esa es también la percepción que tenemos. En primer lugar el Ebola ya existía y además hay otras muchas enfermedades que afectan sólo a gente muy pobre de África, Latinoamérica y Asia. Enfermedades olvidadas y que se han dejado de investigar hace mucho. Incluso se han dejado de fabricar productos que ya existían contra algunas de esas enfermedades porque no son rentables. Con el Ebola se produjo esa reacción de la comunidad internacional y se definido protocolos de actuación que han acelerado la producción de esa vacuna, que parece ser muy buena. Lo que nos preocupa mucho es si ahora que el producto ya está definido, si producción y comercialización de esta vacuna será como un producto para turistas, militares y misioneros de países occidentales o si existe alguna posibilidad de que, aun precio asequible, llegue a la población. Es algo que nos preocupa mucho.


S.- Pero, ¿eso puede pasar?

Claro que puede pasar, de hecho en la Historia reciente es lo que ha pasado hasta ahora con productos para otras enfermedades. Los laboratorios dejan de producir medicamentos que no les son rentables, aunque exista una enorme población –poblaciones pobres- que los precisa. Brasil ha llegado a comprar patentes para fabricar medicamentos que los laboratorios iban a dejar de fabricar porque no los venden. Prefieren fabricar Viagra que medicamentos que salvan vidas.


S.- En casos en los que la emergencia sanitaria implicara evitar una elevada mortalidad de una población, ¿deberían los gobiernos expropiar la patente a los laboratorios?

Es un tema en el que se está trabajando mucho. Existe una ONG con la que trabajamos de la mano, Salud por Derecho, que está haciendo hincapié en este tema. Existe un documental ‘Investigación médica. Houston, tenemos un problema’ que aborda estas cuestiones. La expropiación de patentes es un camino, pero es necesaria la movilización pública. La industria farmacéutica es la que tiene una mayor margen de beneficios en el mundo, más que la especulación financiera.


S.- ¿Un médico de MSF contempla el mundo con optimismo?

Unos sí y otros no.


S.- ¿Y el presidente de MSF España?

Tengo la consciencia de que en muchas partes del mundo están ocurriendo cosas terribles. Cuando me despisto, recuerdo el tiempo que pasé en Mogadiscio y la situación terrible que se vivía allí, no me cuesta imaginar lo que estarán pasando y que seguro que las bombas están cayendo cerca de alguna casa del pueblo en el que estuve… o en el Congo, con la violencia de los grupos armados y la fiebre de los diamantes, o me constan que seguro que ahora hay una epidemia de cólera, sarampión o de meningitis en el último grupo de personas que huye del ataque de un grupo guerrillero… Veo con optimismo la actitud solidaria que ha arraigado en mucha más gente de la que pensamos



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