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{CULTURA / CINE}
McConaughey y Harrelson, de 'True Detective' a 'Brothers', y si fueran de verdad hermanos
Hay amistades de Hollywood que duran una película, una alfombra roja y, como mucho, una campaña promocional. Y luego están Matthew McConaughey y Woody Harrelson, que llevan casi tres décadas comportándose como esos amigos de la familia a los que nadie recuerda exactamente cuándo entraron en casa pero que ya tienen una habitación asignada. Ahora han decidido llevar esa intimidad un paso más allá -o más bien un paso más atrás, hasta la genética- con 'Brothers', la nueva comedia de Apple TV que convierte en ficción una sospecha que los dos actores llevan años alimentando en la vida real. Y es que quizá, además de amigos, sean hermanos. La serie, de ocho episodios, se estrena el 23 de septiembre. En SPOONFUL los recordamos en la primera temporada de 'True Detective', en nuestra opinión la mejor primera temporada de la historia de las series.
La historia que narra 'Brothers' tiene un punto de partida tan disparatado que precisamente por eso resulta difícil creer que Hollywood haya tardado tanto en aprovecharlo. Woody interpreta a Woody y Matthew interpreta a Matthew, es decir, versiones ficcionalizadas de ellos mismos. Cuando la boda de la hija de Woody se viene abajo, este reúne a su familia y se instala temporalmente en el rancho de McConaughey, en Austin. Allí, la madre de Matthew -interpretada por Holland Taylor- suelta accidentalmente una bomba familiar enterrada durante décadas. Los dos amigos podrían ser hermanos. Woody decide entonces investigar el asunto hasta las últimas consecuencias, mientras Matthew afronta su propia crisis de identidad ante la posibilidad de presentarse como candidato a gobernador de Texas.
Lo mejor de la historia es que el disparate televisivo tiene un pie en la realidad. En 2023, McConaughey contó que su madre, Kay, había revelado durante unas vacaciones familiares que había conocido al padre de Harrelson, Charles Harrelson, durante un periodo en el que ella y el padre de Matthew estaban separados. Los actores hicieron sus propios cálculos, reconstruyeron fechas y circunstancias y encontraron motivos suficientes para alimentar la sospecha. También está el parecido físico, aunque ese argumento quizá no resistiría una investigación científica. En Hollywood, si dos hombres tienen barba, ojos claros y han pasado alguna vez por el mismo gimnasio, internet puede construirles un árbol genealógico antes de la cena. Lo importante es que nunca han confirmado el parentesco mediante una prueba de ADN. McConaughey ha explicado que precisamente esa prueba podría obligarle a enfrentarse a la posibilidad de que quien siempre creyó que era su padre no lo fuera biológicamente.

La historia tiene además una deliciosa ironía cinematográfica. McConaughey y Harrelson ya habían demostrado que su química funciona en 'EDtv' (1999) y 'Surfer, Dude' (2008), pero fue la primera temporada de 'True Detective' (2014) la que convirtió a la pareja de actores en una de esas asociaciones que la cultura popular se empeña en mantener unidas. Allí eran Rust Cohle y Marty Hart, dos detectives enfrentados a un caso oscuro en la Luisiana profunda; doce años después regresan a la televisión para resolver otro misterio mucho más incómodo, quién demonios es el padre de quién. La diferencia es que ahora el crimen no consiste en descubrir un asesino, sino en descubrir un posible parentesco. Y mientras 'True Detective' convirtió su amistad en una relación marcada por la sospecha, 'Brothers' parece haber decidido que la sospecha más divertida era aplicarla a ellos mismos.
Hay algo especialmente contemporáneo en esta manera de fabricar una serie. Tomar un rumor real, añadirle ficción, entregar a los protagonistas sus propios nombres y dejar que interpreten una versión exagerada de sus propias vidas. Es una especie de espejo colocado delante de otro espejo. 'Brothers' no sólo juega con la pregunta de si McConaughey y Harrelson comparten ADN; juega también con la fascinación que sentimos por conocer la vida privada de quienes conocemos únicamente a través de una pantalla. La serie parece decirnos que, en una época en la que la realidad ya funciona como entretenimiento, quizá lo más sensato sea convertir directamente el cotilleo en guion. Y si además los protagonistas son dos de los actores con mayor química de Hollywood, mejor. Porque puede que no sean hermanos. Pero después de tantos años compartiendo películas, vacaciones, hijos que se llaman “tío” mutuamente y ahora una serie entera, quizá haya llegado el momento de admitir que, biología mediante, la familia está ahí./J.M.
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