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{VIVIR / CIUDAD DIGITAL}

'Si algo es delito en la barra de un bar también debe de serlo en una cuenta de Twitter'

La periodista Olivia García ha denunciado el acoso y las amenazas que sufrido en las redes sociales

Olivia García es periodista y a lo largo de todo un año ha sufrido el acoso de un 'encapuchado de las redes sociales', un ciber acosador que ha llegado 'desear' verla en una caja de pino por el río Ebro y a enviarle mensajes en los que aludía a tiros en la nuca. La semana pasada la redactora del periódico Rioja2 dijo basta. Ahora, a través de su abogada, ha presentado una denuncia en el Juzgado -las dos previas ante la Policía no surtieron efecto- y, al mismo tiempo, ha hecho pública la situación que ha vivido a lo largo de los últimos meses. Olivia, gran defensora de las redes sociales, defiende que "no puede permitirse todo, el acoso no puede estar permitido". El acosador, el troll, que persigue a Oliva ha utilizado términos en sus insultos en las redes sociales como "periodista de mierda, giliecolofeminimarxista, no se puede ser más idiota, eres una delincuente, miserable hija de puta, o hija de puta fascista", entre otros muchos, llegando incluso a hacer referencia a la hija de la periodista. Olivia asegura que el acoso que ha sufrido no le ha afectado en su trabajo, pero reconoce que sufrirlo de manera constante genera inquietud. Describe que el día a día comenzaba con un: "¿Con qué nos vamos a encontrar hoy?"./Javi Muro

SPOONFUL.- ¿Cómo estás? Imagino que han sido días duros tras denunciar el acoso al que estás sufriendo a través de las redes sociales y los comentarios en el periódico, en Rioja2.

La verdad que ha sido complicado. Me preguntas cómo estoy y la respuesta es liberada. Libera y también muy abrumada e híper apoyada. Muchas personas me han dicho cómo he aguantado un año y llevan razón, por eso ahora me siento liberada. He aguantado un año porque he dado por hecho que lo tenía que aguantar y no, no hay que aguantar, ni un año, ni un mes, ni dos días. ¿Qué es lo que pasa? Que no hay que aguantarlo pero cuando lo denuncias no siempre te hacen caso. Me siento abrumada porque no me esperaba en ningún caso lo que iba a pasar. Sabía que me iba a apoyar mucha gente porque nadie está a favor de que pasen este tipo de cosas y porque me han dicho cosas horribles a través de las redes sociales, pero de ahí al respaldo tan grande que he recibido no lo esperaba en absoluto. He recibido el apoyo de gente que conozco y de gente que no conozco de nada. También las instituciones han mostrado su respaldo, empezando por la que nos representa que es el Colegio de Periodistas y la Asociación de la Prensa, me parece fundamental que se posicionen, y también del Gobierno regional –consejeros que se han puesto en contacto conmigo y me han tendido la mano- y del Ayuntamiento. Que todos te animen a continuar hasta el final me parece importante.

 

S.- ¿Ahora percibes la sensación de estar arropada?

No me ha condicionado, he seguido mi actividad en redes sociales y el trabajo en el periódico a pesar del acoso, pero ahora, además, no me siento sola. Ahora toca esperar que la Justicia actúe, que espero que lo haga. Que tanta gente conozca y sea consciente de cómo actúa esta persona, este acosador, es para mí ya una batalla ganada.


S.- ¿Cómo te has sentido estos meses? Imagino que un día lees un comentario y dices “como se ha pasado esta persona", pero lo de ese día se convierte en una obsesión, en insultos y amenazas.

Sí. Todo comenzó con comentarios a las noticias del periódico. Como a todos los periodistas, por suerte o por desgracia, critican nuestro trabajo, cómo lo hacemos o lo que decimos. De ahí esta persona pasó a realizar alusiones personales. Por ejemplo, compartía en Twitter un artículo sobre la reproducción de las abejas –un tema tan polémico como ese, fíjate- y entonces en algunas de las noticias publicadas en Rioja2 ese individuo lo utilizaba para referirse a mí personalmente. Escribía cosas como “Soy muy guay, muy buena periodista y encima me gustan la abejas”. Era una especie de aviso, una forma de que me diera cuenta de que el comentario estaba dirigido a mí. Del ‘soy muy guay’ pasó a palabras mayores. En esa primera fase pensé esto nos pasa a todos y ya está. Soy una persona que los que me conocen saben que no me suelo morder la lengua y doy mis opiniones. Entiendo que como persona primero y como periodista después puedo hacerlo. Daba por hecho que lo tenía que aguantar y por eso lo aguanté durante mucho tiempo.

 

S.- ... pero el acoso no cesó...

Después pasó a hacerse cuentas falsas en Twitter y detrás de ese anonimato ya empezó a decirme de todo. Ya no se trata del tema de los insultos –más allá de lo que me haya podido llamar no todos los insultos me han afectado- lo que me ha afectado es el acoso constante. Cuando ves que cada día hay una amenaza o un insulto más, empiezas a pensar que igual ya no tienes por qué aguantar. Comienzas a contarlo en casa, en tu círculo más cercano. Lo cuentas, tratando de quitarle importancia, como algo anecdótico, para que los demás no se preocupen y también para no preocuparte tú misma. Pero llega un momento en que tú entorno y tú misma te convences de que no se puede soportar más. Aun así, hasta el último momento piensas que igual le pasa a todo el mundo…


S.- A todo el mundo no, pero si a otras periodistas como Mayte Carrasco y Lara Ciscar. Ciscar lo denunció que consiguió que se detuviera a dos acosadores. Describía su situación como “si vinieran a mi casa y me escupieran desde detrás de una máscara”.

No hago esa comparación, pero sí una muy parecida. Vamos a imaginarnos que salgo a la calle y cualquier día una persona, que está escondida y se cubre la cara con un pasamontañas, me persigue por la calle y me insulta. Alguien que se mete con todo lo que hago y digo. Un encapuchado que hace alusiones a mi forma de pensar, a mi familia y no deja de seguirme por la calle y no sé quién es esa persona. Eso se consideraría un delito y el culpable sería condenado, pero si sucede en las redes sociales parece que se trata de otra cosa. Creo que si las redes sociales son una parte de la sociedad, y no creo que hoy en día nadie pueda dudarlo, deberían estar legisladas como lo está el resto de la sociedad. Si algo es delito en la barra de un bar debe de serlo también en una cuenta de Twitter.

 

S.- Muchas veces, las propias empresas propietarias de las redes son permisivas...

Sí, creo que para empezar debe de existir una mayor contundencia por parte de las propias empresas; es decir, de Facebook y Twitter. He reportado a la empresa infinidad de tuits y he bloqueado una veintena de cuentas de Twitter o más y jamás ha servido para nada.


S.- ¿Cómo se soporta saber que en el momento que publiques una noticia o expreses tu opinión sobre un tema va o van surgir estos acosadores cobardes insultando?

Me levantaba por la mañana y era comenzar el día con “¿qué me encontraré hoy?”. Era como jugar todos los días a la ruleta rusa. Podían pasar tres semanas en los que no había noticia del acosador o que surgiera de forma constante día sí y día también. Nunca sabes cuándo va a aparecer. Es verdad que nunca he dejado de hacer algo por ese miedo a que surgieran los insultos o las consecuencias que pudiera tener con esta persona, pero si es cierto que genera mucha inquietud. Especialmente, me generaba inquietud cuando yo interactuaba con alguien porque cuando he retuiteado o comentado con otros algún tema, esas terceras personas también se han llevado el ataque del acosador. También, cuando publicaba algo de corte feminista, de denuncia machista, o de lucha por la igualdad. Entonces aparecía siempre.


S.- Obviamente, nunca ha dado la cara, ¿no?

No y en los últimos meses ha alardeado de ello. Lo único que podía hacer era bloquear cuentas de Twitter y desde el periódico teníamos un operación similar, podíamos bloquear IPs. El alardeaba de que bloqueando cuentas no iba a conseguir nada. Me decía en sus mensajes: “me lo tendrás que pedir por favor”. Se jactaba de ser mi troll y de estar acosándome.

 

S.- Por comparación, esa persona o personas no dejan de ser encapuchados de las redes. Son como los ultras de un equipo de fútbol que deciden darle una paliza a la afición de otro equipo o como los grupos que amedrentan a quienes no piensan como ellos, estilo kaleborroka, por ejemplo. Intolerantes escondidos bajo pasamontañas.

Para mí es el mismo tipo de actitud. Tan sólo cambia la forma y el escenario. Lo que cambia es que si esas acciones suceden en las redes sociales, en el basurero 2.0, entonces no pasa nada. Pero evidente es lo mismo, son gente que quiere coartar opiniones desde el anonimato y desde la agresión. Si existe alguna diferencia me la tendrán que explicar, yo no la veo. ¿Qué no hay un contacto físico? Me da igual, lo tengo al otro lado continuamente, constatemente. No sabes hasta dónde puede llegar alguien que tiene tanto odio.


S.- Esos acosadores han sustituido, de alguna manera, las pintadas enfrente de la casa por pintadas en las redes sociales, ¿no?

Sí, es lo mismo. Efectivamente. Si mañana llego y me encuentro una pintada en la puerta de mi casa ‘Olivia García, miserable hija de puta', todo el mundo entendería que se trata de algo denunciable, delictivo y condenable. La policía buscaría a esa persona. Cuando me encuentro eso en mis redes, como me han dicho en alguna ocasión, no pasa nada. Siendo igual de pública la amenaza o más, ya que creo que pasa más gente por las redes sociales que la puerta de mi casa.


S.- Hablo en plural de personas, porque comentabas que incluso en alguna ocasión han llegado a ser hasta cincuenta mensajes con insultos y amenazas en muy poco tiempo, y da la impresión de que puede ser algo organizado….

No lo sé, siempre he tenido en mi cabeza que se trata de una persona porque me cuesta imaginar que semejante maldad pueda tenerla más de un individuo en este mundo.


S.- ¿Cuándo decides denunciar? ¿Has denunciado ante la Fiscalía?

Ahora, estamos en ese proceso. La primera denuncia la presenté ante la Policía Nacional. Entonces fui sola, me acompañó Laura, mi compañera en el periódico. Entonces los insultos y el acoso sólo se producían a través de los comentarios en Rioja2. Habían aparecido varios comentarios en la web que decían, refiriéndose a mí, algo así como “que generaba odio y que eso podía derivar en tiros en la nuca” y coincidiendo con una noticia sobre la aparición de una cadáver en el Ebro otro mensaje que decía: “Ojalá Olivia en una caja de pino flotando sea la próxima”. No pude poner denuncia porque la agente que me atendió me dijo que eso pasaba todos los días, que era periodista y tenía un periódico digital y estaba expuesta a esas cosas, y que además no me estaban amenazando sino expresando un deseo.


S.- ¿Un deseo? ¿Cómo reaccionaste?

Me quedé alucinada. Más aún cuando después he sabido que un chiste sobre Carrero Blanco puede acarrear dos años de cárcel; o que alguien tiene que comparecer ante la Audiencia Nacional por haber hecho chistes desafortunadísimos sobre Irene Villa cuando la propia implicada no quiere denunciarlo, o lo que sucedió con el teatro de los Titiriteros… te hierve la sangre….No lo entiendes, no te puedes creer que amanezaarte con que ojala termines flotando en el Ebro o te hablen de un tiro en la nunca sea la expresión de un deseo y no una amenaza y que no pase nada. Espero que algún día me lo expliquen. Recuerdo que me fui de la Comisaría llorando.


S.- Después llega una segunda denuncia.

Sí. En septiembre fue una denuncia conjunta con otras personas que se habían encontrado en la misma situación de acoso por parte del mismo troll. Eran colaboradores del periódico y gente con la que había interactuado en las redes sociales. Desde el 15 de septiembre la denuncia está puesta a mi nombre pero de momento no ha prosperado…


S.- Y el último paso lo das…

La semana pasada me digo que ya no puedo más. Había mucha gente de mi entorno más cercano que me decía que ya bastaba de aguantar y me invitaban a ir al Juzgado. No confiaba porque la Policía me había hecho ver que no podía hacer nada. Pero sentía que no podía aguantar más. Decidí poner el tema en manos de una abogada, denunciarlo judicialmente y hacerlo público. Había llegado a la conclusión de que tenía la obligación de hacerlo conmigo misma, porque no soy una persona que me calle las cosas, y porque tengo una posición privilegiada respecto a otras personas que también pueden encontrarse en situaciones similares. Personas que no cuentan con un periódico a mano en que publicarlo, ni un montón de compañeros periodistas que le den voz. Creo que por responsabilidad debía hacerlo.


S.- Además, el acosador había dado un paso más…

Sí colgó una foto mía, una foto que además era de una entrevista en SPOONFUL por el aniversario del periódico. Es decir, una foto que había que buscar en internet. Junto a la imagen añadió insultos machistas. En ese momento, me digo que ya vale. Ha habido que prepararse mentalmente para dar el paso porque es complicado.


S.- ¿Tienes confianza en que lo pillen?

Hasta ayer –por el lunes- no tenía absolutamente ninguna. No había habido nada en este proceso que me diera confianza, pero ahora tengo algo más. Soy una persona de naturaleza optimista, aunque en este tema no lo sea tanto. Tengo el convencimiento de que si se quiere se puede. Es decir, existen las herramientas para localizar a esta persona. Ahora hace falta que se quiera.


S.- Y tras esta experiencia, ¿Cuál es tu opinión sobre las redes sociales?

Me alegra que me hagas esta pregunta porque con todas estas cosas estamos mostrando la cara más horrible de las redes sociales, y soy ultra defensora de las redes sociales, como profesional y como persona. Las utilizo como fuente de información y como medio de difusión. Que haya basura en las redes sociales no quiere decir que las redes sociales sean basura. No pongo nunca a las redes sociales en un plano diferente al resto de la sociedad. No las pongo cuando hablo de la comisión de delitos y tampoco en ningún otro plano. Es cierto que es muy fácil el anonimato, el insulto, el acoso; quizá más fácil que en la sociedad, pero lo mismo que un acosador me ha machacado a lo largo de un año a través de las redes, también vía redes sociales tras la denuncia me han aupado el ánimo los montones de mensaje de cariño y apoyo que me han llegado. Las redes sociales también me han servido para defender la lucha por la igualdad, contra la homofobia o el feminismo. Para mí las redes sociales son una herramienta maravillosa y lo van a seguir siendo, ¿Qué hay basura? Sí, como en la calle, la diferencia es que cuando en la calle hay basura se retira.


S.- …y sobre el periodismo ninguna duda, ¿no?

No. Es lo que hablábamos antes. El acoso no ha hecho que me guardara ninguna opinión. No he pensado “no voy a escribir esto porque me va a atacar”. Voy a seguir igual. Tengo claro que los ataques me han llegado por ser mujer, por ser feministas, y por ser periodista.

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