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{ENTREVISTAS}

Oleos en modo pausa, retratos de un mundo sin prisas

El joven artista logroñés Jesús Domingo expone sus pinturas en el Hotel Marqués de Vallejo

La pintura de Jesús Domingo reivindica la pausa. No sólo para disfrutar con detenimiento de sus óleos, grabados y carboncillos -que lo merecen-, también como mensaje implícito en su obra. “El mundo en que vivimos -describe- está dominado por las prisas y creo que merece la pena detenerse a observar lo que en nuestro día a día pasamos por alto, lo que no miramos”. No se trata de una crítica social, tan sólo una llamada de atención a través de los trece cuadros que componen ‘La calidez del trabajo y lo cotidiano en la actualidad’, la exposición que acoge el hotel Marqués de Vallejo de Logroño.

 

A través de las pinturas que componen la muestra -detalla el joven artista logroñés, 24 años- mi objetivo ha sido recoger escenas del ser humano en su ámbito laboral dentro de oficios tradicionales y en un sentido positivo de elevación del oficio como verdadero motor de la sociedad”. Domingo presenta una extraordinaria colección de retratos que captan a personas en instantes cotidianos de sus respectivos oficios. “Hoy en día -recuerda Jesús- la tecnología se encuentra en todos los lugares, vivimos en un mundo dominados por las prisas, un mundo acelerado. Vamos al supermercado, pasamos por caja, pagamos, regresamos a casa, y no interactuamos con nadie. Por eso reivindico en mi pintura el trabajo artesanal, esa tradición que tiende a desaparecer”. Jesús Domingo pone el ejemplo los puestos de la céntrica Plaza de Abastos, cuyos puestos, le han servido de modelos. “Mis abuelos compraban allí, también mis padres y ahora lo hago yo. Quienes atienden los puestos transmiten confianza, te fías del producto que te venden. No se trata de un paquete colocado en una estantería y envasado al vacío. Es gente que vende su producto, gente con la que hablas”.

Esas escenas cotidianas, el pintor logroñés las ha tratado desde la calidez que transmite el trabajo humano. “El proceso creativo que ha concluido en la exposición surgió de la necesidad de plasmar escenas costumbristas en un estilo de pintura realista que me permitiera hablar de una de mis inquietudes que es la del trabajo, especialmente del trabajo artesano que tanto tiene que ver con la pintura”. Habla Jesús de contacto humano y de contacto con los materiales. “Me atrae ese sutil tacto del que sabe cuánto puede llevar al límite lo que tiene entre las manos sin llegar a romperlo”. Un proceso que contrapone al puramente tecnológico. “Los trabajos excesivamente mecánicos y dirigidos por ordenadores me parecen fríos y distantes. No reniego de la tecnología, pero tengo la sensación de que antes todo era mas pausado, más humano. Esa percepción es la que he tratado de plasmar en mis pinturas”.

 

Así, el puesto de especias, la mujer limpiando las verduras, el puesto delicatessen, la pescatera, el dibujante, los retratos, los grabados y bodegones recorren el hall, el gastrobar y la biblioteca del hotel sugiriendo en cada rincón un relato costumbrista, un instante de pausa.

 

Su relación con las artes plásticas surgió cuando cursaba Cuarto de ESO, entonces ya dirigió sus pasos hacia la creatividad artística. Fue en Tercero de Carrera de Bellas Artes cuando descubrió que la pintura era los que quería dedicarse, una decisión en la que resultó esencial la determinación de una de sus profesoras que le describió el camino que debía seguir. Entonces lo vio claro. “Además -bromea- siempre quise dedicarme a algo que me permitiera escuchar música mientras trabajaba”.

‘La calidez del trabajo y lo cotidiano en la actualidad’ es su primera exposición individual y en ella el color destaca, aunque el artista precisa: “Lo que realmente me interesa es la luz, es lo que más me llama la atención”. Cada uno de los óleos que componen la muestra acarrea tres meses de trabajo y su origen se encuentra en las fotografías que realiza previamente de los protagonistas. “Hablé con los tenderos de la Plaza de Abastos, los fotografié y, después, de cada una de las imágenes tomé el detalla que me interesaba”. Los cuadros de Jesús Domingo tienen algo de Edward Hooper, aunque Domingo apunta a Velázquez, Johannes Vermeer o Frans Snyders. 

 

Jesús Domingo quiere vivir de la pintura y en esa aventura no dudó en dejar el trabajo que tenía para dedicarse en cuerpo y alma a su sueño. “A veces -apunta- la gente cree que el arte es tan sólo un hobby, desconocen el trabajo y las horas de implicación que lleva cada uno de estos cuadros”. Aún así mantienen los pies en el suelo. “Los profesores ya nos advertía en la universidad que no iba a ser un camino de rosas”. A través de ‘La calidez del trabajo y lo cotidiano en la actualidad’, Jesús ha dado un primer paso. Son trece pinturas presentadas en sociedad y que le plantean una duda sobre el nuevo camino a seguir. “Por un lado -resalta-, una exposición supone cerrar una etapa, pero lo cierto es que me apetece continuar experimentando con el costumbrismo y el bodegón”. Sin prisas, una pausa, disfrutemos el momento./Javi Muro

 

* Reportaje fotográfico de la exposición: Minerva del Valle. Instagram: @Minerva3836

 



Autor: Javier Muro

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