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{CULTURA / FOTOGRAFíA}

Imposible, sólo si tu crees que lo es

Carmen Hierro expone sus fotografías y esculturas en 'Ensoñaciones', Mujeres en el Arte en La Rioja

  Si te rodea un sinfín de objetos imposibles – latas de refresco transformadas en biberones, globos protegidos por gorros de lana, manzanas que ahora son joyeros, limones que lucen como bombillas o teteras zancudas- no lo dudes, has descendido por la madriguera. Si crees escuchar la sonrisa burlona del Sombrerero Loco y del Conejo Blanco es muy posible que te hayas adentrado en el País de las Maravillas que impregna, hasta el 2 de abril, la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Logroño. La magia surge de la imaginación de Carmen Hierro que muestra sus fotografías y esculturas en ‘Ensoñaciones’, dentro del Festival Mujeres en el Arte en La Rioja.


A Carmen los objetos le hablan y le proponen lo que pueden llegar a ser. Después, la artista –en su proceso creativo- juega con la escultura y la fotografía y los lleva a un nuevo lugar y les concede un papel protagonista. Así, como ella misma describe, los objetos se salvan de la rutina. Asegura Carmen Hierro encontrarse cómoda en el surrealismo. De la fotografía a la artista le atrae su capacidad “para fijar algo que puede desaparecer”; de la escultura: “su poder plástico”.

 

En 'Ensoñaciones', Hierro muestra más de diez años de trabajo a través de nueve series diferentes de fotografías: ‘Gramática interior’, ‘Espacio urbano’, ‘La casa de la infancia’, ‘Estancias’”, ‘Las casas del tiempo’, ‘Amor y lujo’, ‘Benditos sacramentos’, ‘Lógica interna’ y la más reciente ‘Sonetos’; así como dos series de esculturas: ‘La casa de la infancia’ y ‘Animalario’. Las imágenes de la artista riojana remiten a la infancia, la memoria y los recuerdos. Carmen Hierro compone los bodegones que forman sus objetos imposibles y posteriormente los fotografía. Un proceso que retrotrae a cierta artesanía manual que resalta la percepción en quienes las observan de que las obras hacen referencia a vivencias personales de la autora.
Es quizá el viaje interior del que habla el catálogo que acompaña a la exposición. Quizá porque al transitar los paisajes de la ensoñación es preciso abrir puertas entornadas aunque se sienta cierto temor; recorrer caminos desconocidos; asumir cierto riesgo y disfrutar de la incertidumbre. Creer en las casas reloj con patas o en la casa conejo; en el limón con ventanuco y bisagra, en la naranja con asas, en la pera con botones o en la berenjena con cajones. No debes dudar de la existencia de sofás de gominola ácida. Tampoco de los bolsillos cosidos a la piel, los cuerpos desnudos con código de barras, las latas zapatilla o los tiestos de los que frotan plantas que son manos de trapo. Quizá te suene imposible. “…sólo –te recordará el Sombrerero Loco- si tu crees que lo es…”./Javi Muro

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