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{CULTURA / LIBROS}

'Mis novelas son una especie de diario de mis obsesiones'

Julia Montejo habla de sus novelas, de feminismo y de las obras que son melodías inolvidables

Julia Montejo es escritora, guionista y directora de cine. Comenzó estudiando ballet, piano y canto, pero decidió cambiar el rumbo -aunque como bien dice, en definitiva todo trata de contar historias- y realizar un master de guión, producción y dirección de cine en Los Ángeles. Allí, en la costa oeste de los Estados Unidos rodó su primera película 'No turning back', que recibió una veintena de premios en diferentes festivales. En su curriculum resalta también haber participado en los guiones de 'Siete Vidas', una de las mejores series de la televisión española. Con 'Eva al desnudo' -su primera novela- debutó en el mundo literario. Después siguieron 'Violetas para Olivia', 'Lo que tengo que contarte' y 'Los abrazos oscuros'. Julia asegura que cambia al chip cuando aborda un trabajo u otro. Entiende el guión cinematográfico como un traje constreñido y la novela como un vuelo en libertad. Feminista sin peros, Julia contempla los movimientos que luchan por la igualdad entre hombres y mujeres como una revolución. "La mujer representa la mitad de la población -denuncia- y su huella se ha minimizado". Sobre la literatura con la que disfruta leyendo, Julia apunta a los libros "que se quedan conmigo, los que me obligan a masticar los dilemas y me emocionan"./Javi Muro


SPOONFUL.- Del ballet, el piano y canto a, dirigir películas y escribir guiones y novelas…  

Son todas formas de expresión, de ordenar lo que llevo dentro y de interpretar el mundo e intentar darle un sentido.

 

S.- De alguna manera es todo lo mismo… contar historias…

Sí, y además están relacionadas. El sentido del ritmo, de las dimensiones de una historia, de la creación de un personaje… todas las artes enriquecen la visión del ser humano. Además yo creo que cada narración tiene un tempo; cada personaje, una forma de moverse, una cadencia para hablar, sentir y actuar. Las grandes obras permanecen en nosotros porque se convierten en una melodía que no podemos olvidar. Como esa sensación que te embarga al escuchar una canción que parece escrita solo para ti. 

 

S.- ¿Y por qué esa necesidad de contar historias? ¿De dónde nace?

Desde que tengo recuerdo he buscado respuestas. Fui una lectora empedernida, y lo sigo siendo, y consumidora de cualquier manifestación cultural: música, danza, pintura… Hasta la adolescencia no me di cuenta de que los auténticos creadores no ofrecen respuestas sino que sus obras no son sino una forma de preguntar, una búsqueda constante que nunca termina. Por eso cada obra, cada novela es una aventura. Me convenció la idea de búsqueda como forma de vida. Estás en casa, frente a una pantalla de ordenador, pero siempre estás de viaje. 

 

S.-¿Cómo empiezas a escribir? ¿En qué momento las zapatillas de ballet quedan apartadas y aparecen el cine la literatura como protagonistas?

Aprendí a leer, y empecé a escribir. Pequeños cuentos, obritas de teatro que representaban mis amigos… además fui consciente de que no tenía el talento ni estaba dispuesta al sacrificio que implicaba convertirme en una bailarina profesional. El cine siempre me había gustado y consideré que unir escritura y cine podría ser una buena salida profesional. 

 

S.- ¿Es algo que te transmiten en casa? ¿Los libros, el cine, la música, era –son- importantes en tu casa, en casa de tus padres? 

Sin duda. En mi casa siempre ha habido muchísimo libros. Mis padres son grandes lectores y la lectura siempre ha sido una parte muy importante del contenido del día. Además, mi padre es muy cinéfilo y en casa teníamos cámaras, mesas de mezclas de sonido… Y música. Música constante. Sobre todo clásica y flamenco. Mi madre canta y toca la guitarra muy bien.

 

S.- ¿Y el planteamiento a la hora de abordar un proyecto u otro? ¿Es preciso activar unos chips y desactivar otros?

Sí. Un guión es un traje constreñido mientras que la novela te permite volar con libertad. El guión es solo la primera pieza en una producción que depende de muchas otras personas. Con la literatura, solo yo soy responsable.

S.- En tus novelas –corrígeme si me equivoco- planean la memoria, el pasado –el pasado que siempre regresa- y los antepasados…. ¿en el tiempo, en concreto en el tiempo pasado encuentras inspiración?

Creo que el pasado es parte de nosotros y tendemos a olvidarlo. Quizás hoy más que nunca. La gente mayor se aparta a un lado y se respeta poco. Sobre todo cuando somos jóvenes, siempre queremos mirar hacia delante. Y olvidar de dónde venimos. ¿Quién puede presumir de familia perfecta, de pasado exento de dolor o de injusticias…?  En el pasado siempre quedaron cabos sueltos que no es fácil atar, y el presente suele estar tan lleno, tan abarrotado que no tenemos tiempo ni ganas de volver a él… El olvido, a medio y largo plazo, nos puede salir muy caro.

 

S.- … por qué... ¿Dónde encuentras esa chispa que da pie a escribir las historias que cuentas en tus novelas?

Mis novelas son una especie de diario de mis obsesiones. Bajo las tramas, serpentean los temas que me interesan. Y para ello utilizo a los personajes, que son los que abordan esos temas desde distintos puntos de vista. 

 

S.- Abordas en tus novelas, temas que hoy están de actualidad. Por ejemplo en ‘Lo que tengo que contarte’, en la que la protagonista es una mujer en un ‘teórico’ mundo de hombres. 

Claro, la mujer ha estado borrada de la historia porque no se ha escrito sobre ella, porque lo que quería, sentía o soñaba, se ha ignorado y no se le ha dado la oportunidad de poder contar su propia historia. Representamos a la mitad de la población y nuestra huella se ha minimizado. Ya va siendo hora de que la escuchemos. La ficción ayudará a que las mujeres encontremos ejemplos de personas que desean algo más en la vida que ponerse guapas y casarse, lo cual por otra parte, nunca ha sido real sino la única opción. Esa es la historia que nos han contado. La que los hombres nos contaron.

 

S.- Has comentado en ocasiones que te consideras muy feminista, feminista en el sentido de igualdad. ¿Cómo observas los movimientos que se están produciendo en los últimos meses?

Feminista, punto. Feminista sin peros. Una revolución. Por fin. Queda muchísimo por hacer, y desde luego, no soy ninguna ingenua. No creo que las cosas cambien tan rápido como deberían pero, desde luego, estos movimientos, ayudan. Ayudan a que los hombres que no respetan a las mujeres, que no las consideran sus iguales, se lo piensen dos veces antes de actuar. Confío en que el ruido mediático vaya escurriendo hacia abajo lo avanzado, porque el shock mediático se va a diluir tarde o temprano. 

 

S.- Conoces el mundo del cine y el de la literatura, ¿en ambos la desigualdad de género es similar?

Sí. No creo que haya diferencias. Es verdad que hoy hay muchas mujeres en el mundo de la edición, pero los grandes premios, las páginas de la crítica de prestigio… se la llevan los hombres. A las mujeres nos siguen preguntando si escribimos para mujeres y cómo nos las arreglamos para compaginar nuestra vida familia, si la tenemos, con la escritura.

 

S.- ¿Crees que la sociedad camina hacia la igualdad de género?

Despacito.

 

S.- ¿Crees que la sociedad camina hacia la igualdad en general?

Aún más despacito. Si las mujeres, que representamos poco más de la mitad de la población, somos un colectivo discriminado, imagínate los negros, los gitanos, los homosexuales… Imagínate por ejemplo ser mujer y negra.  O mujer y gitana.

 

S.- Creo que para documentarte para ‘Lo que tengo que contarte' recorriste los lugares en los que transcurre la historia –costa vasca e islandesa- y leíste todo lo que cayó en tus manos sobre balleneros, desde Moby Dick a Leviatan. ¿Hasta qué punto documentarse es imprescindible para la historia?

No me veo capaz de escribir sobre algo que no conozco. Además, la literatura se resiente. Con esta novela, también viaje por los fiordos del oeste islandeses para poder transmitir las sensaciones de una manera auténtica y rica. 

 

S.- ‘Los abrazos oscuros’ es tu última novela y has dicho de ella qué es de la que te sientes más satisfecha. ¿Percibes una evolución en tu forma de escribir desde ‘Eva desnuda’ a ahora?

Cada novela es distinta. Un reto nuevo. Creo que Los abrazos oscuros tiene una prosa más fibrosa y certera porque se notan las horas de vuelo, de cincelar ideas con palabras. Si no pensara que cada nueva novela es mejor que la anterior, no la escribiría. 

S.- ¿La literatura debe entretener, hacer pensar y reflexionar o ambas cosas al mismo tiempo? Te lo pregunto porque esa combinación de metas parace estar presente en ‘Los abrazos oscuros…

Yo le pido a una novela que me entretenga. Me parece que es lo mínimo que debemos exigir, de la misma manera de que no comprarías una bicicleta sin ruedas. Ahora, la literatura que a mí me interesa es la que se queda conmigo, la que me obliga a masticar los dilemas y me emociona. 

 

S.- ¿Tienes manías a la hora de escribir?

Me gusta saber que voy a tener al menos un par de horas por delante. 

 

S.- ¿Primero en papel y después en el ordenador?

En papel, solo esbozos de estructura. 

 

S.- ¿Escuchas música al escribir? ¿Qué música?

Sí. Clásica, jazz…  A veces encuentro a alguien que representa la emoción que impregna mi novela. En Lo que tengo que contarte, por ejemplo, fue Anthony y su álbum The Crying Light.


S.- ¿Siempre escribes en el mismo lugar?

Si estoy en casa, sí. Pero me adapto bien. Tengo mucha capacidad de concentración.

 

S.- ¿Qué historia te gustaría contar? Esa que te ronda desde hace tiempo y que escribes mentalmente cuando vas de un sitio a otro…

Llevo varios años trabajando en una novela muy ambiciosa. Hasta ahora, la he ido posponiendo porque no me veía suficientemente preparada, pero en los últimos meses la he retomado. Si consigo terminarla algún día la reconoceréis porque será un ladrillo importante. Jajaja. 

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