2266

{CULTURA / FOTOGRAFíA}

Max Dupain, la fotografía de la realidad y la interacción cotidiana

Maxwell Spencer Dupain (4 de abril de 1911 - 27 de julio de 1992) fue un famoso fotógrafo modernista australiano. Dupain comenzó su relación con la fotografía como aficionado; tenía trece años de edad. Tan sólo cuatro años después recibió el galardón, como ganador, del Premio Carter Memorial ‘Utilidad del Tiempo Libre’. En Nueva Gales del Sur se unió a la Sociedad de Fotógrafos. Fue ya, al finalizar la escuela, cuando comenzó a trabajar en Sidney para Cecil Bostock, uno de los grandes fotógrafos australianos de la historia. Aquel primer empleo le llevó a tomar la decisión de dedicarse profesionalmente a la fotografía.

 

Max Dupain decidió establecerse por su cuenta. En 1934, abrió su propio estudio en la calle Bond Street, de Sidney. Tres años después, mientras pasaba una temporada en Nueva Gales del Sur, fotografió la cabeza y los hombros de un amigo, Harold Dalvage, resposando sobre la arena de Cullburra Beach. Aquella imagen se convirtió con el tiempo en la fotografía más conocida y reconocida de la carrera de Dupain. El éxito no fue inmediato. Realmente, no fue hasta los años 70’ aquella fotografía no recibió el reconocimiento a nivel mundial, que adquirió posteriormente. En 1976, la National Gallery de Australia, ubicada en Camberra, la compró, convirtiéndola en una imagen nacional icónica.

 

Durante la guerra, Dupain sirvió en las Fuerzas Aéreas de Australia. El conflicto bélico le afectó personalmente, pero también perturbó a su trabajo como fotógrafo. Desarrolló un mayor aprecio por la verdad y la fotografía documental, un sentimiento que se vio reforzado en 1947 cuando leyó el libro ‘On Documentary’, que animaba a realizar fotografías sin ostentación. Aquel texto abordaba la cuestión del tratamiento creativo de la realidad. Sobre esa base, Max Dupain decidió reabrir su estudio desde la nueva perspectiva, abandonando los que el mismo definió como “la mentira cosmética de la fotografía de moda o de las publicidades”.

Dupain aseguraba que “La fotografía moderna debe hacer algo más que entretener: debe incitar el pensamiento y debe dar una perspectiva clara de la realidad, para cultivar una comprensión por parte de los hombres y las mujeres ante la vida que viven y crean”.

 

A partir de ese momento, el fotógrafo australiano utilizó un estilo más naturalista, “capturando un momento de interacción cotidiana, frente a la intención de intentar realizar algún tipo de opinión sobre la sociedad”.

Curiosamente, en la década de 1950, la llegada del nuevo consumismo significó el gran crecimiento de fotografía para publicidad, que atrajo a clientes de las principales revistas, para promocionar agencias y firmas industriales. En medio de esta situación, Max Dupain encontró el tiempo suficiente para perseguir su amor por la arquitectura, dedicándose a la fotografía arquitectónica casi en tiempo completo durante los siguientes treinta años./SPOONFUL

Suscripción a la Newsletter Enviar