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{CULTURA / FOTOGRAFíA}
Los fotógrafos ven más que nadie, palabra de Sanz Lobato
La Sala Amós Salvador de Logroño acoge una muestra retrospectiva del fotografo
Si decides adentrarte en la Sala Amós Salvador de Logroño y visitar el universo fotográfico de Rafael Sanz Lobato debes saber que es recomendable observar cada imagen con mucha atención, con detenimiento, para hacerte con todas las historias –algunas protagonistas, otras secundarias- que componen los relatos que son sus series fotográficas.
Unas veces la clave que te congelan ante el blanco y negro de las imágenes se encuentra en una mirada, en un gesto o en unos brazos cruzados, otras en la fuerza de una expresión, en unas manos que se tapan la cara, en una escalera que serpentea a lo alto y a lo ancho, en la furia de unos caballos o la intensidad de un partido de fútbol sobre un campo de tierra y guijarros.
El catálogo de la muestra recuerda que Sanz Lobato pertenece a una generación de fotógrafos de posguerra que “a partir de los años 50 dio a nuestro país una producción documental excepcional”. Fotógrafos que rechazaron las herencias de preguerra y se desvincularon de ellas, que trabajaron con espíritu trasgresor respecto al entorno establecido, tanto social como político y, naturalmente, respecto a la práctica fotográfica dominante.
Sanz Lobato ha hecho de la fotografía su pasión. Como documenatalista llevan su firma series como ‘Bercianos de Aliste’, ‘La caballada de Atienza’, ‘La Rapa das Bestas’, o ‘Auto sacramental de Camuñas’. Precisamente, las imágenes tomadas en la localidad de Bercianos, donde retrata la procesión del Santo Entierro, despertó la atención de la revista americana ‘Popular Photography’, que en el año 1970, le publicó un portafolio de cuatro páginas páginas.
“La fotografía documental de Rafael Sanz Lobato –apuntan los comisarios de la exposición, David Balsells y Chantal Grande- nos muestra y nos hace reflexionar sobre un cierto temperamento de nuestro país que nos evoca y recuerda ciertas vivencias”. Aseguran que a través de las fotografías de Sanz Lobato es posible “rememorar, entender e interpretar una manera de vivir en un período no muy lejano de la España profunda, donde el carácter y el alma de este país se manifiestan a través de los ritos religiosos o civiles”.
Las series que acoge las Sala Amós Salvador –en el marco de Cultural Rioja- resultan fascinantes. Balsells y Grande encuentran la explicación en el hecho de que “Rafael es uno de los fotógrafos que ha sabido relacionarse con la gente, escucharla, respetarla y fotografiarla. Sus paisajes ilustran una España árida y al tiempo majestuosa, una España profundamente religiosa”.
Las fotografías de Sanz Lobato son intensas y sensibles, desvelan sentimientos desde la dignidad, son sobrias y llenas de fuerza. “Es –describen los comisarios- un extraordinario ejemplo del mejor realismo documental, son documentos clave de la fotografía realista moderna española que han influido de forma importante en autores de las generaciones sucesivas”. Un estilo que acompaña sus fotografías más allá de la faceta documental. “Su sensibilidad extraordinaria también la encontramos en sus paisajes, donde transforma amaneceres o crepúsculos en pura poesía”. Fruto, no se puede olvidar, de una dedicación completa. "Hay que tirar -decía el fotógrafo- muchos disparos, emplear mucho negativo para conseguir lo que quieres, para encontrar lo que buscas".
Premio Nacional de Fotografía, Rafael Sanz Lobato es un gran amante de la música, de la literatura, de la cultura en general, y eso se deja sentir en sus imágenes. Es también un gran conocedor de la cultura fotográfica, lo que le empuja constantemente a afrontar nuevos retos, “algunos de estos desafíos le aproximan primero al retrato y, más tarde, como colofón de su carrera, a la naturaleza muerta”.
Creador siempre inquieto y rebelde, republicano –lo que le llevo a tener algún desencuentro con la Agrupación Fotográfica-, de Sanz Lobato dicen que es un hombre íntegro, curioso y joven, absolutamente comprometido con su arte y su época. “Es una lástima que su estado de salud le impida –apunta ChantalGrande- estar contando a través de su cámara lo que está pasando ahora en este país”.
Lo haría, en todo caso, desde sus cámaras analógicas, ya que se posiciona en contra de la fotografía digital. Algo que tampoco resulta extraño en un artista que encuentra en el trabajo de laboratorio una parte esencial de su creatividad. Si la salud le acompañara –ahora se encuentra más cómodo trabajando en el estudio- seguro que continuaría esperando al fin de semana para cargar las cámaras y el bocadillo en el coche y salir a la carretera y a los caminos en busca de historias que retratar. Por que como dijo el propio autor, "los fotógrafos vemos más que nadie"./Javi Muro
* ‘Fotografías 1960-2008’, de Rafael Sanz Lobato, ‘Premio Nacional de Fotografía 2011 ’ puede visitarse en la Sala Amós Salvador de Logroño hasta el próximo 9 de marzo de 2014.






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