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{CULTURA / FOTOGRAFíA}

'Brutalismus', Carlos Traspaderne y la revisión de un estilo arquitectónico con mala prensa

Aloha edita el fotolibro del fotógrafo logroñés que ha viajado por toda Europa retratando edificios

 

La editorial Aloha presenta 'BRUTALISMUS', de Carlos Traspaderne. Un libro fotográfico que captura edificios brutalistas de toda Europa en una edición de lujo bilingüe español/inglés. El fotolibro llegará a las librerías el próximo mes de marzo. El brutalismo siempre ha sido un estilo arquitectónico con mala prensa. La asociación semántica del término francés original béton brut -hormigón en bruto- ha llevado a distorsionar su significado, como si la intención de los arquitectos fuera torturar a los transeúntes con sus edificios. Sin embargo -destaca el dossier de prensa del fotolibro de Traspaderne- en los últimos años se ha producido una revalorización del movimiento, ahora despojado de su Zeitgeist original. Tanto las nuevas obras arquitectónicas como una cierta mirada artística parecen influidas por su contundencia, firme como la visión utópica que inspiró el movimiento, mientras muchos de sus mejores ejemplos desaparecen acosados por un antiguo odio 'brutal'.

 

Carlos Traspaderne (Logroño, España, 1983) es un fotógrafo especializado en fotografía histórica. Con Aloha, ha publicado 'Riberia' , un proyecto de fotografía documental que retrata la particular relación del ser humano con su entorno, en este caso alrededor de la ribera del río Ebro, en el norte de España. Traspaderne, que sólo dispara con cámaras analógicas, se mueve en las referencias de los maestros del documentalismo como Atget, Walker Evans o los New Topographics.

 

En serie BRUTALISMUS, Carlos Traspaderne retrata edificios brutalistas y modernistas en España, Francia, Reino Unido, Italia, República Checa, Eslovaquia, Croacia, Austria y Luxemburgo, ubicados en ciudades grandes y pequeñas, algunos famosos y otras desconocidos. "Para plasmar estas construcciones en imágenes, he decidido volver, al menos técnicamente, a aquellos años pasados ​​entre los 50 y los 70 cuando se crearon, utilizando una Hasselblad 500 C/M de 1973. Esta cámara es una cámara analógica de formato medio, con todas sus limitaciones. Su precisión óptica y su exigente manejo obligan a reconsiderar las imágenes como monumentos en sí mismas, convirtiéndose en lo que retratan, que es una estilización del propio edificio. La película neutraliza las diferencias de luz y color entre estas construcciones, eliminando los bordes para unificarlas en una nueva visión llamada Modernidad", describe el fotoógrafo logroñés.

"El ángulo del nivel de la calle -resalta Traspaderne- se convierte en el ojo del transeúnte que de repente descubre estos edificios, apreciándolos nuevamente. Este es el objetivo de mis fotografías: que los ciudadanos vuelvan a mirar estas obras, desdeñadas o ignoradas antes, al menos con la intención de revalorizarlas. Si merecen la supervivencia o la destrucción es otro asunto, más aún en esta época que parece observar su rudo optimismo entre el desprecio y la fascinación"./SPOONFUL

 

 

 

 

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