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{DEPORTE / OTROS DEPORTES}

Un Tour de póker para escalera de color

La carrera francesa comienza con la que quizá es la mejor participación de su Historia

El calor y el primer fin de semana de julio son tiempo de escapadas. Muchas rumbo a la playa con el maletero del monovolumen rebosando maletas y bultos varios, algunos de los cuales siquiera eras consciente de que estuvieran en tu casa; y otras tantas –una por día como mínimo- surgirán en la televisión a la hora del café y de la siesta. Serán los osados y valientes ciclistas que año tras año sueñan con quebrar el orden establecido y alcanzar la meta habiendo sorprendido a los más rápidos del pelotón cuando la carretera se dibuje llana y a los gallos, a los que pugnan por la victoria final en París, cuando el asfalto se empine. Este año los temerarios aventureros volverán a intentarlo, empecinados y desafiantes.


Desde 1983, el ciclismo es verano para toda una generación que había quedado desconectada del deporte de la bicicleta tras las victorias de Bahamontes y Luis Ocaña. Habían pasado cuatro décadas y muchos tan sólo habíamos oído hablar de algunas batallitas sobre aquellas leyendas en blanco y negro, que sí uno subía los puertos tan sobrado que paraba en la cima a tomarse un helado mientras llegaban los rivales, que si el otro había vencido al mejor ciclista de todos los tiempos. Eran historias que te contaban e imaginabas, relatos que otros años atrás ya había recreado en su cabeza mientras escuchaban la narración radiofónica. Aquel verano de hace treinta y dos años un equipo español, el Reynolds, regresaba a la carrera francesa. Aquel retorno del ciclismo español al Tour fue a lo grande, sobreponiéndose a todas las advertencias que recibieron. “Mirad donde os metéis, que aquello es otro mundo”, les decían. Ángel Arroyo finalizó segundo en la clasificación general y, al mismo tiempo, nacía una estrella para el ciclismo internacional. Un escalador, Pedro Delgado, que, irónicamente, demostró su clase en el descenso del Peyresurde.


Desde aquel mes de julio, el Tour ha supuesto para el deporte español un buen número de victorias. Delgado, Induráin, Pereiro, Sastre y Contador han llegado de amarillo a París, y un sinfín de corredores ha logrado triunfos de etapa. ¿Derrotas? En el ciclismo nunca se pierde.


Poco a poco descubrimos que aquella prueba deportiva que se disputaba sobre bicicletas estaba dotada de un espíritu mágico y que atesoraba infinidad de relatos protagonizados por héroes, en los que la épica era el condimento esencial. Así, que cuando en 1903 Maurice Garin venció en la primera edición del Tour de Francia difícilmente podía ser consciente de que ya formaba parte de la Historia y había escrito el primer capítulo de una historia extraordinaria.

 

Hace calor y ha llegado el primer fin de semana de julio y, por supuesto, mañana comienza la edición 2015 del Tour. Contará, probablemente, con la participación de corredores más prestigiosa de las últimas décadas, ya que en la línea de salida de Utrech –una contrarreloj individual de catorce kilómetros- estarán presentes los cuatro ciclistas favoritos cuando de pruebas de tres semanas se trata. Dos vencedores de Tour, Giro y Vuelta, Alberto Contador y Vicenzo Nibali, un ganador del Tour, Chris Froome, y Nairo Quintana, con una victoria en el Giro.
Nibali defiende el triunfo del año pasado, cuando compartió podio con Jean Christophe Pereaud y Thibaut Pinot. El italiano no tuvo rival tras los abandonos de Contador y Froome por sendas caídas. Ahora todo parece pintar diferente. Todos temen a Froome. Cuando el corredor del Sky extiende los brazos y deja los codos fuera del eje de manillar mientras centra la mirada, quizá en los pedales, quizá en el asfalto, sus rivales saben que ritmo se va a acelerar y que toca sufrir.


Todos temen a Contador porque si está inspirado y con fuerzas es el mejor. Llega al Tour con la intención de conseguir el doblete Giro-Tour y con la tranquilidad de que ya ha cumplido esta temporada. Contador es ambicioso y si contempla la posibilidad se vestirá de amarillo en la primera etapa que finalice en alto, parece ya una costumbre. Precisará del permiso de Nibali. El corredor del Astana dinamitó el pasado año la clasificación general en la etapa que transitaba sobre el pavé belga. En esta ocasión será en la cuarta etapa cuando la prueba recorra los tramos adoquinados de la París-Roubaix y entonces es más que probable que el azul celeste del maillot de Nibali y sus compañeros haya preparado alguna emboscada.


Todos temen también a Nairo Quintana. Finalizó segundo en su debut en la carrera y al año siguiente ganó el Giro. Ahora llega como líder del Movistar Team, una de las formaciones más potentes de las inscritas en el Tour. Una prueba con siete finales en altos sitúa al colombiano con las mismas opciones o similares que Froome y Contador. Después, claro, ya se sabe, la carrera pone a cada uno en su sitio.


Tras el póquer de favoritos aparece un ramillete de ciclistas que seguro darán batalla y apostarán -algunos de farol- por completar la escalera de color. Serán, el americano Tejay Van Garderen, el holandés Wilco Kelederman, los franceses Thibaut Pinot, Romain Bardet y Jean-Christophe Pereaud –se cumplen treinta años de la última victoria de un ciclista francés en el Tour, fue Bernard Hinault-, el portugués Rui Costa, el colombiano Rigoberto Urán o los españoles Purito Rodríguez y Alejandro Valverde, aunque en esta ocasión el murciano llega como segunda unidad y electrón libre.


Después, seguro que oímos hablar de Andrewv Talanski, Michel Kwiatkowski, Richie Porte, Leonard Konig, Simon y Adam Yates, Burguil, Mollema, Barta, Dani Navarro, Hesjedal, Dani Martin y Tony Martin… y, por supuesto, aparecerá un nuevo corredor del que no teníamos noticias que comenzará a escribir su nombre en la carrera.

 

También tomará la salida Mark Cavendish. El velocista británico es el único ciclista en activo –e inscrito en la carrera- que se codea con los más grandes en victorias de etapa en la prueba francesa. Con 25 victorias parciales –las mismas que Andre Leducq- tiene a tiro a Bernard Hinault (28) y un poco más lejos al legendario Eddy Merckx (34), para superar al ciclista belga, Cavendish deberá no sólo vencer en las etapas que finalicen al sprint, sino convertirse en la gran sorpresa de la edición 2015 y sumar también algunas victorias en la media y gran montaña. No sucederá.Merckx mantiene –además de sus cinco Tour- el record de días vistiendo el malliot amarillo (96) y el número de victorias en una misma edición (8), reconocimiento que comparte con Pelissier y Maertens. Decía el que ha sido, quizá, el mejor corredor de todos los tiempos que durante su carrera “fue muy importante el deseo de ganar, el entrenamiento diario y la motivación que logré mantener durante trece años”. Al hilo de las palabras del belga, Noël Vantyghem comparaba curriculum con humor e ironía: “Entre Merckx y yo hemos ganado todas las clásicas: yo gané la Paris-Tours, y él todas las demás”.


Son momentos que hacen del Tour una carrera de leyenda, una prueba en la que Hinault aseguraba: “Mientras respire, atacaré”, en la que Ocaña advertía al propio Merckx: "Silba ahora que puedes; vendrán días en que no podrás silbar. Yo me encargaré de que esos días lleguen”. Un deporte, el ciclismo, en el que mitos como Jaques Anquetil justificaban tras vencer una carrera por tan sólo doce unos segundos que habían sido “once más de los necesarios”. Un deporte que exige un esfuerzo infinito. “No se pone más fácil por entrenar –decía Lemond-, sólo te haces más rápido”, y en el que siempre queda un espacio para la amistad: “Amigo mío –le decía Anquetil ya enfermo y a punto de morir a Poulidor, eterno segundo del Tour- serás segundo otra vez”. Pues bien, esa carrera que tantos mitos ha generado… comienza mañana./Javi Muro

 

* 'La carrera que no fue, los héroes que no llegaron. Y otros relatos ciclistas'. Aquí.

 

*Fotografía de Eddy Merckx, de Teo Martínez.

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