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De la infodemia a los 'coronials', neologismos de una pandemia

Todo momento histórico ha dejado una suerte de neologismos que quizá solo perduren en el recuerdo colectivo, o que quizá queden grabados a fuego entre el palabrerío popular. Evidentemente, y desde una perspectiva científica, hemos llegado a familiarizarnos con términos impensables hace solo unos meses. Hablar de FFP2 siempre ha estado más cerca de la educación profesional de los jóvenes que de la protección con más porcentaje de seguridad, o EPIs o SARS, por citar algún término de los que viajan de incógnito entre los ajenos al ejercicio sanitario.

 

Pero en este maremágnum de palabas, palabros y terminologías varias, surge un escenario en el que el lenguaje parece a veces volar a otro ritmo.

 

Las redes sociales, ese mundo paralelo en el que las letras adquieren el poder en detrimento de la voz, han popularizado a lo largo de estos últimos doce meses un amplio abanico de nuevos conceptos al servicio de la pandemia.

Algo totalmente lógico si se hace caso a la opinión de estudiosos del devenir de la lengua, quienes afirman que los neologismos son especialmente prolíficos en épocas de nuevas realidades que precisan ser nombradas. Y hablan de nuevas realidades, y no de ‘nuevas normalidades’, concepto éste último que bien puede incluirse en un apartado de nuevos conceptos acuñados en el seno de una nueva realidad. 

 

En el capítulo de invenciones, fundamentalmente en el seno de las redes sociales, surge ‘Covidiota’, concepto claro y evidente usado para designar a la persona que incumple las normas y protocolos de distancia social o cuarentena ayudando así a la expansión del contagio.

 

E incluso se han visto perfiles de negocios en redes sociales que han acuñado el término ‘Covidprecios’ para aludir a gangas y ofertas varias en tiempos de pandemia.

 

Por otro lado, y teniendo en cuenta el paso de un año completo, todos nos hemos visto obligados a vivir nuestro aniversario con algún tipo de restricciones, más o menos severas según el mes. Esta idea también ha sido bautizada en redes sociales como ‘zoompleaños’, aludiendo a la aplicación de videollamadas en grupo que tanto se ha popularizado durante la pandemia, fundamentalmente en los meses de mayores restricciones.

 

Hay, por otro lado, quien a modo de milenials o centenials, ha decido integrarse en la generación ‘coronials’. Concepto que ha recibido incluso la explicación de psicólogos y sociólogos basada en la necesidad del ser humano de sentirse parte de un grupo o colectivo. Aluden, según explican, a aquéllos que consideran que saldrán más fortalecidos de la época Covid.

 

Otro de los temas más comentados, fundamentalmente al inicio de la pandemia, ha sido el exceso de información, la desinformación y las ‘fake news’ o falsas informaciones que corrían a la velocidad de la luz por redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea. En este sentido hay quienes designaron a este fenómeno como ‘infodemia’, incluida la Organización Mundial de la Salud que hacía uso del anglicismo infodemic. 

 

Incluso se pronunció al respecto la Real Academia Española aludiendo a que el término infodemia está bien formado y por tanto, se considera válido. 

 

Si viajamos fuera de las fronteras hispanohablantes, el fenómeno de los neologismos también ha estado muy presente como respuesta a la nueva realidad pandémica. 

 

Viajamos, por ejemplo, a Alemania, donde han puesto nombre a la acción de aprovisionamiento masivo de víveres, dejando las estanterías vacías ante las previsiones de confinamiento estricto. Algo que perfectamente podría definir la paranoia casi colectiva con el papel higiénico a mediados de marzo de 2020. Hamsterkauf en alemán fusiona dos conceptos: Hamster (hámster) y kauf (compra) en un alarde metafórico que sitúa a los humanos haciendo acopio de alimentos, como hacen los hámsters en el interior de su boca.

 

Y por último, nos sumergimos en el país nipón. En Japón le han puesto nombre a la acción de brindar, o sencillamente socializar con una bebida en la mano a través de videollamada durante las épocas de cierre de bares y aislamiento social. On-nomi significa literalmente beber on line. Es decir, un paso más que solo realizar videollamada.

 

En cualquier caso, son solo ejemplos de los recursos lingüísticos acuñados o inventados, como bien explican los expertos, para nombrar hechos y acontecimientos de una nueva realidad, en este caso de una dimensión global. 

 

Habrá otras muchas que quizá no dispongan de tanto recorrido como ‘cuarentenear’, verbo inexistente que deriva del sustantivo cuarentena para definir la acción de estar aislado en casa. 

 

O el estornudo al estilo Drácula, concepto que procede, quizá sin demasiada trascendencia, de Estados Unidos y que alude al hecho de estornudar sobre el brazo doblando el codo, como hacía el siniestro Conde con su capa.

 

El tiempo y la, esperemos que pronta, aniquilación del virus, nos dirá qué conceptos perduran y cuáles son relegados exclusivamente a un tiempo pasado./Roberto Muro

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