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Aprica, amores y pesadillas sobre la bicicleta

Para Ivan Basso y Berzin es el paraiso, para Indurain el infierno, para Pantani, gloria y condena

El puerto de Aprica le trae buenos recuerdos a Ivan Basso. En 2006 venció en su cumbre y ganó el Giro, en 2010 fue segundo en la mítica ascensión y repitió victoria en la general. Entre medio, dos años de suspensión al ser identificado como Birillo en la operación Puerto. La primera de sus victorias en la ronda italiana la consiguió luciendo el malliot del CSC, la segunda con el Liquigas. Después comenzó su declive y poco a poco fue detrayendo su condición de jefe de filas –cediendo ante el empuje de Nibali, hasta que éste ficho por Astana- y ahora, Basso es ese ciclista que aparece al frente de la hilera de compañeros de equipo de Alberto Contador en ese momento inicial en que la carretera comienza a empinarse.


En cambio, Aprica no aparece entre las ascensiones favoritas de Miguel Indurain. Allí, el campeón español vio como se frustraba su objetivo de conseguir su tercera victoria consecutiva en el Giro de Italia. Era el año 1994 y en las pendientes de Aprica camino de la meta, Induráin sufrió una de las pájaras más intensas de su carrera profesional.

 

Aquel Giro de 1994 lo ganó Eugeni Berzin, un ruso enrolado en el equipo Gewiss que ya había logrado aventajar a Indurain en dos minutos en la primera contrarreloj de aquella carrera. Berzín llegaba avalado por su victoria en la clásica Lieja-Bastogne-Lieja, pero con el hándicap de haber ocupado el puesto noventa en el anterior Giro. En medio de la batalla entre el español y el ruso había aparecido un ciclista flacucho llamado Marco Pantani, que se había anotado la victoria en la etapa de montaña que precedía al paso por Aprica y la llegada al Mortirollo.
Lo cierto es que aquella fue una muy dura etapa. Previa a la ascensión a Aprica, los ciclistas tuvieron que superar el Stelvio, Valico de Santa Cristina y Mortirolo. Fue en el descenso del Stelvio donde atacó Chiapucci, pero las fuerzas no le dieron para mucho –el valiente corredor italiano daba ya sus últimos coletazos en el pelotón- y fue superado en el ascenso del Mortirolo por su joven compañero de equipo, Marco Pantani. Tan sólo Berzin –la maglia rosa- fue capaz de seguir su rueda. Resultó ser un espejismo y tan sólo unos kilómetros más arriba el ritmo del escalador italiano reventaba al ruso. Indurain a su paso superaba al líder de la general y, todo parecía indicar, que se encaminaba hacia su tercer Giro. En la cima del Mortirolo, Pantani aventajaba en 50 segundos a Indurain y ‘Cacaito’ Rodríguez a los que espero en la bajada para afrontar juntos el tramo llano que llevaba hasta las primeras estribaciones del puerto de Aprica. La ventaja sobre el ciclista ruso se aproximaba a los dos minutos.

 

Pero todo cambio en tan sólo unos kilómetros. Al llegar a Santa Cristina, Indurain desfalleció y comenzó a perder tiempo respecto a Pantani, mientras que la diferencia con Berzin se reducía alarmantemente. En la meta de Aprica, después de pedalear todo el puerto con las reservas de energía agotadas, Miguel Indurain tan sólo aventajaba a Berzin en medio minuto. El ruso mantenía la maglia rosa. A partir de ahí, el equipo de Gewis –Ugrumov, Riis, Argentin y Volpi, entre otros- controló la carrera en las subidas que aún restaban en la carrera. Aquella fue la primera gesta de Marco Pantani y la Gazzetta dello Sport titulaba: “Pantani sei un mito”.
Pantani finalizó aquel Giro de 1994 en segunda posición. Cinco años después la carrera italiana situaba de nuevo un final de etapa en Aprica y el ‘Pirata’, como ya le apodaban sus tifosis, era maglia rosa y había vencido ya en cuatro etapas. Era el favorito indiscutible para la victoria final y también para aquella etapa 21, faltaba dos para concluir el Giro de 1999. Pero todo acabó la noche anterior. Los carabinieri entraron su habitación del hotel y procedieron a su detención. Había superado el hematocríto permitido para competir. Fue apartado de la carrera. Aquel Giro lo ganó Ivan Gotti y en la etapa de Aprica la victoria fue para Roberto Heras. La historia de Pantani es conocida.

El Giro 2015, en su etapa 16, entrelaza cinco puertos. Campo Carlo Magno, de segunda categoría, de salida; Tonale –también de segunda-, en el kilómetro 55; una primera subida a Aprica, en el 102; el Mortirolo, de primera; en el kilómetro 142; y la meta final en Aprica. Si el equipo Astana –el más fuerte del Giro 2015- aún cree que puede hacer sufrir a Contador deberá plantear un ataque de lejos y será el momento de escalonar a Tiralongo, Cataldo y Kangert e incluso de probar con Mikel Landa, en busca de la última oportunidad de Fabio Aru. Aún así, y con un equipo, bastante más debilitado, no parece que Alberto Contador tenga fisuras. Mientras los gallos deciden la general, Beñat Intxausti, Visconti, Simon Geschke, Steven Kruijswijk, Betancur, Pellizotti y algún otro valiente, seguirán representando su papel de imprescindibles actores secundarios./Javi Muro


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