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{CULTURA / LIBROS}

'Los cuervos no se peinan', una pequeña oda a lo distinto

Tres Tristes Trigres y Peloponeso Teatro pusieron el punto final al Festival Teatrea Otoño 2017

El pasado domingo finalizó en Riojaforum la programación del Festival Teatrea, Edición otoño 2017. Una cita que atrae a grandes y pequeños en torno a escenarios y libretos que nos hacen a todos mejores personas.

 

El colofón a esta edición lo ponían dos compañías locales que unían sus fuerzas para llevar a escena una dramaturgia llegada del otro lado del charco. Tres tigres tigres y Peloponeso teatro bajo la dirección de Gema Viguera, afrontaron, con enorme sutileza, la singularidad y belleza de esta obra ideada y escrita por la mejicana Maribel Carrasco. De simpático título “Los cuervos no se peinan” incita a una reflexión, más que necesaria, en torno a temáticas, tristemente vigentes, como son el bullyng, el absurdo miedo a lo diferente, o la soledad. 

 

Sacando partido a este brillante texto, Begoña González y Cesar Novalgos dan vida, respectivamente, a una improvisada mamá que acepta, no sin reticencias, adoptar al pequeño cuervo del título. La mujer del sombrero rojo que desea, por encima de todo, ser madre de un niño que inunde de sentido su solitaria existencia y un intuitivo huevo que detecta el cariño sin ni siquiera haber roto todavía el cascarón.

 

Destacar la magia que inunda el escenario y que alcanza momentos memorables conforme la función avanza, fruto de la energía y la química que comparten los dos actores en todo momento. Ambos, consiguen dotar de ternura y veracidad todos las personalidades a las que dan vida en escena. 

La representación se nos presenta dinámica y ágil, consiguiendo una conexión casi orgánica con los niños y niñas que la presencian. Los pequeños interactúan, se meten de lleno en la trama y viven, desde su propia experiencia, la conexión con la tristeza del pequeño cuervo inadaptado y los obstáculos a los que se enfrenta mientras le acompañan en la búsqueda de su identidad y de su lugar en el mundo.

 

En definitiva una sutil propuesta que destaca por la autenticidad de lo que cuenta y del cómo lo cuenta. Una experiencia sensitiva  muy recomendable para todos los que, como niños, todavía son capaces de dejarse llevar por la emoción. Una delicia./Isabel Ribote

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