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{CULTURA / LIBROS}

5 libros, capturan, envuelven, seducen y te revuelven por dentro

Para amantes y ladrones, Enviada especial, Buzali, El viajero del siglo y El cuento de la criada

En ocasiones un libro se planta ante ti y te pide que lo leas. Así sucedió con ‘Para amantes y ladrones’, la novela que Pedro Zarraluki publicó en 2006. Deambulaba por los pasillos de la biblioteca en una de esas ocasiones que te adentras en la Sala de Préstamo sin un objetivo claro. Tengo que reconocer que no había leído nada del escritor barcelonés, pero por algún motivo la historia que encerraban aquellas páginas se mostraba sugerente. Y lo cierto es que así fue. Deboré ‘Para amantes y ladrones’ casi del tirón. Es una de esas novelas que te capturan desde el principio, en las que la atmósfera es tremendamente atrayente y todos y cada uno de los personajes tiene una historia extraordinaria. Seguro que un avispado showrunner de HBO, Netflix o Showtime produciría un spin off de cada uno de ellos. 

En ‘Para amantes y ladrones’ un grupo de escritores, recluidos en una casa de campo, intentan imaginar historias al tiempo que se arrastran por la realidad de sus propias vidas. Mientras ellos funden verdad y fantasía, su editor, vencido por la obsesión de lo epicúreo, se rebela ante el espejo contra el paso de los años. Y un muchacho, llegado allí por casualidad, aprende a amar lo que todos ellos han empezado a perder. Asumiendo su papel de espía, sintiéndose invisible y por lo tanto libre, será testigo de los secretos que alimentan los temores y los sueños de los demás. Su aprendizaje le llevará a ver este mundo como un lugar colmado de sorpresas y de regalos, un lugar donde lo imaginado se vuelve tan importante como la propia existencia. Escribir, y por encima de todo convivir con otras personas, puede y debe ser una forma amable de obsequiarles recuerdos. En esta fascinante novela, radicalmente voyeurista, Pedro Zarraluki, que ganó en su día el Premio Herralde de Novela con su excelente ‘La historia del silencio’, bucea en los mecanismos que nos llevan a crear ficciones, pero también en la incomparable embriaguez que nos causa sentirnos vivos. El entusiasmo, por fugaz que sea, se revela así como el mayor tesoro que tenemos. Tristes y estimulantes a la vez, las páginas de ‘Para amantes y ladrones’ acabarán convirtiéndose en el testimonio de esa gran pasión por la vida que sólo alcanzan los que han aprendido a no esperar la felicidad y que a pesar de ello, y sin saber cómo, se sienten a veces inmensamente felices.

 

A ‘El viajero del siglo’ regresé tras la entrevista –en breve será publicada en SPOONFUL- a Elvira Valgañón sobre su novela ‘Invierno’. Por algún motivo la conversación con la escritora me trasladó a la historia narrada por Andrés Neuman en ‘El Viajero del siglo’. La novela del escritor argentino, publicada en 2009, fue galardonada con el Premio Alfaguara. ‘El viajero del siglo’ recibió en su día calificativos como “ambiciosa, excesiva, compleja, histórica, de amores”, un experimentos narrativo que “pese a situarse en los aledaños del Romanticismo, y situarse en Alemania, en la imaginaria ciudad de Wandernburgo, muy bien podría trasladarse a nuestro tiempo”. ‘El viajero del siglo’ es envolvente y mágica, es insinuante y provocativa, incitante y fascinante. 

 

En ‘El viajero del Siglo’ el protagonista es un viajero enigmático. También una ciudad en forma de laberinto de la que parece imposible salir. Cuando el viajero está a punto de marcharse, un insólito personaje lo detiene, cambiando para siempre su destino. Lo demás será amor y literatura: un amor memorable, que agitará por igual camas y libros; y un mundo imaginario que condensará, a pequeña escala, los conflictos de la Europa moderna. ‘El viajero del siglo’  propone un ambicioso experimento literario: leer el siglo XIX con la mirada del XXI. Un puente entre la historia y los debates de nuestro presente global: la extranjería, el multiculturalismo y los nacionalismos, la emancipación de la mujer.

 

La crítica calificó la novela de Neuman de “maravillosa, fantástica y completamente absorbente lectura; evoca un mundo de apariencias que, una vez dentro de él, suplanta al real. Libros tan estimulantes, cultos y humanos como éste no aparecen muy a menudo”.

 

A ‘Enviada especial’ (2017) llegamos con la intención de descubrir al Echenoz del que todo el mundo habla maravillas y que, de alguna manera, no había terminado de convencernos en ‘Correr’. Buscábamos el humor y la ironía que impregnan las mejores novelas del escritor francés.

 

Por las páginas de ‘Enviada especial’ asoman, entre otras muchas cosas, un secuestro, un general conspirador y su secuaz, una moderna Mata Hari, una vieja gloria del pop a la que acecha un pasado oscuro, un atracador vengativo, un hombre misterioso con una mancha en la cara en forma de mapa de Nueva Guinea, un asesinato, un dedo amputado y un complot contra Corea del Norte.

 

Y es que Jean Echenoz, después de su trilogía biográfica sobre figuras del siglo XX y su incursión en la Guerra del 14, regresa  en “Enviada especial’ al estilo que lo consagró como escritor: “el juego con los géneros literarios”. Echenoz es una novela de espías que es a la vez una parodia y una deconstrucción de la novela de espías. Y, por encima de todo, una aventura literaria trepidante y muy divertida, con esa ironía tan característica del autor.

 

‘Enviada especial’ pone en funcionamiento una trama rocambolesca que lleva al lector de París a Corea de Norte. Echenoz mezcla pop con maquinaciones internacionales, incorpora gotas de pulp y noir, lanza guiños hitchcockianos y referencias al imaginario –pop de nuevo– que crearon las deliciosas películas de agentes secretos de los años sesenta y setenta. Y pone en escena los temas centrales del género: el engaño, la mentira, la manipulación, la simulación, las medias verdades, la suplantación, o el doble juego. La crítica señala de ‘Enviada especial’ que es “divertida, amena y sutilmente irónica. Echenoz regresa a su territorio original: la trama policiaca con despliegue geográfico, paródica, caótica, cinematográfica, lúdica, irónica y cómica. Retoma el espíritu de La aventura malaya y se presenta en plena forma”.

La dosis de novela negra, de thriller, lo pone en nuestras recomendaciones ‘Buzali. El Origen’, la segunda novela de la escritora logroñesa Natalia Gómez, en la que narra la precuela de ‘Tras el objetivo’, su novela de debut. Alexander Buzali era el malo de la primera historia escrita por Natalia Gómez, aparecía entonces como una amenaza latente, pero al mismo tiempo desprendía una enorme personalidad. En ‘Buzali. El origen’, Natalia recorre la vida de Alexander hasta enlazar con ‘Tras el Objetivo’ y de nuevo, como ya ocurriera en su primera novela, el relato introduce al lector en una aceleración constante –de cero a mil- página a página, en una narración trepidante en la que nunca dejan de suceder cosas.

 

‘Buzali. El origen’ cuenta como a los 15 años, Aleksander se enfrenta a la violación de su madre. El joven no tuvo la oportunidad de elegir. Las leyes de su clan exigen, Gjakmarrja, una venganza que, pese a su corta edad, tendrá el deber de ejecutar. El fis Buzali comercia desde épocas remotas en el mercado negro, al margen de la ley. Pero Aleksander sueña con algo más. Su ansia de poder y la necesidad de mostrar su valía ante su gente, le harán abandonar las remotas montañas del norte de Albania para comenzar a convivir con proxenetas y traficantes. A pesar de su juventud, irá escalando posiciones, hasta convertirse en uno de los mafiosos más poderosos del hampa internacional. Sus contactos con diferentes organizaciones criminales, su adiestramiento por una agencia oficial y amparado por el gobierno norteamericano, lo convertirán en un hombre intocable.

 

“...somos criminales –recuerda el padre de Alexander- no nos importa matar, robar, extorsionar..., y tú eres bueno en lo que haces. Así que sal al mundo y manéjalo a tu antojo”. “Me llamo Aleksander Buzali. Mis socios están establecidos por todo el mundo. Soy lo que se podría considerar un importante hombre de negocios. Nunca he presumido de ser buena persona. He ayudado a gobiernos a ganar guerras, a controlar países. Solo hay dos cosas en esta vida que no perdono: la debilidad y la traición. Esta es mi historia...”.

 

‘El cuento de la criada’, la novela de Margaret Atwood, nos llamaba desde los estantes de las librerías desde hace mucho tiempo. Quizá el último impulso para comenzar a leerla lo ejerciera la serie de HBO. Parecía lógico leerse la novela antes de adentrarse en el relato televisivo; perdón ‘No es televisión, es HBO’. Aún no podemos enjuiciar la serie, pero la novela es extraordinaria. 

 

‘El cuento de la criada’ nos sitúa en un mundo en el que amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy en día.

 

En la República de Gilead –como se denomina la nueva sociedad- el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.

 

Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor: son tan sólo una muestra de los temas que aborda el relato de Atwood.

 

De ‘El cuento de la criada’ ha dicho la crítica que merece un lugar de honor en el reducido estante reservado a las obras de literatura anticipatoria, merece un lugar junto a obras como ‘Un mundo feliz’ y ‘1984’. En la serie de HBO nos adentraremos al concluir los viajes que tenemos emprendidos, ‘The Lefovers’, ‘Peaky Blinders’, ‘El joven Papa’ y ‘Sense 8’. A fin de cuentas, todo es contar historias./Javi Muro

 

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