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{CULTURA / FOTOGRAFíA}

Eve Arnold, el rostro oculto y la fotografía de la belleza invisible

La fotógrafa norteamericana buscaba en sus imágenes recrear emociones

Fotografió a Marilyn Monroe, Marlene Diestrich, Joan Crawford, James Cagney, Paul Newman o Malcon X, entre otros iconos del siglo XX, pero lo que define el trabajo de Eve Arnold (Filadelfia, 1912-2012) es su manera de entender la fotografía. Dicen de la fotógrafa norteamericana que conjugaba a la perfección, en el marco de una atmósfera íntima, el equilibrio entre el mensaje, el discurso y la referencia. Imágenes poderosas que resaltan un estilo propio. Arnold captó a través de su cámara la vulnerabilidad, el lado humano y esencial de cada una de las personas que retrató. Tal y como ella misma describía: “Si un fotógrafo se preocupa por las personas ante su lente y es compasivo mucho está hecho. Es el fotógrafo, y no la cámara, quien es el instrumento”.

 

Así sucedió en la mítica sesión fotográfica con Marylin Monroe. Contó Eve Arnold que La actriz le sonrió tímida, lo que le sorprendió. ¿No era una mujer que se comía el mundo? Después, se tendió sobre la cama y comenzó a desnudarse tímidamente, colocando con detenimiento las sábanas. ¿No aseguraban -pensó la fotógrafa- que aquella mujer poseía una salvaje sexualidad? Arnold se encontró frente a Marilyn Monroe y frente a un misterio que debía descubrir durante la sesión fotográfica. Arnold reveló a una mujer más allá de la actriz y el mito.

Eve Arnold comenzó a trabajar para la Agencia Magnun en 1951, primero como miembro asociado y, ya en 1957, como miembro de pleno derecho, convirtiéndose en la primera reportera de la agencia. Publicó sus reportajes fotográficos en revistas como Life, Paris Match, Stern, Sunday Times o Vogue. Trasladó su residencia a Londres en 1961, desde donde realizó viajes a la Unión Soviética, Afganistán, Sudáfrica, Egipto y China, dando un giro social a sus reportajes. En 1980, mostró sus fotografías de la serie ‘In China’ en una exposición -su primera muestra individual-, después ligadas a la Agencia Magnu, participó en exposiciones en Museo Tampa de Florida y Museo Reina Sofía. Ahora, sus imágenes pueden contemplarse en las colecciones del Museo Ludwig y el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. En 2015, la Fundación Magnum publicó su biografía ilustrada.

Un relato de vida que destaca, por encima de todo, una manera de mirar sincera, pero sutil, persuasiva, arrebatadora y conmovedora. Arnold extraía con sus fotografías la belleza invisible, lo que ella misma denominaba ‘el rostro oculto’. Para Eve Arnold la fotografía era un vehículo para mostrar emociones. Quienes han estudiado su obra y su proceso creativo apuntan que la fotógrafa norteamericana no respetaba la idea de imagen sólo como registro, necesitaba hallar y ofrecer una lectura, encontrar la historia escondida en el rostro. Anhelaba revelar lo que hace a las personas seres humanos./J.M.

* Eve Arnold.

 

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