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Petrarca, un ángel y el mistral, la leyenda del Mont Ventoux

El Tour llega a la mítica cima del monte ventoso, donde Lazarides y Charly Gaul hicieron historia

Cuentan que la primera vez que el Mont Ventoux fue final de etapa en el Tour de Francia un ángel fue el vencedor. Charly Gaul, ‘El ángel de las montañas’, extraordinario contrarrelojista y mejor escalador, venció en la cima del Gigante de Provenza y seis días después conseguía el triunfo final en la ronda francesa. Era 1958 y la cuarta ocasión que los ciclistas participantes en el Tour debían superar el Mont Ventoux en su camino hacia París.

 

Antes que Gaul –aunque sin la línea de meta dibujada en su cima- Lucien Lazarides tuvo el honor de ser el primer ciclista en superar el Ventoux. Fue en el Tour de 1951 y la carrera estrenaba un nuevo puerto que, poco tiempo después, se convertiría en legendario. Aquel año fue también el primero en el que la carrera no partió de París. Los 123 corredores, pertenecientes a doce equipos, tomaron la salida desde Metz. Era la edición número 38 del Tour y por delante esperaban 4.690 kilómetros distribuidos en 24 etapas. A una velocidad media de 32,9 kilómetros por hora tan sólo 66 ciclistas completaron la prueba. Ningún equipo finalizó completo. Lazarides –griego de Atenas, nacionalizado francés- si alcanzó la meta final de París. Había pasado a formar parte de la Historia del Tour con su gesta en el Ventoux y, además, ocupó el tercer escalón en el podio definitivo.
  El Mont Ventoux se sitúa en la región de Provenza y aunque de derecho sus 1.912 metros de altitud pertenecen a los Alpes, de hecho, su condición de montaña aislada le es concedida al no haber montes de similar altura a su alrededor. Los galos en los siglos I y II se referían a esta montaña como Vintur, en honor al dios de las cimas, o Ven-top, pico nevado. No fue hasta el siglo X cuando aparecen las referencias al Mont Ventoux, el monte ventoso, despojado de vegetación conforme se aproxima la cima. Allí, arriba, el mistral ha llegado a soplar con fuerza inimaginable.


Tras Lazarides, los franceses Jan Robic (1952) y Louison Bobet (1955) tuvieron el honor de coronar los 22 kilómetros –ruta habitual desde Bedoin- de ascensión del Ventoux en primera posición. No fue hasta siete años después de la gesta de Lazarides cuando los organizadores del Tour decidieron que el Mont Ventoux fuera final de etapa. Entonces emergió la figura de ‘El ángel de las montañas’. El ciclista luxemburgués, Charly Gaul, fue profesional desde 1953 hasta 1965, temporadas en los que logró 52 victorias. Gaul disfrutaba de las condiciones climatológicas adversas, en esos momentos a sus extraordinarias condiciones como ciclista se sumaba un extra del que carecían muchos de sus rivales.


Tras su victoria en el Ventoux, Charly Gaul había logrado acercarse al liderato, que lo ostentaba su compatriota Raphaël Geminiani, que en la cima del gigante de Provenza había desbancado del primer puesto de la clasificación general al italiano Vito Favero. Al día siguiente, camino de la localidad de Gap, Gaul sufrió una avería y perdió diez minutos en la línea de meta. Geminiani continuaba de amarillo. Dos etapas después, en plena cordillera de los Alpes, Charly Gaul vence de nuevo en la meta de Aix-les- Bains y se acerca a un liderato que ha recuperado Favero. El golpe de gracia lo da el penúltimo día, en la contrarreloj de 74 kilómetros en Dijo. Allí Gaul, que había ganado la primera etapa que finalizaba en el Mont Ventoux, obtiene la victoria y se viste de amarillo. El Tour de 1958 es suyo.

 

Aseguran quienes contemplaron a Charly Gaul pedalear cuesta arriba que su estilo era similar al mostrado por Pantani cuarenta años después. También coincidieron en algunos problemas al retirarse del ciclismo profesional. Gaul tuvo problemas con el alcohol. Logró recuperarse y poner su experiencia con la bicicleta al servicio del Museo del Deporte de Luxemburgo.
Diez ciclistas más han sellado su nombre en la cima del Mont Ventoux, Poulidor, Julio Jiménez, Eddy Mercks –que precisó de oxígeno al alcanzar la meta-, Bernard Thévenet, Jean François Bernard, Eros Poli, Marco Pantani, Richard Virenque, Juan Manuel Garate, y Chris Froome. Además, en la cumbre del Ventoux puede encontrarse el monumento a un corredor que nunca alcanzó la meta pero que las imágenes a través de la televisión que lo mostraban tambaleándose hasta caer sobre el asfalto dieron la vuelta al mundo. Tom Simpsom falleció en las rampas del Ventoux el 13 de julio de 1967. Al parecer una mezcla de anfetaminas y alcohol, a la que acompañó una hipertermia provocaron el desfallecimiento.


Un poeta italino, Petrarca, había sido el primero en escalar el Mont Ventoux el 26 de abril del año 1336. Así lo recoge en una carta enviada a un amigo. Petrarca afirma ser la primera persona desde la antigüedad en haber escalado una montaña simplemente por el placer de la disfrutar de la vista de su cima. A pesar de hay quien sitúa el relato de Petrarca en el terreno de la leyenda, la misiva forma parte de los debates que tratan de fijar el origen del Renacimiento y el Humanismo. Cuando ruge el mistral es tiempo de poetas, locos, aventureros y héroes, en definitiva, de ciclismo./Javi Muro

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