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{CULTURA / MúSICA}

Sidonie, a diez años de 'Costa Azul'

Parece que es mucho tiempo pero no es tanto. O sí. El caso es que este trío de descarados jóvenes barceloneses llevaba ya tres discos y diez años de carrera a sus espaldas, que les habían proporcionado una buena posición en la música alternativa española, cuando publicaron el que sería su disco definitivo y que marcaría la cota que muchas bandas no logran alcanzar en toda su carrera. Lo cierto es que sus discos hasta entonces no habían estada nada mal y les habían situado entre lo mejor de los jóvenes del indie nacional: ‘Sidonie’ (2001) supuso su efectivo asalto inicial, una propuesta de pop bailable y psicodélico sin parangón en el momento, en la que insistirían en ‘Shell Kids’ (2003) con más medios (acababan de fichar por Sony) y menor aunque suficiente frescura. No sería hasta 2005 cuando hicieron su primera gran apuesta al abandonar las letras en inglés para pasar a expresarse en castellano en ‘Fascinado’, una apuesta que dio resultado y sacó a relucir una gran habilidad letrista, en especial de Marc Ros, que les acercó a sus seguidores y a un público menos restringido que podía identificarse más con ellos. Siempre involucrados en la producción, con la colaboración de The Blind Joes en sus dos últimos trabajos, habían logrado un sonido más que reconocible de claras influencias brit y elementos de rock y psicodelia que desplegaban con destreza y sin complejos.

 

Pero no sería hasta 2007 con este ‘Costa Azul’ que se confirmarían como una de las bandas más talentosas con un viraje decidido hacia el pop, con un juego magistral de voces y guitarras que les acercaría a la perfección de las melodías que buscaban y que les proporcionaría el reconocimiento definitivo, además del éxito que ya habían saboreado. Inspirándose en los dorados años 30, en Hollywood, en la dolce vitta y sus glamurosos veranos en la Costa Azul, aproximándose al álbum conceptual pero con canciones perfectamente definidas, el trío formado por Axel Pi, Marc Ros y Jesús Senra desarrollaron su disco más inspirado y luminoso. Para ello volvieron a contar con la colaboración de The Blind Joes en la producción, tándem al que en esta ocasión se añadió el talentoso Ricky Falkner, junto a quienes lograron estilizar aún más su sonido, como si se hubieran despedido de la psicodelia y hubieran optado por pulir y poner orden en su sonido.

 

Pero sobre todo en ‘Costa Azul’ destacan las canciones y la música, las letras y el relato contenido en cada una de ellas. Desde el principio y ese pararararapapararara con que se inicia Persona ya evidencian su vocación elegante y guitarrista pero es en Costa Azul donde se superan y elevan el nivel en el estribillo romántico y emocional y en las preciosas cuerdas. También preciosa, en Sylvia conservan la agilidad y la elegancia, con especial acierto en la luminosa sencillez de sus guitarras, antes de que suene otra maravilla que durante mucho tiempo me ponía la piel de gallina; Los olvidados es una de esas canciones que no se olvida fácilmente, de enorme originalidad y desmedido romanticismo, en la que la voz de Miri Ros (hermana de Marc) acaricia con inocencia una letra desgarradora.

Con Nuestro baile del viernes, sencillo de lanzamiento, llega la euforia fiestera y la positividad que se va desatando hacia el final, energía que se conserva en Mi canción de domingo, también de logrado estribillo y preciosas voces y guitarras. Vuelven a ponerse melosos, en la voz de Jesús Senra, con Miles, llena de amor y caricias, antes de un nuevo chute de buenas vibraciones en la historia de la animosa Dandy del extrarradio. Algo más melancólica que el resto, Empieza el día en tu jardín contiene un estribillo contagioso y luminoso, especialmente bello al final, y Todo lo que nos gusta es un medio tiempo que vuelve a bordar la agilidad del pop de guitarras. El cierre lo pone la exquisitez cálida y simpática de Giraluna.

 

Sin duda sería su trabajo más inspirado hasta la fecha que hoy, cuatro discos después, sigue sin ser superado. De ahí en adelante continuarían su carrera en diferentes direcciones; a discos en la estela de este se añadirían desvíos por la electrónioca y regresos al pasado rockero-psicodélico que, manteniendo en general un alto nivel, vendrían a confirmar que su principal virtud es la habilidad para generar brillantes melodías pop, las cuales han seguido repartiendo entre cada uno de sus trabajos pero cuya mayor y más destacada concentración sigue siendo ‘Costa Azul’./Javier Castro desde 'Los Restos del Concierto'

 

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