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{DEPORTE / OTROS DEPORTES}

Deporte y descanso, un dúo inseparable

Aunque es evidente que la práctica de deporte está recomendada para casi todas las personas, el exceso puede ser tan perjudicial como la falta del mismo. Según un estudio reciente, especialistas en la materia aseguran que “más es mejor, hasta una dosis determinada. Pero a partir de ahí el beneficio va disminuyendo, hasta el punto en que puede perjudicar a la salud e incluso a la longevidad.”


Cuando la cantidad o intensidad de ejercicio realizada es superior a la capacidad de nuestro cuerpo para recuperarse, padecemos el riesgo de mermar nuestro rendimiento, de cansancio extremo y de sufrir problemas de salud que pueden ser muy serios.


Si adoptamos el hábito de practicar deporte de manera regular obtendremos grandes beneficios tanto en el plano físico como en el emocional. El ejercicio físico junto a una alimentación equilibrada son los cimientos para llevar una vida sana y prevenir enfermedades.


A la hora de comenzar un entreno es necesario conocer nuestros límites, y adecuar el tipo de ejercicio físico, el volumen, la intensidad y frecuencia de estos entrenos. Esta planificación debe desarrollarse atendiendo a todos los aspectos que conforman la condición física del individuo, presentado atención al desarrollo de su resistencia, flexibilidad, velocidad, fuerza, coordinación y acondicionamiento muscular. Si el individuo no ha hecho nunca una actividad deportiva habrá que trabajar con prudencia al inicio, con intensidades suaves y ligeros aumentos progresivos.


La práctica abusiva de deporte sin respetar los descansos necesarios que permitan la  recuperación muscular y las altas intensidades con cargas superiores, puede dar paso al sobreentrenamiento.


El sobreentrenamiento es un problema bastante común, la presión que ejerce la sociedad, en cuanto al aspecto ideal está causando mella en hombres y mujeres. La obsesión por conseguir el cuerpo perfecto está dando paso a la deformación muscular, realizando ejercicio en exceso con el fin de tonificar la musculatura sin llegar nunca a la aceptación. Por otro lado muchos deportistas no son conscientes de que entrenar más puede ser perjudicial.


Cuando el cuerpo no se recupera tras los entrenamientos será vulnerable a lesiones y enfermedades. Así que no debemos sobrepasar nuestro límite, ya que estaríamos cayendo en un exceso de ejercicio. Esto puede ocasionar  una parada o incluso una regresión de nuestros logros obtenidos. El sobreentrenamiento puede ocasionar falta de sueño, de apetito, fatiga muscular. Y si continúa en el tiempo puede derivar en diferentes patologías.


El ejercicio extenuante altera el equilibrio de nuestro organismo. Nuestro cuerpo responde de manera que hace posible evitar este desequilibrio, pero si alargamos en el tiempo el ejercicio o aumentamos la intensidad, nuestros sistemas sufren variaciones que hacen difícil el mantenimiento de este equilibrio.


Si la práctica del entrenamiento se convierte en excesiva y la recuperación no se tiene en cuenta, notaremos una caída en  el rendimiento. El sobreentrenamiento es la forma de agotamiento crónico y sistemático, resultado de un programa donde la capacidad de recuperación ha dejado de funcionar. Hace que el deportista pierda fuerza, velocidad y resistencia.


Nuestro cuerpo es incapaz de recuperarse del entrenamiento, no pudiendo efectuar la síntesis proteica ni desarrollar la máxima cantidad de tejido muscular, por otro lado los niveles de glucógeno hepático caen, despojándonos de la energía que necesitamos.


Entre los perjuicios que se producen por un exceso de actividad física encontramos algunos como:

•    Disminución de la fuerza de contracción muscular.

o    La fatiga es el conjunto de cambio que experimenta nuestro cuerpo al ser sometido a un sobreentrenamiento o al intentar superar nuestro límite de esfuerzo. Tiene la función de prevenir de un deterioro orgánico, y disminuye el rendimiento y la intensidad, provocando fallos de coordinación, precisión, percepción,… El deportista no puede mantener el nivel de rendimiento deseado.


•    Frecuentes accidentes y lesiones musculares y articulares


o    esguinces, desgarros, fracturas, el desequilibrio muscular puede ser uno de los motivos más frecuentes de lesiones musculares. Para que un músculo recupere debemos descansar un mínimo de 48 horas, por lo que es recomendable alternar el trabajo de grupos musculares.


•    Aumento de la frecuencia cardíaca de reposo y ejercicio

o    Durante la práctica de ejercicio el corazón se ve afectado, debe hacer un sobreesfuerzo, al cambiar su funcionamiento. El exceso de ejercicio sin permitir que este órgano regresase a la normalidad, daría lugar a anomalías como fibrosis, arritmias, e incluso la muerte.


•    Alteraciones menstruales y en la capacidad de fecundación.

o    El exceso de ejercicio puede llegar a causar tanto dismenorrea como amenorrea, una de las tres patas de la tríada de la mujer atleta. La osteoporosis y los trastornos alimenticios la completan.


•    Insomnio

o    Debido a la sobre-estimulación del sistema simpático es posible que se generen problemas de insomnio, o de despertarse varias veces durante la noche.


•    Riesgo de enfermedades y bajada de defensas

o    El estrés que acumula el organismo debilita el sistema inmunológico, aumentando de esta manera la posibilidad de enfermar.

o    El aumento de liberación de radicales libres  hará que el individuo sea más propenso a enfermedades como: asma, cataratas, envejecimiento prematuro, artritis,…


•    Dispepsia

o    Las alteraciones, en la alimentación, la falta de apetito, provocan alteraciones gástricas


•    Falta de concentración y de coordinación

Una vez que hemos caído en un estado de sobreentreno, debemos parar y buscar la recuperación muscular con reposo total y una alimentación equilibrada. Esto permitirá que el organismo se repare a nivel muscular, articular, metabólico, celular, se reducirá el estrés y volverá la motivación, ya que con el sobreentreno, conseguimos lo contrario que buscamos al comenzar con una práctica deportiva. Es decir, perderemos resistencia, fuerza, velocidad y flexibilidad.

 

Como conclusiones podemos decir que cuando una persona se vuelve activa, se reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiacas, aumentará su resistencia, mejorará su salud, su peso, la salud de sus músculos y huesos. En definitiva mejorará su calidad de vida, al hacerlo también de la misma manera su salud psicológica. Atendiendo a los descansos precisos y a las necesidades de nuestro cuerpo, tanto física como psicológicamente, una buena alimentación acorde al desgaste físico que se está llevando a cabo, hidratación, dormir entre 8 y 9 horas, practicar ejercicios de relajación, cumplir los descansos semanales. Todo ello para no caer en el sobreentreno y no reducir el rendimiento de manera continuada.


Citando a Fry para terminar, “la periodización del entrenamiento es una herramienta indispensable para optimizar los resultados reduciendo el riesgo al mínimo./Natalia Gómez Navajas desde 'Fit-Beat'

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