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{VIVIR / MEDIO AMBIENTE}

El Artico se rompe y lo sabes

La exposición detalla el círculo vicioso, aumento de temperatura, mayor deshielo, cambio climático

Las predicciones científicas apuntan que dentro de cuarenta años es muy probable que vivamos un verano sin hielo en el Ártico. A nadie le sorprende el pronóstico. Quien más quien menos vio hace once años el documental ‘Una verdad de incómoda’ –dirigido por el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore- y comprendió que el cambio climático no era un capricho de una pandilla de ecologistas trasnochados y un grupo de científicos con ganas de notoriedad. Quien más quien menos a lo largo de la última década ha tenido la oportunidad de informarse sobre causas y consecuencias. Y muchos, la mayoría, han comprendido que es preciso tomar medidas contra el cambio climático. Otros no, otros insisten en que el cambio climático es una invención que no tiene sustento científico alguno y suelen apuntar al dios dinero –a su pérdida- para negarse a tratar de revertir el daño ya provocado. 

 

Por eso, aunque no revela novedad alguna, es importante detenerse uno minutos en la plaza del Ayuntamiento de Logroño y adentrarse en la exposición ‘El Ártico se rompe’, que puede visitarse hasta el 20 de julio. La muestra reitera el aumento constante de la temperatura global del planeta y cómo afecta al clima ártico. Y es que, como explica la exposición, “por efecto del cambio climático la nieve y le hielo se derriten con más frecuencia lo que implica que la absorción de energía solar aumenta y por ello se incrementan las temperaturas globales del planeta”. Es lo que se llama un círculo vicioso.

 

Por muchos tuits envenenados que escriban tipos como Donald Trump, que el Ártico se rompe y lo certifican las cifras. “En 2012 septiembre de 2012 se superó el mínimo histórico de hielo en la banquisa polar. La superficie helada se redujo un 18 por ciento con respecto al anterior mínima, una pérdida equivalente casi al doble de la superficie de España. En los últimos veinticinco años se han perdido tres cuartas partes de la capa de hielo marino del océano Ártico. El grosor medio de ese hielo es hoy el 50 por ciento menor que hace unas décadas”. Los datos desvelan que el proceso de deshielo del Ártico es cada vez más acelerado y cambiará el planeta. No sólo dañará a los osos polares convertidos en imagen icónica de la pérdida de la superficie helada y que, por cierto, no son blancos –la explicación se encuentra en la exposición-, sino a todo el ecosistema, fauna, flora, al norte y, por supuesto al paisaje. Afectará a todos los espacios mágicos que recrea el Ártico, desde a las espectaculares construcciones de hielo a las luces del norte y las auroras boreales.

 

El mensaje de ‘El Ártico se rompe’ es nítido, si no existiera el polo norte la Tierra sería un planeta tan diferente que no lo reconoceríamos. La muestra entremezcla la belleza de un espacio único y extraordinario,  a través de las fotografías de Andoni Canela, con la denuncia de un proceso alarmante y los datos científicos que lo confirman. “El estado actual del Ártico es de una intensa fragilidad, los cambios en el ecosistema del polo norte están desencadenando un aceleración del cambio climático”. Las cifras que argumentan dicha teoría surgen del análisis, por ejemplo, del efecto Albedo, que mide el reflejo de la radiación solar cuando cae sobre el planeta. Las superficies claras, como el hielo y la nieve, tiene un mayor albedo, mientras que las superficies oscuras, como bosques, rocas u océanos lo tienen menor. Sin nieve, ni hielo, el reflejo de la radiación se reduce en un treinta por ciento.

La exposición recrea el gélido ambiente del Ártico y permite descubrir, por ejemplo, por qué las patas de los animales no se congelan, escuchar un cuento inuit-yupik, música sami, o el sonido de los animales en su hábitat. Al mismo tiempo, ‘El Ártico se rompe’ revela un tipo de vida extrema, donde los seres humanos viven en un entorno hostil, con escasos recursos y una temperatura media anual de menos veinte grados centígrados. La muestra detalla también la adaptación del hombre a parajes en los que el cielo y la tierra confluyen en el infinito sin encontrar obstáculo alguno.

 

‘El Ártico se rompe’ está organizada por la Obra Social ‘la Caixa’ en colaboración con el Ayuntamiento de Logroño y tiene como objetivo “fomentar el pensamiento crítico y sensibilizar sobre un problema medioambiental importante”. A las fotografías de Andoni Canela se une una colección de audiovisuales, a través de los cuales es posible conocer los distintos tipos de hielo, cómo se deshacen los casquetes polares o cómo la vegetación ártica se alimenta de insectos. Todo en un espacio que simula un paseo entre icebergs. 

 

Los negacionistas del cambio climático harían bien en visitar ‘El Ártico se rompe’, pero es una visita obligada también para los creyentes. Porque no nos engañemos, unos por fanáticos y otros por dejadez, cuando menos, ninguno hacemos demasiado en la lucha contra el cambio climático. Como siempre actuaremos cuando el agua sobrepase la orilla./Javi Muro

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