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{CULTURA / CINE}
La cordialidad se pierde por el camino
Las divergencias ven cerca su final con 'Leal'
De distopía en distopía y tiro porque me toca. Si ya vimos el desenlace de 'Los juegos del hambre' y sus sinsajos, ahora es el turno de que la serie 'Divergente' se convierta con 'Leal' en el patio de recreo para las mentes catastrofistas. Ambas sagas llevan años cediéndose el testigo entre sí, cubriendo los picos de temporada en el cine de acción. O sea, que siempre se han estrenado con la primavera o el otoño en ciernes, y con Lionsgate (su productora matriz) bien contenta por el recibimiento del público.
Son cientos de miles los seguidores de estas películas, aunque desde luego sin la trascendencia cultural que tienen las espadas láser, el anillo único o ese adolescente gafotas con poderes mágicos y una cicatriz en la frente. Tanto 'Los juegos del hambre' como 'Divergente' son en realidad una cadena de blockbusters, y no una forma concreta de expresión artística o de reivindicación social. No obstante, las dos sagas se complementan bien la una a la otra.
Jennifer Lawrence, en el caso de las olimpiadas hambrientas, y Shailene Woodley, en estas divergencias entretenidas, son el ejemplo perfecto de lo que quiere Hollywood: una mujer joven, talentosa, guapa, independiente y atlética para soportar en sus hombros el personaje principal de una trama de aventuras. Así, sin más. Porque no va más allá de ser una trama de aventuras en un planeta devastado y cuyos últimos ocupantes invierten su tiempo en esquivar la extinción.
Muy poquita originalidad para un mismo problema... pero con dos perspectivas. Mientras 'Los juegos del hambre' reflexiona por las mordaces represalias de una guerra, 'Divergente' aboga por algo menos sutil como la experimentación sociológica. En la saga de Lawrence, se presentan abiertamente un bando inocente y otro bando culpable; pero en la saga de Woodley, dicha idea no queda tan clara y hay que esperar a 'Insurgente' (la segunda peli) para desvelar lo que ocurre.
Ahí sus oportunas revelaciones ampliaron la curiosidad de Beatrice Prior (alias Tris, e interpretada por Woodley), quien ahora debe ir con su novio Tobias Eaton (alias Cuatro, e interpretado por Theo James) al otro lado del muro que rodea Chicago. Por primera vez dejarán el único hogar y familia que conocen, para plasmar una metáfora poco disimulada de su relación de pareja. Reconozcámoslo, el cliché del amor juvenil tampoco puede faltar en Hollywood. Una vez fuera de la ciudad, todo aquello que presuponían como cierto pierde sentido tras comprobar nuevas teorías. Tris y Cuatro tienen que elegir rápidamente en quién confiar, mientras se inicia una guerra despiadada y que amenaza a toda la humanidad más allá de las paredes que rodean Chicago. Para sobrevivir, Tris se verá forzada a tomar decisiones difíciles sobre el coraje, la lealtad, el sacrificio y el propio amor. Complicado que así no se sienta identificado/a cualquier espectador/a teenager.
Poca tensión con Shailene Woodley
A 'Leal', como al resto de la serie 'Divergente', le falta cierto enfoque adulto que explicite la violencia. Porque, en pleno siglo XXI, para una distopía quedan insulsas las escenas de tiros al aire y explosiones aleatorias. El público exigente quiere sangre y vísceras, ya sea de manera literal o metafórica, para identificarse con la cuestión de fondo. Y aunque Jennifer Lawrence sí ofrece eso a nivel interpretativo, aún le faltan un par de peldaños a Shailene Woodley para ponerse a tal altura.
Ella le pone empeño y sin duda es una de las mejores actrices de su generación, pero el reflejo tan inocentón de su rostro apenas favorece al personaje de Tris Prior. La sonrisa aquí es una desventaja; menos mal que Theo James lo arregla con su impertérrita pose de tipo duro. A él pocas veces se le escapa una mísera mueca de alegría, recordando a la audiencia del film que Pepito Grillo también existe en un mundo apocalíptico.
El papel de Cuatro lo asimila muy bien y aporta un contrapunto necesario al guión. Ante el riesgo de que Tris acabe siendo monótona, él cobra mayor relevancia y la historia se fija más en su desparpajo que en su porte de modelo. Los otros personajes siguen sin añadir más que un contexto a la pareja de enamorados; no tienen la repercusión que quizá se espera de gente tan ilustre como Naomi Watts, Octavia Spencer o Jeff Daniels.
Parece evidente que la nueva hornada de Hollywood ya está aquí y viene para quedarse. Los veteranos Watts, Spencer y Daniels dan paso, entre otros, a la citada Shailene Woodley, a Miles Teller o a Ansel Elgort. Se trata de un elenco de secundarios que no desentona ni se sale del patrón establecido. El rol de Teller (Peter Hayes) es el más atractivo y el de Elgort (Caleb Prior) es el más aburrido, pero dan empaque visual y actoral. Ambos son leales a un estilo y a una saga palomitera./Daniel Cabornero
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