1120

{DEPORTE / OTROS DEPORTES}

Roller Derby Rioja, velocidad, contacto, estrategia sobre patines

El club de la capital riojana quiere ampliar la plantilla para afrontar el ascenso de CATEGORIA

Hay deportes que se juegan con un balón. Otros, con una raqueta, una bicicleta o una portería. Y luego está el roller derby, donde el terreno de juego es una pista ovalada, los jugadores se desplazan sobre patines de cuatro ruedas y el objetivo consiste en abrirse paso entre las rivales a toda velocidad. Es un deporte de equipo, contacto y estrategia en el que no basta con correr más, hay que saber bloquear, proteger, atacar y leer el movimiento de las demás jugadoras.

 

En cada carrera, conocida como jam, dos corredoras tratan de superar al grupo de bloqueadoras rival. La primera que consigue adelantar a las contrarias puede sumar puntos para su equipo, mientras sus compañeras intentan abrirle hueco y las rivales hacen exactamente lo contrario. Todo ocurre sobre ruedas y en apenas unos minutos. Un partido puede llegar a implicar a unas 50 personas entre jugadoras, árbitros sobre patines y personal técnico. El resultado es una mezcla de velocidad, táctica, contacto y una buena dosis de espectáculo.

 

Ese es el deporte que Roller Derby Rioja quiere hacer crecer en Logroño. El club, nacido en 2019, afronta la temporada 2026/27 con un propósito tan sencillo de formular como difícil de conseguir: subir de división. Para intentarlo necesita más jugadoras y ha decidido abrir las puertas del equipo a quienes quieran descubrir qué se esconde detrás de uno de los deportes minoritarios que más comunidad generan.

 

La oportunidad llegará el próximo martes 15 de septiembre, entre las 20.30 y las 22.30 horas, en el Frontón de Varea. Roller Derby Rioja celebrará allí una jornada de puertas abiertas gratuita en la que cualquiera podrá acercarse, conocer el funcionamiento del club, descubrir el curso de iniciación y, sobre todo, ponerse unos patines y probar. No hace falta tener experiencia. Ni siquiera saber patinar.

 

Porque una de las particularidades del roller derby es precisamente que el aprendizaje forma parte del juego. Quien llega por primera vez no tiene que demostrar nada. El club enseña desde cero y proporciona material cuando está disponible. La única exigencia es acudir con ropa deportiva, agua y ganas de probar algo diferente. Quienes tengan patines o protecciones pueden llevarlos, aunque no sean los habituales quads de cuatro ruedas.

Pero detrás de la invitación hay algo más que una campaña para encontrar nuevas jugadoras. Roller Derby Rioja reivindica una manera distinta de entender el deporte. Frente a la idea de entrenar solo, repetir ejercicios frente a un espejo y marcharse a casa, aquí el esfuerzo se comparte. Se entrena con otras personas, se aprende a confiar en ellas y se termina formando parte de un grupo. Competir es una posibilidad, pero no la única razón para ponerse los patines.

 

El club reúne actualmente a alrededor de una veintena de personas, con edades que van aproximadamente de los 20 a los 50 años.

 

En una ciudad acostumbrada a los deportes más tradicionales, el roller derby ha ido ganándose también su pequeño territorio. Los partidos cuentan con el respaldo de un público que se ha acostumbrado a contemplar algo que a primera vista puede resultar desconcertante, patinadoras acelerando alrededor de una pista, chocando, bloqueando y buscando un hueco que quizá solo exista durante un segundo. Después de varias vueltas, las reglas empiezan a entenderse. Y entonces el partido deja de parecer una sucesión de golpes sobre ruedas para convertirse en lo que realmente es, un juego de estrategia a toda velocidad.

 

El roller derby moderno tiene sus raíces en Estados Unidos y se ha extendido posteriormente por numerosos países. En España cuenta ya con competición nacional y una comunidad de clubes que ha contribuido a consolidar una disciplina que combina deporte, espectáculo y una fuerte identidad colectiva.

 

Ahora Roller Derby Rioja quiere dar un paso más. El ascenso pasa por aumentar la plantilla y encontrar personas dispuestas a aprender, entrenar y competir. No importa demasiado la experiencia previa. Puede llegar alguien que lleve años sobre ruedas o alguien que todavía tenga que descubrir cómo mantenerse en pie sobre ellas.

 

«Este año vamos a por el ascenso y, para eso, necesitamos gente nueva en la pista. Da igual que nunca te hayas puesto unos patines: nosotras te enseñamos», explica Andy, jugadora de Roller Derby Rioja.

 

La cita es el 15 de septiembre, de 20.30 a 22.30 horas, en el Frontón de Varea. Es gratuita y está abierta también a quienes quieran acercarse al club para arbitrar o colaborar. El autobús de la línea 2 permite llegar hasta la instalación.

 

Quizá todo empiece con algo tan sencillo como ponerse unos patines. Después vendrán el equilibrio, las caídas, las primeras vueltas a la pista y, si todo sale bien, los bloqueos, las carreras y los puntos. Y quizá también una nueva compañera de equipo. Porque en el roller derby, antes de aprender a adelantar a una rival, hay que aprender a confiar en quien patina a tu lado./J.M.

 

Suscripción a la Newsletter Enviar