2589

{ENTREVISTAS}

'Nunca dejas de dominar a los personajes, pero sí es cierto que te van comentando quienes quieren ser'

Mar Aisa es escritora y 'Dostoievski en la hierba' es su primera novela

Mar Aisa es escritora. ‘Dostoievski en la hierba’ es su primera novela. Nació en Zaragoza, pero reside en Logroño desde hace casi 24 años. Es precisamente en la capital riojana donde se ambienta el relato de su novela. Una historia que comienza con la traca final de los fuegos artificiales de las fiestas de San Mateo. Licenciada en Filosofía y Letras, en la especialidad de Historia Contemporánea, ejercer como profesora de Geografía, Historia y Filosofía. No tiene dudas: “A la escritura se llega desde la lectura”. Lo dice con conocimiento de causa y recuerda cuando siempre pequeña, cada viernes, su padre la llevaba a una librería para que se hiciera con las lecturas semanales. Ahora -reconoce- se divierte escribiendo, no le cuesta, el relato fluye. Mar trabaja ya en un nuevo caso de los hermanos Cárdenas, los protagonistas de ‘Dostoievski en la hierba’./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Qué cuenta ‘Dostoievski en la hierba’? ¿Dónde nos internamos al comenzar a leer la novela?

Una novela policiaca ambientada en Logroño, con personajes de la ciudad, pero con muchas subtramas en las que se entremezclan aspecto que a mí personalmente me fascinan, como la cultura, la música, la filosofía y la historia. Es una novela con una trama ágil, pero tiene también muchas caras poliédricas y unos personajes que, ahora que ya tengo el feedback de la gente que lo ha leído, que aparentemente son cotidianos en situaciones extraordinarias. Los lectores me preguntan por ellos, como si esperaran encontrarse con ellos acodados en cualquier bar o doblando cualquier esquina. Creo que es una novela sensitiva, que nos hace transitar por varios lugares.

 

S.- Género policiaco. ¿Te gusta que la novela se ubique en el género de novela negra?

A mí me gusta mucho leer en general. Creo que todos los que escribimos somos grandes o buenos lectores. Como la lectura te ha hecho muy feliz al final también sucede al escribir. Al menos así ocurre en mi caso. Desde hace tiempo, cuando era adolescente en mi casa siempre veía muchos libros. Leo porque mi padre leía mucho y mi abuela me contaba cuentos y muchas historias. Recuerdo esas tardes en las que te estabas aburriendo y mi padre me decía “tienes ahí una estantería de libros’… Recuerdo que eran de lomo blanco y mi padre insistía, “son apasionantes”. Como buena adolescente no le hacía caso. Hasta que una tarde tremendamente aburrida cogí uno de una señora que se llamaba Agatha Christie. A partir de ahí, sobre todo en momentos en tengo que evadirme un poco, acuda al género de novela negra o policiaca. ¿Cuál es la diferencia entre el género negro y el policiaco? No sé si es fácil diferenciarlos. Dicen que en la policiaca existe un caso y unos policías investigan sin saber más que el propio lector; mientras que la novela negra tiene también un trasfondo de denuncia social. No sé hasta qué punto puedo clasificar mi novela. Encuadrar las cosas a veces resulta complicado.

 

S.- Logroño, la ciudad, es también un protagonista más… ¿Por qué situar la acción en Logroño?

Soy de Zaragoza y me siento zaragozana. Llevo viviendo en Logroño casi 24 años y me siento tremendamente logroñesa. Mis hijos se han criado en Logroño y se siente súper riojanos. Logroño es una ciudad en la que soy muy feliz; es una ciudad que resulta muy sensorial. Hay rincones de la ciudad que me fascinan. Por ejemplo, la placita que se encuentra junto a la iglesia de Santa María de Palacio, desde la que se contempla la torre en forma de aguja. Y como decía es muy sensitiva en cuanto a sabores a olores, me parecía que era un escenario perfecto para una novela negra. Cuando comencé a escribir la novela estaba leyendo a Donna Leon y me dije si Venecia tiene su detective porque no Logroño. En este caso un subcomisario.

 

S.- ¿Cómo surge la chispa que desencadena ‘Dostoievski en la hierba’?

Surge de una forma casual. Durante el verano estás un poco más descansada y la creatividad fluye. Visualicé literalmente la traca final de los fuegos artificiales de las Fiestas de San Mateo de Logroño. A partir de esa imagen pensé porqué no situar la escena de un crimen justamente en ese momento, que para mí es mágico, en el que termina la traca final y desde la oscuridad vuelve a emerger la luz. Es un momento en las personas estamos en un instante de ensimismamiento y volvemos a recobrar el ritmo. Es un momento, que me gusta especialmente, me dio la idea comenzar la historia por ahí.

 

S.- ¿Y tenías claro desde el inicio qué querías contar, que querías que sucediera a partir de esa traca final de los fuegos artificiales?

Lo cierto es que a partir de ahí la historia comenzó a fluir. Lo primero que hice fue caracterizar a los personajes. Es decir, quería definir qué personajes eran los que iban a llevar las riendas de la historia. Ahí surgen Diego y Lucía. Son dos hermanos, los hermanos Cárdenas. Diego es un subinspector de policía de la Jefatura de Logroño y Lucía es traductora de inglés, que trabaja en una oficina en la torre Capitol. Un edificio que me parece emblemático. Los definí inicialmente pero luego ellos han ido tomando sus propios derroteros, de lo que empezaron siendo -no digo que perdieran todas las características-, pero han ido tomando las riendas y llevándome hacia quienes querían ser. Han ido moldeando su carácter y personalidad.

 

S.- ¿Casi dominando a la autora?

Nunca dejas de dominar a los personajes, pero si es cierto que ellos mismos te van comentando quienes quieren ser. Descubres facetas suyas que antes desconocías. Sucede igual cuando conoces a una persona y poco a poco la vas descubriendo. Los personajes te van dando unas perspectivas que al principio no esperabas. Al final te gustan más que los definidos al principio.

S.- ‘Dostoievski en la hierba’ es tu primera novela, ¿no?

Es mi primera novela publicada. Llevo escribiendo muchos años. Desde siembre, desde niña, para mí era casi un juego. Empiezas por cuentos y relatos y luego, poco a poco, vas atreviéndote a intentar cosas ambiciosas. Tengo dos novelas terminadas que en ningún momento me he planteado publicar. Publicar supone un poco desnudarte a los demás; publicar es también un acto de enfrentarte a que guste lo que has escrito y luego porque, de alguna manera, te expones a que se descubran cosas personales, aunque los las cuentes literalmente. Esas dos novelas están ahí, de vez en cuando les echo un ojo, a veces pienso en retomarlas. Creo que finalmente las corregiré porque creo que hay que corregir lo que escribes después de dejarlo un tiempo. ‘Dostoievski en la hierba’ se la pasé a leer a mi marido y fue la primera crítica dura que me encontré. Me plateé rehacerla, pero no desde el desánimo, sino desde la crítica constructiva y me animó mucho.

 

S.- ¿Crees que se llega a escribir desde la lectura?

Sí, creo que sí. Estoy segura. No es posible escribir sin leer. Es posible tener un talento sobre una determinada materia, pero cualquier talento tiene que ir acompañado de formación y perseverancia. Tienes que ejercitarte. Sí, creo que a escribir se llega leyendo. Primero porque he disfrutado tanto desde la lectura, creo que en muchos momentos importantes de mi vida la lectura ha sido fundamental. No concibo mi vida sin la lectura. Escribir no es algo que me suponga un gran esfuerzo, puedes ser muy feliz escribiendo. Cuando escribo es un momento muy feliz. Es un momento mágico en el que te reencuentras contigo misma y con los personajes. Empecé a leer muy pronto, tenía cientos de cuentos. Recuerdo que mi abuela me contaba historias reales e inventadas. Tenía una caja de postales y a partir de esos lugares que aparecían en las fotos se inventaba las historias.

 

S.- ¿Reconoces algún libro, alguna novela, que tras leerla dijeras yo quiero hacer esto, escribir historias como estas?

Muchas, la verdad. Cuando era muy pequeña recuerdo que me encantaban todas las novelas de Enid Blyton; ‘Los Cinco’, por ejemplo. Mi padre me llevaba todos los viernes a una librería. Las librerías eran un mundo mágico, con ese olor tan placentero. Recuerdo que me cogía dos libros para la semana. Luego pasé a otros tipos de lecturas. Un libro que me marcó mucho porque fue la primera novela que consideré de mayores fue ‘Éxodo’, de un autor que se llamaba Leon Uris, sobre el Estado de Israel. Fue una novela que me abrió los ojos a algo más; no sólo era aventura, sino que también había Historia, contaba la realidad. Es un libro que disfruté mucho. Además, toda la literatura del XIX me gusta, Jane Austen; también la literatura europea francesa y rusa me encanta. Me gusta leer y estoy abierta a todos los géneros y autores.

 

S.- ¿Qué elementos debe tener una novela para que te guste?

Debe contar con una historia que te arrastre, que al cerrarla tengas muchas ganas de volver a ella porque te quieres imbuir en la atmósfera, debe presentar unos personajes que te enamores de ellos o, al menos, que quieras estar con ellos, que aporten cosas. Me gusta que el relato sea verosímil aun dentro de la fantasía; que te evada, pero que sea verosímil. Debe de estar bien contada. Desde el punto de vista literario tenga un vocabulario cuidado. Buenas descripciones sin ser pesadas. Detalles pequeños pero que unidos hacen que sea una buena novela.


S.- Antes dabas unas pinceladas, pero ¿cómo es tu proceso de escritura?

Podría decir que es súper sistemático, pero no sería verdad. Soy una persona bastante creativa, no me cuesta mucho generar muchas ideas. Siempre voy con los ojos muy abiertos, observando a mi alrededor. Voy absorbiendo todo. Creo que todas esas lecturas o lo que vives genera una especie de reducto que en algún momento salir. Surge una idea, una imagen, como en ‘Dostoievski en la hierba’ y a partir de ahí voy desarrollando los personajes fundamentales y desde ahí van surgiendo otros, que al principio no contaba con ellos. Es algo muy divertido. La propia novela te va pidiendo cosas, va adquiriendo vida propia. Si cuento desde el principio con qué historia quiero contar y en un momento dado, surge cómo va a ser el final. No soy, como se dice ahora, una escritora de mapa. Me gusta disfrutar de ese momento en que abres el ordenador, comienzas a escribir y la historia fluye. ¿Qué me depara hoy la escritura? Esa sensación me encanta. Me dejo llevar, pero es cierto que luego corrijo y reviso las palabras utilizadas, si he sido precisa en lo que cuento. A veces es preciso quietar mucho. Quitar puede ser doloroso, pero muy necesario.


S.- … especialmente, cuando crees que ese párrafo que sobre te gusta especialmente, ¿no?

Así es, pero si sobre hay que quitarlo. Aún así, si me gusta mucho lo guardo… por si acaso… Tengo claro que es preciso ser crítica con tu propia obra, debes tener respeto por los lectores y tratar de ofrecerles lo mejor que puedas darles. Por eso no tengo problema en rehacer, en volver a trabajar la novela.

 

S.- ¿Disfrutar o sufres escribiendo?

A día de hoy, disfruto escribiendo. Si sufriera, probablemente, no lo haría. Escribir una novela y que te la hayan publicado es subir un peldaño en responsabilidad. A día de hoy, me siento libre, siento que el tiempo es mío, que no tengo que apresurarme, así que disfruto mucho escribiendo. Ahora, intento que escribir sea una actividad diaria. Hasta hace poco tiempo era más esporádico. Existía cierta constancia, pero tus momentos vitales son los que son. Aún así, creo que siempre puedes sacar tiempo para hacer lo que realmente quieres, cuando quieres hacer algo no hay fuerza que pueda con ello. Es cierto que ahora puedo dedicar algún rato más a escribir, incluso a diario.

S.- ¿Has vivido momentos de duda, de pensar ¿ahora por dónde continuo?

Sí, claro. Ha habido momentos de pararme a pensar. Cuando la novela estaba prácticamente terminada y la leía alguna persona de mi entorno, que siempre te hace alguna apreciación. La volvía a leer. La gente en general es generosa, pero no buscaba halagos sino opiniones. La volvías a leer con una cierta distancia y veías cuestiones que no funcionaban como habías pensado en un principio, se produce entonces un momento en que te planteas si realmente vas a ser capaz de conseguir lo que realmente quieres escribir. Creo que sucede en cualquier actividad que hagas y te importe y te apasione. Quieres hacerlo bien y por tanto te implicas en ello y tratas de dar la mejor versión de ti misma. Te genera incertidumbre, mucha. Al ser la primera novela que publicas pierdes un poco la perspectiva. A ti te gusta, has disfrutado escribiéndola, pero tampoco sabes… genera incertidumbre. Creo que ese punto de tensión y estrés genera que hagas las cosas mejor.

 

S.- No eres escritora de mapa, ¿Pero el final lo conocías desde el principio?

Sí, no tengo el mapa propiamente dicho, pero si existen ciertos puntos del camino marcados. Me gusta la aventura y la sorpresa, pero sin estar perdida. Sé, más o menos, hacia donde voy cuando escribo. Igual el final no estaba determinado y cerrado, pero sí sé hacia donde quiero ir. Tener cierta referencia es preciso para que todo encaje, especialmente es este tipo de novela, con diferentes subtramas. Al final debe cobrar sentido todo y no se puede improvisar.

 

S.- ¿Necesitas aislarte para escribir?

Siempre que estás en soledad se produce un momento de mayor concentración, pero al final ha habido momentos en que escrito en casa y tu familia vive alrededor y no pueden estar en absoluto silencio. Soy capaz de escribir en una habitación con cierta serenidad, pero no necesito estar absolutamente sola. He escrito en momentos en que había gente a mi alrededor.

 

S.- ¿Necesitas un lugar concreto, tienes un lugar habitual dónde escribes?

Tengo un lugar en casa donde me gusta escribir especialmente. Ahí, en ese escritorio me siento muy a gusto, pero puedo escribir en diferentes lugares. De hecho ‘Dostoievski en la hierba’ no la he escrito en un único sitio; desde la playa a una casa en el pueblo. Tan sólo tienen que ser lugares donde yo me sienta a gusto, que esté relajada, donde las ideas fluyan. Debe ofrecerme una situación cómoda, pero tampoco tengo manías especiales.

S.- ¿Escribes primero a mano o directamente en el ordenador?

En el ordenador, directamente en el ordenador. Resulta muy romántico escribir a mano, pero ha llegado un momento en que tengo que ser una persona práctica. Me siento muy cómoda escribiendo en el ordenador, me resulta muy natural.

 

S.- ¿Acompañas la escritura de música?

No me molesta la compañía de la música, pero no busco la música para escribir.

 

S.- ¿Por qué crees que ha cobrado tanta relevancia el género de la novela policiaca o novela negra? Ya no se considera un subgénero.

Es una novela que te ofrece un sinfín de posibilidades. La novela negra, al menos en mi caso, me ayuda mucho a desconectar. Creo que vivimos con mucha saturación de obligaciones de trabajo, familiares, etc, el tener un momento en que te sumerges en una historia en la que tienes que poner toda tu atención, que te pide que formes partes de la historia, que participes, es una forma de evadirte de tu realidad y de mantener la atención despierta. Además, la novela negra refleja la realidad y la actualidad. Me encanta Pierre Lemaitre, sus novelas te dejan sin aliento.

 

S.- Comentabas que estabas revisando las novelas escritas con anterioridad. ¿Estas, además, escribiendo, una nueva novela? ¿Diego y Lucía Cárdenas tendrán continuidad?

Sí, estoy escribiendo un nuevo caso de los hermanos Cárdenas. Lo concebí así desde el principio. Además, creo que son personajes que tienen potencial para crecer. Ha habido gente que me ha parado por la calle y me preguntan, “¿para cuándo un caso nuevo? Hablan de Diego y de Lucía como si los conocieran. Es algo muy divertido.

 

S.- Y para terminar, ¿Una novela en la que te quedarías a vivir?

En alguna de las novelas de Jane Austen. Me gustaría pasear por sus paisajes, conocer a sus personajes -sobre todo a los femeninos-, y deambular por sus salones.

 

 



Autor: Javier Muro

Suscripción a la Newsletter Enviar