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{ENTREVISTAS}

'Hoy la sociedad te hace creer que si no has triunfado es porque no te has esforzado lo suficiente'

Víctor Hermoso y Sergio Monje exponen 'Just Keep Doing. Sísifo y la ética del trabajo en el IRJ

'Just Keep Doing. Sísifo y la ética del trabajo' se expone en la sala del Instituto Riojano de la Juventud. No busquen novedosos estilo pictóricos o escultóricos, la propuesta tiene como objetivo estallar dentro de cada visitante. El trabajo de Víctor Hermoso y Sergio Monje -becado dentro de los proyectos de la Muestra de Arte Joven de La Rioja- pretende ser una crítica a la relación -desigual, abusiva, de autoexplotación- entre los tiempos productivos y la vida de las personas. Desde esa perspectiva actualizan el mito de Sísifo y lanzan preguntas y afirmaciones alrededor de la ética del trabajo. ¿Nos hacen creen que somo seres divinos capaces de conseguir cualquier cosa que nos propongamos a través de eslóganes? ¿Es lícito reivindicar el derecho al cansancio? ¿Han conseguido que las personas, los trabajadores, se exclavicena sí mismos apoyadas en el culto a la superación y la autoayuda? "Hubo un tiempo en que se entendía que la fe ciega y la perseverancia en un cometido traía consigo una recompensa -puede leerse en el catálogo- Una vida dedicada al trabajo y la lealtad a una empresa aseguraban un cierto progreso vital y económico, así como segurida dentro de la misma empresa. Hoy viviemos en un contexto en el que dichas instituciones se han debilitado y ante el imperativo de la flexibilidad de la finanzas, el capital líquido y mundo empresaria, la continuidad y la fidelidad son vistas con desconfianza. Ha desparecido dicha estructura de gratificación"./Javi Muro


S.- ¿Qué nos encontramos al adentrarnos en ‘Just Keep Doing. Sísifo y la ética del trabajo’?

Víctor Hermoso.-  Lo primero que ves al entrar son unas reproducciones de un texto de Benjamin Franklin, en la que nos introduce el, como lo llama Max Weber, espíritu capitalista. A continuación un video que funciona como registro de la investigación que hemos llevado a cabo y que, de alguna manera, no hemos querido abandonar pese a que hayamos tenido que reducir el contenido drásticamente por cuestiones de ecología de información. En él, hacemos un breve recorrido por las distintas conformaciones históricas de la ética del trabajo hasta llegar a la actualidad. Actualidad que también está representada por la camiseta Just Keep Doing. Desde el texto de Benjamin al eslogan bastardo de Nike impreso en la camiseta, vemos una trayectoria de esta línea concreta de pensamiento -con sus desvíos y modificaciones-que ha pasado de ser una propuesta intelectual concreta a devenir un mensaje hegemónico y reproducido en todas las capas de nuestra sociedad.

 

S.- ... y la piñata...

Víctor.- Así es. Enfrente, colgada del techo, tenemos la piñata blanda, una imagen o metáfora que busca impregnar toda la instalación. En la pared opuesta, un par de fotografías del primer registro de este trabajo en la que también se resume de manera sumaria la exposición: la producción, la acción -golpear la piñata- y el agotamiento. Por último, en la pared del fondo se encuentra proyectado el video protagonista de la exposición, Searching Sisyphus, un video breve en el que se busca actualizar el mito de Sísifo desde el punto de vista de la era de la información y la sociedad del rendimiento.

S.- Si te sitúas en el centro de la sala, observas la piñata, el mito de Sísifo, textos de filósofos, que fueron políticos, padres fundadores de los Estados Unidos e incluso miembros de la Sociedad para la Abolición de la Exclavitud… pantallas y videos en los que la red y las redes circulan a ritmo vertiginoso…

Sergio Monje.- Sí, la exposición se compone de una serie de objetos y documentos -tanto videográficos, como los fragmentos de distintas fuentes que podemos observar en el televisor; como físicos, como sería el texto de Franklin en el que se formula por primera vez la expresión “el tiempo es dinero”-, que se entrelazan en una suerte de narrativa hipertextual. Es tarea del espectador enlazarlos para así componer una narrativa, cuyo eje vertebrador es la ética del trabajo.

 

3.- ¿Qué hay de crítica a la forma de entender el trabajo y la evolución de la dependencia a la que nos lleva?

Sergio.- Creo que toda la dimensión crítica del proyecto se podría sintetizar en la pequeña fotografía que hay clavada en la pared al final de la sala. En ella, observamos a un sujeto -quizá el propio Sísifo-, agotado tras tratar demasiado de romper la piñata, al parecer sin resultados. Este agotamiento, producto del trabajo que nunca termina, y que, como parón improductivo, se ha convertido en tabú (recordemos los slogans de deporte, la apología de la vida activa, del multitasking, la imposición de estar siempre disponible…), pretendiendo ser ocultado y suprimido como algo indeseable. Hoy se nos hace creer que somos libres de lograr por nosotros mismos cualquier cosa que nos propongamos, como si fuéramos seres ilimitados, casi divinos. Por supuesto esto no es así, nuestras capacidades son limitadas, y su abuso se traduce en las diversas patologías hoy ampliamente extendidas: el síndrome de burnout, la sobrecarga social, el síndrome de fatiga informativa… Nosotros queremos reivindicar el derecho al cansancio y a la inactividad. Como diría el escritor Martí Perán, entendemos la fatiga como posible espacio para la emancipación.

 

S.- ¿Es negativo o positivo el impacto de internet en la sociedad, en el individuo? ¿Afecta a la condiciones de trabajo?

Sergio.- Es difícil plantearlo en términos tan absolutos, si bien toda la estructura que pretendemos criticar en este proyecto (la que tiene como resultado el “sujeto del rendimiento”) es inseparable de determinados avances en las tecnologías de la información y la comunicación, que dan como resultado nuevas condiciones de producción: la llamada Nueva Economía, con un énfasis en la producción de conocimiento, que venía a sustituir a la economía tradicional, despectivamente llamada brick-and-mortar (mortero y ladrillo), basada en la producción material. Es cierto que del papel central de internet en la economía se derivan muchas problemáticas, pero la red también tiene un impacto positivo en muchos otros aspectos: el auto-aprendizaje, el auge de la creación amateur, la distribución del acceso al conocimiento, la creación de redes comunitarias… no obstante, si observamos la arquitectura actual de la red, dominada y construida por grandes monopolios empresariales, yo lo veo con preocupación y desconfianza.

 

S.- ¿El concepto de La fábrica transparente está presente en nuestra sociedad? 

Víctor.- Aunque sobre la arquitectura transparente se han escrito ya numerosas líneas desde principios del siglo XX, este concepto lo tomamos prestado de Octavi Comeron, un artista y teórico catalán. Su propuesta giraba en torno a una fábrica que Volkswagen inauguró a principios de este siglo para la fabricación de su nuevo coche de lujo, el phaeton. Lo singular de esta fábrica es que debido a sus paredes transparentes todo el proceso de producción queda a la vista. Además, se encuentra situada en el centro de la ciudad pues este era el propósito de Volkswagen, crear una fábrica donde producción material y simbólica fueran de la mano. Es una fábrica-museo que ofrece tours a unos visitantes deleitados por la hipermoderna cadena de montaje. El trabajador produce y escenifica. Sin embargo, cada vez más tendemos hacia el autotrabajo, en la fábrica transparente se explota la subjetividad de sus trabajadores pero ellos no lo hacen de manera voluntaria, digamos que forma parte de su trabajo. El emprendedor en cambio explota su subjetividad libremente. La fábrica transparente es tan sólo una metáfora de los significados que el trabajo distribuye en la red simbólica, pero sin duda, ahora se queda corta frente al modelo emprendedor.

 

S.- No hemos avanzado mucho al pasar de trabajadores por cuenta ajena a autónomos o al autoempleo, ¿no? “No hay amo contra el que revelarse”.

Víctor.- Esa es claramente nuestra tesis en el proyecto. Esta sociedad de la autoexplotación en la que nos hemos (o nos han) sumergido y de ahí el deseo de actualizar la figura de Sísifo desde el punto de vista del trabajador cognitivo o si se quiere desde el relevo de biopolítica. Tampoco creemos que se haya de caer en una especie de idealización del trabajo de la fábrica, este imponía pesadas cargas, y el hecho de hacerse valer a partir del trabajo, es decir, eso de dignificarse a partir de tu trabajo, también había creado conductas peligrosamente destructivas. No creemos que tengamos que volver a la fábrica y al trabajo pesado. Atendemos a un cambio en el paradigma de dominación, si acaso más efectivo en cuanto a que es invisible, o que incluso se esconde detrás de la ejercitación de nuestra supuesta libertad. Lo que realmente decimos en este trabajo es que lo que nos gustaría es salir de la fábrica en algún momento. Poder distinguir los espacios y tiempos dedicados a la producción y los dedicados a la mera vida. Sin embargo, hoy día parece una tarea imposible hacer dicha distinción. 

S.- ¿La piñata no merece la pena? ¿no merece tanto esfuerzo? ¿Es absurdo ese esfuerzo?

Víctor.- Lo que sí que está claro es que la piñata hace lo máximo posible para hacerse atractiva o deseable. Precisamente su mensaje es que si te esfuerzas al cabo de un tiempo habrá merecido la pena: “Lucha por tus sueños”. En una sociedad en las que se han dinamitado estructuras de retorno como podrían ser las redes de apoyo vecinal o las de clase y en la que la flexibilidad -que las empresas someten a sus trabajadores o que los propios emprendedores se imponen para seguir a flote- se ha convertido en norma, es difícilmente gratificante dicho esfuerzo. Esta ideología acaba haciendo creer que si no has triunfado es porque no te has esforzado suficiente (sin atender a situaciones financieras, sociales o políticas) y esto puede llevar a una autoexplotación sin límites que finalmente llevan a un agotamiento que parece patólogico en las sociedades occidentales. 


S.- ‘Just Keep Doing. Sísifo y la ética del trabajo’ es una propuesta esencialmente conceptual, ¿cómo le explicaríais al visitante cómo debe acercarse a la exposición?

Sergio.- Le diría que se lo tomara tranquilamente, leyera la introducción, viera los videos enteros (quizá empezando por el proyectado en grande), y se llevara la pequeña publicación que regalamos a casa, para leerse los textos con calma, ya que son clave. El visitante debería tener en cuenta que para disfrutar del proyecto y captar su dimensión crítica se exige de una cierta implicación, muy distinta de la que se requeriría en una exposición habitual de pintura, por ejemplo, en la que las obras se apoyan mucho más en la estética y entran más por los ojos.

 



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