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{CULTURA / EXPOSICIONES}

'El arte contemporáneo no está debidamente incluido en la Educación' (y II)

José Carlos Balanza, 'hay obras que pierden su esencia para convertirse en dinero'

Briñas y 'EQUI' quedan atrás. La siguiente parada es en Navarrete, donde José Carlos Balanza tiene su taller, donde realiza su obra física, sus esculturas, sus pinturas. En el trayecto surgen como conversación ideas para hacer más atractivo y atrayente el arte contemporáneo, al que rara vez se llega en los planes de estudios diseñados siempre de manera cronológica. Como posibilidad, darle la vuellta a la cronología. "Buscar las referencias e influencias del arte contemporáneo para desde allí llegar a los clásicos". El taller donde balanza hace realidad sus obras está situado en un paraje natural, entre campos de cultivo, viñedo y alguna casita de recreo. La amplitud de la nave permite al artista abordar todo tipo de proyectos sin importar su magnitud. Ahora, pueden verse ya las esculturas que formarán parte de su próxima exposición, que será en Lérida. Apilados siguiendo las paredes proyectos anteriores, aunque como recuerda Balanza, "de una manera u otra, todo es hilado"./Javi Muro

 

S.- ¿Está suficiente valorado el arte contemporáneo? Parece que es fácil reconocer el valor del arteclásico pero no tanto la obra actual…

Cualquier artista que esté en la Historia seguro que es bueno porque la Historia lo ha filtrado. Es muy fácil reconocer el éxito de un clásico, pero no reconocer en absoluto al vecino. El vecino –ironiza- como va a ser bueno, es imposible. En estos tiempos, el arte contemporáneo es el vecino que tienes y por ese motivo parece como que ya no es tan válido. Además, el arte contemporáneo no está debidamente incluido en el sistema educativo y no hay una información correcta, es algo que se pasa de puntillas y parece que son locuras de gente que la historia las tiene que dar por buenas para que las respeten. Creo que se puede ser más crítico y determinar el valor real de una obra que se haga en este momento. Quizá el problema es que no hay tiempo para nada, hay cantidad de información, de obras, de artistas, y eso implica que tampoco se pueda profundizar en exceso y, en muchas ocasiones, el arte contemporáneo es un arte de profundidad. Llegar a esa profundidad exige tiempo y parece ser que no lo hay, y credibilidad que tampoco la hay.


S.- Te traslado una pregunta que probablemente harían las personas críticas con el arte contemporáneo, ¿un tiburón en formol es arte?

Damien Hirts, que es el autor de la obra a la que haces referencia, es un artista que me gusta, pero tampoco es mi artista. Entonces  ya tengo un pequeño problema con eso. Un tiburón en formol puede ser una obra de arte; aunque para mí hay una pega en esta obra… si hay que pescar, cazar, matar al tiburón, partirlo por la mitad y meterlo en formol. Si tiene que ocurrir esto, a mí ya me generan dudas porque pienso que uno de los valores que tiene el arte es el respeto absoluto al otro, a lo otro. El arte necesita establecer vínculos y acuerdos, no puede ser intolerante; el arte no puede decir esto sí y esto no, no puede dejar fuera nada, tiene que llegar a acuerdos. No puede ser tan bestia de eliminar al otro; yo no lo entiendo así.  A mí me ha gustado la reflexión sobre la muerte, pero no podría matar un animal para hacer una obra. Pero creo que cualquier cosa puede ser arte contemporáneo siempre que participe o contenga una idea y que esa idea tenga la poética de ese artista. Hablo de crear desde la emoción y que el artista sea capaz de darle a su obra una forma bella, que contenga la belleza y los conceptos que debe de tener una obra de arte.


S.- He leído en alguno de tus textos que tus obras te ayudan a conocerte. Dices que “el arte es descubrimiento de mí mismo”…

Sí. Es lo que hablábamos de llegar a donde no eres, que es al constante. Creo que le pasa a todo el mundo, llegamos a donde no somos y cuando llegas tienes que ser, tienes que recuperar un montón de cosas. Llegamos a cada futuro –lógicamente al futuro nunca se llega-, pensamos en el futuro y llegamos al presente, a ese futuro pensado, con pocas cosas. Yo al menos con pocas cosas, el nombre, me llamo tal, y poco más. Luego, a partir de ahí, vas incorporando elementos. Incorporas el saber, incorporas memoria… Además, al llegar a cada presente descubres algo que era desconocido y lo vas incorporando a tu vida. A mí el arte me sirve como ese camino, como ese proceso, pero creo que la vida de cualquiera es esto. Yo lo único que hago es contarlo a mi manera, nada más. Tengo unas preocupaciones que las dibujo o convierto en esculturas, reflexiono sobre ellas, pero insisto, creo que a todo el mundo la pasa lo mismo.
S.- Durante el proceso creativo de una obra los artistas impregnáis vuestras sensaciones, vuestros sentimientos, ¿cómo esa sensación de desprenderse de una obra al ser adquirida por una institución o un particular? ¿Es difícil?

Maravilloso –se ríe. Maravilloso. Me estoy acordando, siguiendo con el juego, de una obra que es ‘El arte no es la vida’… yo necesito vivir y el arte es lo que me construye, lo que me hace reflexionar, lo que me hace ser, crecer, pero para vivir, lo que hace falta es seguir viviendo. Dices, ¡hombre!, cuando alguien quiere una obra tuya –a unas las quieres más que otras-, pero al final es estupendo que salgan. Si es a una institución, una colección, un museo, pues mejor. Ahí, el problema desaparece, si alguna vez lo ha habido. Al final, las obras ocupan mucho y pesan mucho y cuando un trabajo termina bien colocada en un buen lugar, esa obra sigue siendo mía, pero la disfruta más gente. Si es un lugar público mejor que mejor.


S.- Al hilo de lo que dices, ver tu obra en un espacio público, una calle, una plaza, la ciudad, tiene que ser una sensación muy satisfactoria, ¿no?

Sí. Tengo obra instalada en la calle y es estupendo; es un placer. Compartir un trabajo en un espacio público con la gente es extraordinario. Por ejemplo, hay una en el parque Gallarza de Logroño, que está apoyada en el suelo y se convierte en un elemento más de lo cotidiano. Eso me hace sentir bien, me gusta, me gusta mucho., que los trabajos puedan estar incorporados a la ciudad, que la gente la vea o se apoye en el transcurrir del día, me parece estupendo.


S.- ¿Se puede vivir del arte?

Buff!... yo vivo del arte, pero la verdad es que los tiempos están duros, muy, muy duros. En mi caso, el trabajo que hago es el que me brota del corazón, el que pienso que debo hacer. Nunca me planteo si es muy grande la obra y no va entrar en no sé qué casa o el presupuesto que va a tener; no planteo nunca nada. Hago lo que tengo que hacer y afortunadamente a día de hoy voy caminando.Pero sí, está difícil, está duro.
S.- ¿Si echas un vistazo al mundo del arte contemporáneo hay cosas que te gustan?

Sí, muchas. Especialmente, los artistas que me hacen pensar. Si me hacen pensar, los incorporo a mí vida, a ese contenedor de mis saberes y eso es importante.


S.- ¿Has tenido en algún momento la sensación de que en el arte ha habido también un burbuja? Hace unas semanas un empresario norteamericano compró ‘El Sueño’, de Picasso, por 155 millones de dólares…

¿Al estilo de la inmobiliaria? … Sí, creo que hemos tenido una burbuja desde siempre. En el ejemplo que planteas, el artista hizo una obra de arte, pero en esas transacciones no se compra arte. En realidad, lo que se compra es un producto que tiene una existencia singular. El mercado busca cosas que no tienen réplica, que no existe posibilidad de que haya otras iguales, y le da igual que sea una obra de arte o un trozo de piedra que brilla. Es un depósito donde meter el dinero y el arte es muy adecuado para eso. ¿Pero ese era el objetivo?... Además, hay una frustración… se convierte el arte en un producto bancario.


S.- Además, es un tanto cruel que esas obras no puedan verse, que no puedan disfrutarse…

Claro, es lo que está pasando hoy en día con el arte que alcanza un precio elevado. Está desapareciendo, para estar oculto en cajas fuertes. Desaparecido para el mundo. Si una obra tiene importancia debería ser vista, estudiada, contemplada… Hay obras de arte que dan ese paso y pierden la esencia que les pertenece para convertirse en dinero. También hay otras que transciende todo eso a pesar de tener un valor incalculable, por ejemplo, ‘Las Meninas’… espero que sea así por mucho tiempo.


S.- ¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy en un proceso abierto que me lleva a muchos sitios y todos a uno, un proceso que está argumentado por un concepto que es la distancia. Una especie de guía de mi vida, mis posibilidades y lo que puedo ser. Desde esta reflexión se van abriendo una serie de obras que toman cuerpo en textos, esculturas, fotografías, vídeos… Hablan de cómo me entiendo yo en este momento y como establezco relación con lo que me rodea. Me siento bien, el camino es agradable.

 

Entrevista: primera parte.

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