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{CULTURA / EXPOSICIONES}

'El arte, en ocasiones, no funciona muy distinto a la magia, proporciona resultados inesperados'

Cristina Fernández Crespo ha coordinado el fanzine 'Nada se contiene a sí mismo', en Artefacto

‘Nada se contiene a sí mismo’ es el título que destaca sobre la cubierta del fanzine dirigido y coordinado por Cristina Fernández Crespo. La ocultación, como concepto ligado al arte contemporáneo, es el eje que guía al lector a través de las páginas de la publicación que parte de las reflexiones del fotógrafo John Berger para abrir un debate en el que participan artistas y divulgadores culturales. “Puede que todavía nos basemos en el ‘retrato’ para identificar a una personar –apunta Berger-, pero ya no para explicarla o contextualizarla. Concentrarse en el retrato es aislar falsamente, supone que la superficie más extensa contiene a la persona o al objeto, cuando en realidad somos plenamente conscientes del hecho de que nada se contiene a sí mismo”. Y es que tal y como plantea Cristina Fernández Crespo, “el arte, en ocasiones, no funciona muy distinto a la magia; ambos nos pueden proporcionar resultados inesperados”.


En el fanzine, integrado dentro de la programación del festival cultural logroñés Artefacto, pueden contemplarse obras de Andrea Castro, Aitana Carrasco, Susana Blasco, Nuira Güell, Magdalena Lutek (NIshe), Dara Scully, Irene Cruz, María Aparicio, e Intimidad Romero. Los textos, por su parte, llevan la firma David Liquen, Marta Álvarez, Julio Hontana, Remedios Zafra, a los que se suma la introducción propuesta por la propia Cristina Fernández Crespo.


El origen de ‘Nada se contiene a sí mismo’ se encuentra en KIPPEL, el blog sobre arte contemporáneo que edita Cristina. “Los organizadores de Artefacto lanzaron la propuesta de desarrollar uno de los temas que abordaba en KIPPEL –detalla- en papel en el ámbito del festival cultural”. El proyecto le resultó sugerente y ante la premura de tiempo decidió dirigir la mirada hacia la ocultación en el arte contemporáneo, un tema sobre el que ya había comenzado a tomar notas. Así que se puso en contacto con una serie de artistas –todas mujeres- a las que invitó a participar con sus obras en el fanzine. “Me apetecía –resalta Cristina- que fueran mujeres artistas las que mostraran sus obras, pero también es cierto que el tema de la ocultación ha sido y está siendo abordado mayoritariamente por mujeres”. El éxito fue prácticamente pleno, ya que todas invitaciones realizadas, salvo una, obtuvieron una respuesta positiva.


En las páginas centrales del fanzine destaca una imagen de la fotógrafa Magdalena Lutek que muestra una figura oculta tras lo que parece una cortina, mientras una segunda silueta, al otro lado de la tela, con suma delicadeza pretende alcanzarla. Avanzando o retrocediendo en la paginación, ‘Nada se contiene a sí mismo’ permite descubrir los rostros difuminados desde los trazos de color de Andrea Castro; la creación de nuevas lecturas sobre textos anulados alternativamente; los ‘Antihéroes’ de Susana Blasco, donde antiguas retratos en sepia ven transformados sus rostros; la serie de fotografías ‘The Swimmers, the lovers’, de Dara Scully; la sugerente imagen ‘Stimmung VIII’, de Irene Cruz, de su serie ‘The Emotional Landscape’; el perfil en Facebook de Intimidad Romero; y los juegos de hilos de color que suplantan los rostros en las fotografías de María Aparicio. Son -al igual que la perfomance ‘Fuera de Juego (Jugando al escondite con los espectadores, en la que Nuria Güell alude a la crisis de los refugiados sirios para hablar de lo oculto, obras que a priori no revelan, “sino que camuflan, en reacción directa a la transparencia total que demanda la sociedad del espectáculo”. En ese sentido, David Liquen, se pregunta en su artículo si el mundo es lo que nos oculta.


La lectura de ‘Nada se contiene a sí mismo’ permite reconocer, tal y como resalta Cristina, la existencia “de una relación fundamental entre el arte y el camuflaje -aludiendo a Maite Méndez-, cuando parte de la idea de que lo oculto, lo camuflado, es de hecho objeto de un cúmulo de transformaciones y fusiones apasionantes”. Para la coordinadora del fanzine, “casi todos los artistas que utilizan técnicas o estrategias de ocultación en su proceso artístico lo que intentan mostrar es la multiplicidad de significados de la obra de arte, presentándola no como objeto hermético sino como conjunto de relaciones entre el autor, el espectador y los demás agentes que intervienen en el proceso y, de todos, con el espacio donde se exhibe”.

 

Así, por ejemplo, al analizar la propuesta de Intimidad Romero –un perfil falso de Facebook que juega al anonimato a través de imágenes cotidianas que muestran los rostros pixelados-, Remedios Zafra, profesora de la Universidad de Sevilla y especialista en Arte e Identidad en Internet, apunta a “una voz disidente; no sabemos si es joven o vieja; intuimos que es mujer, peor no es seguro, que propone infiltrar al otro allí donde el otro quiere una transformación. Es nombre y estrategia, pero también es obra artística”. Zafra describe al observar la iniciativa desarrollada en la red social que “conviven imposibilidad de identificar el retrato y la visibilidad pública a través de recorrido biográfico de sus fotografías”. Una relación, la del arte y la idea de camuflaje que ha consumido un amplio recorrido temporal si, como señala Cristina Fernández Crespo, la simbiosis comenzó en la Primera Guerra Mundia de la mano de la pintura cubista refractaria y el nacimiento del diseño militar. Ha transcurrido un siglo desde la pretensión de ocultar los barcos en el mar hasta la comunicación a través de redes que circulan a través del ciber espacio. Y es que como recuerda Remedios Zafra, "para desaparecer, hay que aparecer”./Javi Muro


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