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{ENTREVISTAS}

'La sociedad valora la Ciencia, pero su importancia no se traslada al escenario político'

Héctor Busto es doctor, profesor e investigador científico en la Universidad de La Rioja

Héctor Busto es doctor por la Universidad de La Rioja, así como profesor del Departamento de Químicas -especialidad de Química Orgánica- y miembro el grupo de investigación sobre bioconjugación de proteínas, desde el que han solicitado dos proyectos de investigación científica al Instituto de Salud Carlos III sobre SARS-CoV-2 y COVID19. El confinamiento ha sorprendido a Héctor Busto de baja por paternidadl, tras la reciente adopción de una niña. En los huecos que permiten la nueva condición familiar, el profesor e investigador analiza para SPOONFUL la situación de la Ciencia en nuestro país, en tiempos de pandemia. Apunta un punto de partida que resulta esencial: "La investigación científica nunca se ha visto plenamente reflejada en el arma  en lso Presupuestos Generales del Estado". Héctor Busto no alberga duda alguna, cuando todo esto pase, cuando pase la crisis del coronavirus habremos cambiado. "En los próximos meses los países deberán tomar decisiones de las que dependerán los próximos decenios"./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Nos acordamos de la ciencia sólo cuándo truena?

Este país tiene una relación peculiar con la ciencia. En los estudios de percepción social sobre la ciencia, el trabajo y la importancia de los investigadores está excelentemente considerado, sin embargo, nunca se ha visto plenamente reflejado en el arma más importante que tiene un Estado para llevar acabo sus políticas como son los presupuestos generales del estado.

 

S.- ¿Cómo defines el estado de la investigación científica en España? ¿Abandono, ninguneo, materia de segundo o tercer plano?

La calidad de la ciencia que se hace en España es de un alto nivel, todo ello a pesar de que la inversión en I+D+i nunca llegó al ansiado 2% del PIB y sufrió un severo recorte tras la recesión del 2008. Es difícil pedir más cuando países, como por ejemplo Corea del Sur, invierten un 4,5% de su PIB. Luego tenemos que conseguir que la importancia de la I+D+i cale en nuestro sector productivo. Por ejemplo, es importante la presencia de doctores, titulación que da las competencias investigadoras, en las empresas.

 

S.- ¿Por qué crees que la investigación en ciencia no es una prioridad?

A la hora de la verdad, y a pesar de que, como he dicho antes, la sociedad valora la ciencia, esta misma sociedad no traslada al escenario político su importancia. Todos, como sociedad, debemos hacer una reflexión del papel que queremos que la ciencia tenga en nuestras vidas, siendo conscientes que la ciencia es una inversión a largo plazo. Los científicos debemos insistir en la importancia de la investigación y salir a la palestra pública, no solo para reclamar financiación, si no también para explicar que hacemos con ella. 

 

S.- … por qué…. Existe interés por la ciencia en los estudiantes universitarios, ¿no?

Las mismas encuestas que he citado anteriormente concluyen que los jóvenes tienen un mayor interés por la ciencia que los tramos de edad mayores. También que el consumo de ciencia se realiza sobre todo a través de las redes sociales. Por eso es importante que la ciencia esté también en estos entornos.

 

S.- Lo que no tengo tan claro es que exista futuro para estos estudiantes, ¿no?

No queda otra que ser optimista y al contrario de lo que se suele decir, formar a nuestros estudiantes, sobre todo en los grados, desde una perspectiva generalista. Una formación, amplia, no excesivamente especializada pero sólida, que dará al estudiante unas herramientas competencias mucho más flexibles para adaptarse a lo que esté por llegar.

 

S.- ¿Cambiará la percepción e inversión en ciencia la pandemia del COVID-19?

Debería. Pero me temo que la salida de la crisis no será nada fácil y recurriremos al modelo productivo que nos ha caracterizado en las últimas décadas; construcción, turismo, servicios… Aunque algunos de ellos, como el turismo, probablemente quede muy tocado. No digo que haya que denostar estas importantes actividades, pero debemos dejar un hueco preponderante para la ciencia y la tecnología. Y cuando hablo de ciencia lo hago desde el más amplio sentido, hablo de generación de conocimiento en todas las áreas del saber. Es posible que esta crisis incline la inversión hacia las ciencias de la salud, arrinconando otras ciencias experimentales, las humanidades, la filología… Sería un error. En esta crisis hemos demostrado como sociedad los valores que tenemos al defender con el confinamiento fundamentalmente a los más débiles, a nuestros mayores que nos han dado todo. Y lo estamos haciendo a costa de un trocito de nuestro presente. Ahora si nuestra generación quiere dejar a la siguiente el mundo en mejores condiciones de cómo lo encontró debemos apostar por un cambio de modelo productivo basado en la generación de conocimiento.

 

S.- Un poco de ‘ciencia ficción’, ¿De haber sido protagonista principal en España qué hubiera podido prevenir la ciencia frente a una pandemia como el COVID-19?

Creo que para hacer un análisis certero habrá que dejar un poco de distancia temporal. La ciencia se mueve por unos caminos y las decisiones finales deben tener diferentes perspectivas y componentes, como por ejemplo la económica, social... Sí que parece claro que necesitamos comités de expertos científicos estrechamente ligados a las decisiones políticas y convenientemente engrasados para su optimo funcionamiento. 

 

S.- ¿Son ciencia y confinamiento la receta a la que debemos agarrarnos?

Son las herramientas principales. La ciencia nos tratará de aportar fármacos, vacunas, test, protocolos... Y el confinamiento es la mejor solución para disminuir el terrible grado de contagio de este virus. Pero no olvidemos algo muy importante, la solidaridad. Sin ella, ni la ciencia ni el confinamiento serán soluciones que lleguen a todos.

 

S.- Si en plena crisis epidémica, la imaginación y creatividad de ingenieros y científicos permite improvisar respuestas -pongo por ejemplo, la noticia sobre la transformación de un motor de limpia parabrisas de coche para mantener las constantes vitales de un enfermo-, ¿Qué puede aportar un sistema científico fuerte y poderoso a la sociedad?

Puede aportar musculo tecnológico, formación, infraestructuras científicas de referencia… Y también algo importante para afrontar cualquier tipo de crisis como es la cultura científica de la población. 

 

S.- Aún así, al leer la prensa, escuchar la radio y ver la televisión, da la impresión de que todo el mundo sabía demasiado y que saben qué es lo que hay que hacer en cada momento...

Nos estamos enfrentando a un problema mundial nunca antes visto desde la perspectiva de globalidad que ha alcanzado el planeta y además con un virus que sigue dando sorpresas. Todos los países tendrán que hacer análisis de lo ocurrido, desde China, que generó y exportó el virus, hasta los países que más estamos sufriendo está pandemia. Pero es necesario un análisis sosegado y obtener conclusiones como herramienta para fortalecer nuestros sistemas. Ahora toca remar juntos y ponerse detrás de las administraciones correspondientes.

 

S.- He leído a algunos científicos apelar a la solidaridad científica global para detener el virus. ¿Existe esa colaboración científica global? Da la impresión qué cada país a colgado el letrero de sálvese quien pueda.

Hay cosas positivas que ha sacado a la luz esta pandemia. Por ejemplo, lo rápido que se ha movilizado la ciencia y la inmediata comunicación de los resultados. Otra cosa es que a nivel estratégico cada país haya querido proteger su interés, sobre todo como hemos visto con los equipos de protección individual. Y sí he echado de menos una respuesta más sólida del Consejo Europeo de Investigación.

 

S.- ¿Es ese el camino, la colaboración, para obtener la vacuna más rápidamente?

No es solo colaboración, que es importante, también es fundamental buscar una vacuna desde diferentes perspectivas. Por eso es muy bueno que haya numerosos grupos de investigación, instituciones, compañías farmacéuticas que aborden la obtención de la vacuna con métodos diferentes, que pueden ser más rápidos, más seguros, más fiables…  


S.- Cómo profesor, ¿cómo ha cambiado el confinamiento la relación con los alumnos, con el dinamismo de la universidad?

Ha coincidido que este periodo he estado con un permiso de paternidad por la reciente adopción de una niña, así que mi perspectiva no es completa. La Universidad de La Rioja tiene la experiencia de sus titulaciones on line y una magnifica plataforma para la gestión de este tipo de docencia pudiendo abordar con eficacia esta situación. Ahora, en el momento de la evaluación, toca ser plenamente consciente de las situaciones de nuestros estudiantes. Sí que he podido impartir algunas clases a mis estudiantes de la Universidad de la experiencia. Cabría esperar que, con este tipo de estudiantes, menos acostumbrados a las nuevas tecnologías, el dinamismo iba a ser escaso por no decir nulo. Sin embargo, me he encontrado con estudiantes aplicados y con energías, para los que espero que estas clases en pleno confinamiento les sirva, no solo de aprendizaje, si no también de momento de evasión. 

 

S.- También desde la UR creo que participáis en la solicitud de dos proyectos al Instituto de Salud Carlos III sobre SARS-CoV-2 y COVID19, ¿No?

Desde nuestro grupo de Química Biológica de la Universidad de La Rioja se ha solicitado un proyecto que coordina Francisco Corzana y otro en el que estamos colaborando con el CIBIR. En el primero contamos con la colaboración del Hospital San Pedro y Hospital Puerta de Hierro. Básicamente se trata de aplicar nuestra experiencia en el diseño y síntesis de péptidos (secuencia de aminoácidos) que se comportan como antígenos, es decir, reconocen anticuerpos bien para su detección (diagnostico), o para reforzar la respuesta inmune (vacuna). Estos son proyectos de nuestro grupo de investigación, pero desde la Universidad de La Rioja se han solicitado algunos más.

 

S.- ¿Habremos cambiado mucho cuándo todo esto pase?

Sin duda. En los próximos meses los países deberán tomar decisiones de las que dependerán los próximos decenios. Podemos cerrarnos en nosotros mismos, rechazar la globalización por creer que es la culpable de esta crisis y acudir a populismos. Pero creo que en realidad la crisis hubiera estado atenuada si hubiéramos tenido una verdadera globalización, una única salud, controles sanitarios globales, una ciencia y tecnología que llegase al mayor porcentaje de población, solidaridad entre los países…



Autor: Javier Muro

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