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{CULTURA / CINE}

La rotunda intensidad de 'La Trinchera Infinita'

Goenaga, Garaño y Arregi dirigen una extraordinaria película que aborda el miedo y la resistencia

Si había una película dentro la Sección oficial de la 67 edición del Festival de Cine de San Sebastián que estuviera en boca de todos a la hora de nombrar a la justa ganadora de la Concha de oro de esta edición esta fue, sin duda, ‘La Trinchera infinita’.  

 

La expectación era palpable ante el ‘más difícil todavía’ que se intuía de este maravilloso equipo de profesionales que forman Moriarti Produkzioak, la productora guipuzcoana con sede en Pasajes que aglutina el talento abanderado por tres profesionales, que firman el grueso de la producción de Moriarti; Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga.

 

Este potente colectivo creativo cuenta ya con 20 años de experiencia en la producción y dirección de productos de calidad y ya deslumbró en 2014 a crítica y público de Zinemaldia con 'Loreak', un film intimista seleccionado por la Academia del Cine español para representar a España en la preselección de los Oscar, 2015, a mejor película de habla extranjera. El tándem Goenaga-Garaño dirigió esta pequeña joya rodada íntegramente en euskera.

 

Años más tarde, en 2017, Moriarti presenta, también en la Sección oficial de Zinemaldia el largometraje 'Handia', esta vez dirigido por Garaño y Arregi, dejando muestras de una enorme calidad en la producción y el mimo por los detalles, marca de la casa.

 

Con 'La trinchera infinita' dan un paso de gigante y abandonan su zona de confort trasladando el rodaje a la sierra onubense de Andalucía, para contar la historia de Higinio, un ‘topo’ andaluz que permanece escondido para salvar la vida durante la guerra civil y muchos años después de la salvaje contienda.

Un día antes del estreno de la película en Donosti tuvimos ocasión de charlar con Goenaga, uno de los tres directores del film, que mostraba ilusión y nerviosismo, a partes iguales, ante la puesta de largo de este ambicioso proyecto. Tras estremecernos ante la gran pantalla con la tremenda historia que protagonizan Higinio y Rosa, la pareja protagonista de la cinta, a la que dan vida unos descomunales Antonio de la Torre y Belén Cuesta, entendimos de sobra el nerviosismo anticipado de Goenaga. El equipo de la película conocía bien lo que tenía entre manos, solo quedaba conocer las sensaciones que ‘La trinchera’ generaría en el público.

 

De todos es sabido la reticencia que muestra una buena parte de nuestra sociedad a la hora de enfrentarse ante una nueva historia de ‘nuestra Guerra Civil’. El cine español ha sido dilapidado, en diferentes ocasiones por este motivo. No hay más que echar un vistazo por nuestra prensa reciente o navegar por las redes sociales del último mes para observar la negatividad con la que algunos sectores reciben estas temáticas. La fantástica 'Mientras dure la guerra' de Alejandro Amenábar es un claro ejemplo de ello. Una excelente película que ha recibido críticas, e incluso amagos de boicot, por gentes que ni siquiera aciertan a conocer lo que vapulean sin contemplación alguna, dicho sea de paso, puesto que no tienen ni la intención de ‘contemplar’ dicha obra, aunque solo sea por conocer de antemano lo que se empeñan en destrozar. 

 

‘La Trinchera Infinita’ nace alejada de ideologías y, muy lejos de posicionarse, acierta en centrarse en las sensaciones por las que navega nuestro protagonista. La película arranca, poderosa y llena de sorpresas, obligando al espectador a vivir la intensidad y el terror que golpean a Higinio. Como en las grandes producciones de acción, el sonido juega un enorme baza a la hora de hacernos vivir la experiencia del protagonista, caminamos con él, sentimos el dolor de sus caídas, de sus heridas y sobresaltos en una fusión necesaria aunque molesta. La cámara no da tregua y vivimos la intensidad en cada detalle, en cada huída, en cada respiración con el único objetivo de zafarnos de nuestros perseguidores, de salvar la vida, de seguir adelante.

 

De la acción pasaremos a la inactividad, la desconfianza y la reclusión sin alejarnos del miedo, ese que siempre acompaña al que se esconde. Transitamos por las distintas etapas de una España que nunca ha cerrado las heridas de una guerra fratricida. Una nación que todavía alberga rencillas y se soporta pero, lejos aún de respetarse, vuelve a enarbolar unas banderas que se empeñan en seguir construyendo bandos. 

 

'La trinchera Infinita' ahonda en la reflexión y lo hace desde una mirada entristecida y cansada, una mirada que invita a repensar nuestra situación actual, desde la inteligencia de los que conocen la fuerza de la imagen, la acción y la palabra para invitarnos a empatizar y a ponernos en la piel de los que pagaron con su vida, o con la ausencia de la misma, aun estando vivos.

 

Enorme producción que cuida hasta el mínimo detalle, respetando la dialéctica y el acento de aquellos parajes, de aquellas costumbres e idiosincrasias que tuvimos la suerte de abandonar en un intento de superar épocas pasadas y evolucionar pese a todo el dolor. 

 

Aunque fuimos mayoría los que erramos en nuestras quinielas, ‘La Trinchera’ no se fue de San Sebastián con las manos vacías. Los tres directores se alzaron con la Concha a la mejor dirección, además de conseguir el Premio del jurado a mejor guión que recayó en Luiso Bermejo y Jose Mari Goenaga. 

 

A partir del jueves, 31 de octubre, la película podrá verse en las carteleras españolas, estupenda fecha para visitar las salas y disfrutar de una muestra mas del excelente cine que se hace en nuestro país, aunque a muchos les pese. ¡Juzguen Ustedes mismos!/Isabel Ribote

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