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{CULTURA / CINE}
'Esto no es un misterioso asesinato', Magritte detective surrealista
DALI, LEE MILLER, MAX ERNST o MAN RAY, envueltos en un crimen en una serie de FILMIN
Hay algo profundamente divertido en ver a un grupo de artistas surrealistas intentando resolver un crimen mientras el mundo, alrededor, parece a punto de volverse completamente loco. ‘Esto no es un misterioso asesinato’, la serie disponible en Filmin, parte de esa idea improbable y consigue algo todavía más extraño, que el disparate ofrezca elegancia e invita a seguirla capítulo a capítulo.
La serie toma a figuras reales como Salvador Dalí, René Magritte, Lee Miller, Max Ernst, Sheila Legge, Gala Dalí, o Man Ray y los encierra en una mansión inglesa en los años treinta, en medio de una cadena de asesinatos inspirados en sus propias obras. La premisa, contada así, parece una conversación de madrugada entre alguien que ha mezclado demasiado a Agatha Christie con una visita al Museo Reina Sofía. Y sin embargo funciona. Funciona precisamente porque la serie entiende que el misterio no necesita solemnidad para resultar inquietante, como ya han apuntado diferentes críticos.
Con semejantes protagonistas, obviamente, ‘Esto no es un misterioso asesinato’ no juega al realismo. Juega al artificio. Todo en la serie parece construido para recordar que el surrealismo no era solo una corriente artística, sino una manera de mirar el mundo. Desconfiar de la lógica, alterar las proporciones, convertir lo cotidiano en amenaza.
Los propios crímenes reproducen imágenes imposibles; los personajes parecen actuar siempre un poco fuera de sitio; incluso los diálogos tienen algo de representación teatral, como si todos supieran que están dentro de una ficción y disfrutaran ligeramente de ello.
Y ahí está probablemente su mayor acierto.
En una época donde muchas series de asesinatos parecen competir por quién tiene el detective más traumatizado por su pasado o el cadáver más fotogénico -amén de que todas las víctimas de un tiempo a esta parte siempre se adentran en un bosque-, ‘Esto no es un misterioso asesinato’ decide apostar por otra cosa, por el placer del juego. Recupera la tradición del whodunit, -del quién los hizo clásico, y la mezcla con humor, referencias pictóricas y una puesta en escena casi delirante. La serie no busca prestigio a cada minuto. Prefiere ser ingeniosa.



No significa que sea ligera. Debajo del entretenimiento hay una reflexión sobre la creación artística y el ego. Todos los personajes están demasiado pendientes de sí mismos, demasiado fascinados por su propia imagen, como si el arte y el narcisismo compartieran habitación. Y en medio de ellos aparece el crimen, obligándolos a dejar de posar por un instante.
Visualmente, además, la serie tiene personalidad. No intenta reproducir los años treinta desde la nostalgia impecable, sino desde una estética ligeramente deformada, incómoda, coherente con el universo surrealista que retrata. Hay planos que parecen cuadros y cuadros que terminan funcionando como pistas narrativas. La serie convierte el arte en parte del mecanismo del suspense, no en simple decoración culta. Es un elemento que la crítica ha resaltado.
También ayuda el reparto, especialmente el trabajo de Iñaki Mur, el actor catalán que interpreta a un joven Dalí excesivo, teatral y magnético, evitando caer en la caricatura fácil. Porque esa era otra trampa evidente en la que era fácil caer, convertir a personajes históricos tan reconocibles en simples imitaciones. La serie, por suerte, los humaniza sin quitarles extravagancia.
Quizá ‘Esto no es un misterioso asesinato’ no aspire a convertirse en la serie del año. Tiene algo mejor. Es singular y tiene la sensación de que nadie la ha diseñado siguiendo un algoritmo de plataforma. Y eso, en un catálogo saturado de productos intercambiables, termina siendo casi revolucionario hoy en día. ‘Esto no es un misterioso asesinato’ es una invitación a entrar en un juego elegante, absurdo y ligeramente venenoso donde el arte, el crimen y el humor deciden compartir la misma copa./J.M.
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