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'Quizá es complicado vivir de la literatura, pero tampoco está mal vivir con la literatura'

Elvira Valgañón ha escrito 'Invierno', su segunda novela

Elvira Valgañón (Logroño 1977) es ecritora y Licenciada en Filología Hispánica e Inglesa. 'Invierno' es su segunda novela tras 'Luna cornata'. Además, sus relatos han aparecido en antologías, así como en periódicos y revistas literarias. Participó en la traducción, mano a mano con Ángel María Fernández, 'Nonsense', antología de la poesía del escritor inglés Edward Lear, editada por Pepitas de Calabaza. La editorial riojana ha respaldado también 'Invierno'. Resalta la autora que a todos nos gusta que nos cuenten historias y que todo lo que leemos, todo lo que hemos leído, está presente a la hora de escribir. Apasionada del cine y del teatro no hace distinción, todo es contar historias. También por supuesto, de alguna manera, la música, la pintura... Destacan desde Pepitas que Elvira Valgañón deja entrever en 'Invierno' que la belleza y piedad son los mejores recursos para hacer de la vida y de la literatura un lugar habitable./Javi Muro

 

"A las puertas del invierno de 1809, un soldado escapa de las filas del ejército napoleónico porque no fue a la guerra para matar civiles. El desertor, moribundo, es acogido en un pequeño pueblo de la sierra hasta que… -incita a leer la sinópsis de la nvoela- Vidas y secretos, pasiones calladas y esperanzas ciegas se cruzan durante más de un siglo y medio en las calles y los prados de ese pequeño pueblo sin otra magia (a pesar de la casa encantada o de un espantapájaros que trata de comprender el mundo) que la vida; un lugar, casas, plazas, bosques, cielo, cuevas, donde el aire huele a nieve y a cristales de escarcha, donde siempre son largos los inviernos. Niños que sueñan, ancianos que no quieren olvidar, hombres y mujeres que soportan unos días en los que todo parece invierno. Pero no todo es lo que parece, porque en esta novela, suma de historias que se mezclan como las hojas de las hayas caídas sobre un sendero". 

 

SPOONFUL.- No hemos podido escoger mejores días para hablar de ‘Invierno’, pero aunque el frío es intenso e incluso nieva en la ciudad creo que el ‘Invierno’ que da título a tu novela no te refieres a ese ‘invierno’ climatológico o, al menos, no sólo…

En la novela coexisten varios inviernos. Uno es el del tiempo climatológico. La novela se desarrolla en un pueblo de montaña en el que los inviernos son muy fríos, muy duros. Ese puede ser el invierno real, pero luego está el invierno que vive cada personaje con sus secretos y con todo lo que llevan detrás cuando llegan al pueblo.

 

S.- El pueblo de la novela es un pueblo imaginario…

Es un pueblo imaginario, sí, al que se quiere poner nombre; un pueblo al que los lectores ponen nombre. Es algo que como escritora me gusta mucho, que cada lector le atribuya el nombre que cree que le corresponde al pueblo de la novela. Lo cierto es que no está basado en un pueblo real.

 

S.- ¿Qué cuenta ‘Invierno’?

Es una novela que está formada por muchas historias. Cada personaje que aparece en la novela tiene una historia propia y todas confluyen en las calles del pueblo. Esas calles son el lugar común, a donde unos llegan, de donde otros son y donde todos se encuentran en un momento u otro. En un momento y otro también de la Historia con mayúsculas ya que la novela comienza en el siglo XIX y va avanzando hasta la actualidad prácticamente. En ‘Invierno’ hay muchos tiempos distintos y personajes que aparecen en un momento, vuelven a aparecer después…

 

S.- Uno de los personajes de ‘Invierno’ dice algo así como “no entiendo la guerra, uno no va a la guerra para matar campesinos y robarles el grano”. ¿Hay un mensaje pacifista en la novela?

En ‘Invierno’, que comentaba transcurre en un amplio periodo de tiempo, en la vida del pueblo, que es un pueblo pequeño, aparecen tres guerras y durante ese tiempo se producen otras que no surgen en la historia directamente. Si que me parece triste que en este tiempo un pueblo así, de montaña, tenga que sufrir tres guerras. Es verdad que el mensaje que está presente es el del horror de la guerra y de las consecuencias que tiene en la vida de todo el mundo, incluso en un lugar que parece aislado del mundo.

 

S.- Los conceptos de belleza y piedad está presentes en ‘Invierno’

Creo que tiene que ver con la impresión que tiene el lector. La belleza la percibe a través del invierno como una estación -que a mí me gusta mucho y considero muy hermosa, con una luz y unos olores especiales- que transmite esa belleza peculiar. He tratado de hacer llegar esa percepción a través de las palabras y el lenguaje. ¿Y la piedad? La piedad está en los personajes, en la manera en que se tratan unos a otros y en la forma en que se van salvando unos a otros. Eso no quiere decir que todos sean buenos, cada personaje tiene sus oscuridades. 

 

S.- Esas ideas de belleza y piedad también parecen un contrapunto a los inhóspito que puede ser el invierno en un pueblo de montaña.

Claro. El invierno tiene una crueldad implícita. En un pueblo como el que se describe en la novela el invierno es la estación en la que la vida es aún mucho más dura. Esa crueldad del invierno está en la historia que cuenta la novela, aunque se contrapone con lo hermoso que es el invierno al mismo tiempo. Los personajes asumen esa dificultad y esa crueldad, las hacen suyas, como si fuera un rasgo de carácter. Hay que sobreponerse al invierno. Los personajes del pueblo a pesar del invierno salen adelante.

 

S.- El invierno y la vida...

Sí, el invierno como metáfora de la dificultad de la vida. Es un momento de complicaciones y también de una cierta calidez porque es el momento de la lumbre, por ejemplo.

 

S.- ¿Cómo surgió la idea de comenzar a escribir ‘Invierno’?

El origen está en uno de los personajes, en el Enano Saltarín. A partir de ese personaje que vive un retorno al pueblo he construido el resto de la novela. Quería darle a ese personaje un lugar al que volver que es el pueblo de la novela y, después, dar a ese pueblo una gente que lo habitara.

 

S.- ¿Son muy diferentes las preocupaciones de los habitantes de un pueblo de montaña que de los urbanitas que no salen de la ciudad?

No, creo que en lo esencial son las mismas preocupaciones más o menos. ‘Invierno’ es una novela rural porque habla de la vida en el medio rural y porque los protagonistas viven en el campo, pero tampoco creo que sus preocupaciones sean tan distintas de las que tiene la gente que vive en la ciudad. Al final las preocupaciones y las alegrías esencial son universales.

 

S.- En ‘Invierno’ también se habla de la idea de aceptación al forastero, ¿No?

El personaje del maestro llega al pueblo y todo el mundo lo llama el maestro nuevo, poco a poco se va haciendo del pueblo y llega un momento en que se señala que “ya no le llamaban el maestro nuevo”. Había pasado a formar parte de la gente del pueblo.

 

S.- El trasladar el relato de la novela a través de diferentes periodos históricos era una idea planificada de inicio. Una estructura narrativa como la de ‘Invierno’ debe suponer un gran trabajo para que todo hile.

Hay un gran trabajo de recreación del esqueleto, por llamarlo así, de la novela. Es lo que hablábamos antes, a raíz de la invención de un personaje quise construir ese pueblo al que regresa. A la hora de crear el pueblo pensé en pasado, lo que pudo pasar cien años atrás, y también lo que iba a suceder cuando ese personaje ya no estuviera. Estaba convencida de que tenía que crear la historia del pueblo. En el primer momento, al comenzar a escribir, no tenía planificada la estructura tal cual, fue surgiendo.

 

S.- ¿No hubo un mapa de la novela inicial?

No lo hice como un ejercicio previo porque el momento inicial se puede decir que fue espontáneo, pero si es verdad que una vez que comienza a tomar cuerpo la idea hice croquis cronológicos de los personajes, cuando habían nacido, hasta que momento iban a vivir y también los mapas del pueblo durante el invierno. Era importante que todos los hilos que tenía la trama encajaran bien para que no se soltara nada.

 

S.- ¿Además en ‘Invierno’ hay muchos personajes secundarios?

Sí, así es. Hay personajes que igual aparecen en el primer capítulo y no vuelven a surgir hasta el último. En el primero igual tenía diez años y en el último 80, he jugado mucho con ese hilar para que todo cuadre.

 

 S.- Definen tu escritura de muy detallista. ¿Te ves así?

Me gusta mucho esa definición porque refleja esa tarea de la que hablábamos, de ser capaz de organizarlo todo y unirlo todo.

 

S.- ¿Hasta que punto llega ese afán detallista?

Creo que lo llevo lejos porque me gusta mucho contar la historia como yo la quiero contar. Para mí se detallista hace referencia a la búsqueda de la palabra que quieres emplear en cada momento para contar lo que quieres contar como quieres contarlo. Es cierto que en ese sentido soy muy detallista. Quiero contar a través de una palabra y tiene que ser ésa y no otra la que encuentre.

 

S.- ¿Qué es para ti más importante el estilo o la historia?

Las dos cosas son importantes. La historia obviamente es esencial, pero si no disfrutamos leyéndola nos cansamos de leer.

 

S.- Algunas críticas comparan tu forma de escribir con ‘Los Girasoles Ciegos’, Sánchez Ferlosio, Alice Munro…

Es sobre todo halagador.

 

S.- … y menuda repercusión, ¿No?

Ha sido una gran alegría y una gran sorpresa; es una enorme satisfacción que la gente esté reaccionando de esta forma tan positiva. Es una gran alegría que la gente esté disfrutando de la novela. Todas las cosas que están sucediendo alrededor de la novela es extraordinario. Una gran alegría es lo que está trayendo este ‘invierno’ tan frío.

S.- ¿Tienes manías a la hora de escribir?

Creo que no, creo que no tengo ninguna manía especial, necesito mi ordenador y poco más.

 

S.- ¿Escribes directamente en el ordenador o primero a mano?

Escribo directamente en el ordenador, hace muchos, muchos años sí lo hacía en cuadernos, pero ahora escribo en el ordenador.

 

S.- ¿Te acompañas de música al escribir?

Alguna vez pongo música, pero no es lo habitual.

 

S.- ¿Siempre escribes en el mismo lugar?

Sí, habitualmente sí. También es cierto que siempre llevo conmigo algo por si de repente tengo que escribir, pero me gusta escribir en casa, en el ordenador. Es ahí donde me suelen salir las ideas.

 

S.- ¿Y vivirías en ‘Invierno’ en tu novela?

Sí. El pueblo de la novela es muy bonito.

 

S.- ¿Y en invierno también?

Sí, en invierno también.

 

S.- ¿En qué otra novela te quedarías a vivir?

... -lo piensa detenidamente-, voy a  elegir una novela inglesa: me quedaría en Howards End, la casa de 'Regreso a Howards End', de E.M. Forster.

 

S.- ¿Se puede vivir de la literatura?

Algunos escritores pueden, creo que la mayoría no puede vivir de la literatura pero tampoco está mal vivir con la literatura.

 

 

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