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{ENTREVISTAS}

'En La Rioja hemos tenido el mejor festival, el Serie B de Pradejón, y no lo cuidamos'

Boogy, Rubén Domínguez, es promotor de conciertos

Boogy, Rubén Domínguez, se mueve como pez en el agua en el mundo de la música. De alguna manera, desde siempre, la música ha sido un elemento relevante en su vida. Cuenta que en la adolescencia descubrió a una serie de grupos que provocaron un vuelco en su vida. Después, cuando regentaba el pub La Iguana, años 90, la música y sobre todo la música en directo cobró un protagonismo inimaginable en un principio. En ese momento comenzaron un sinfín de contactos con artistas, managers y bandas. “Los grupos que llegaban a Logroño a tocar –recuerda- venían luego al pub que era el local de moda en ese momento”. ‘Red Hot’, la tienda de discos’ que fue su siguiente aventura, se convirtió en el trampolín que le ha llevado a la organización de conciertos y a la creación de Boogymusic. “Todo comenzó como un juego –señala- hicimos un concierto para celebrar el aniversario de ‘Red Hot’ y fue un éxito. Ahora a Rubén le cuesta dar un cifra de los conciertos organizados… “no lo sé, muchos, muchos…”./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Cómo alguien se dedica a la promoción musical, a la organización de conciertos?

La verdad es que todo comenzó como un juego. Tenía el pub ‘La Iguana’ en los años noventa y en ese local ya organizamos muchos conciertos. Conciertos importantes, para las dimensiones que tenía el bar eran conciertos bastante importante. Luego tuve la tienda de discos. Casi toda mi vida ha estado relacionada con la música. Recuerdo que en uno de los aniversarios de la tienda de discos organizamos allí un concierto. Tocó Fangoria. Lo ideamos como una fiesta entre amigos. Nos sorprendimos porque se agotaron las entradas enseguida. Entonces era socio mío Ángel Torres. Nos miramos los dos y dijimos tenemos que seguir en esto, aunque sigamos con la tienda de discos tenemos que dar continuidad a los conciertos. Así fue como empecé, un poquito como un juego, como si fuera una fiesta de amigos, pero hicimos cosas súper interesantes.

 

S.- Cuentas que siempre has tenido una relación con la música, entiendo que desde muy joven, incluso antes de ‘La Iguana’ y la tienda de discos…

Sí, mi relación con la música ha sido intensa desde muy jovencito. Siempre lo digo, la adolescencia de la gente de mi edad la vivimos en el heavy metal más absoluto. A los catorce o quince años cuando descubrí a todas aquellas bandas me volví loco. Me dio un vuelco la vida, no podía vivir sin escucharlos. Necesitaba escuchar los primeros discos de Iron Maiden o de Black Sabbath, aquella música era algo superior para mí. Ahí comenzó mi afición por la música.

 

S.- Hablas de un ‘juego’ en los inicios profesionales en la organización de conciertos, pero en algún momento fuiste consciente de que esa podía ser tu forma de vida…

Sí, los vimos pasados un par de años. Primero hacíamos los conciertos un poco por capricho, porque conocíamos a mucha gente de la industria musical. Venían muchos grupos a tocar y también a estar con nosotros, se lo pasaban muy bien cuando venían. ‘La Iguana’ por ejemplo era como un lugar de reunión y todos los grupos que pasaban por Logroño iban después al pub a tomarse unas cervezas. Conocíamos prácticamente a todo el mundo. Fue después cuando decidimos dedicarnos a organizar conciertos de una manera más profesional.

 

S.- Cuentas que conocíais a todo el mundillo de la industria musical. Da la impresión de que en el negocio de organizar conciertos esas relaciones de amistad o de complicidad son esenciales…

Sí, claro. Realmente éramos ‘don nadie’ pero los grupos siempre confiaban mucho en nosotros. Sabían que nos portábamos bien con ellos y que se lo pasaban maravillosamente siempre que venían. Siempre cumplíamos con lo acordado con los grupos. Muchas veces no nos hacía falta ni firmar un contrato. Poco a poco comenzamos a hacer cosas mayores, a organizar conciertos de mayor envergadura.

 

S.- ‘La Iguana’, la tienda de discos, promotor de conciertos… era la idea que tenías inicialmente…

…no lo sé… era un hobby que poco a poco se convirtió en mi profesión, en mi forma de vida porque vivíamos de ello. Por ejemplo en La Iguana la mayoría de los días no se podía entrar de gente que había. Se puso de moda el pub y durante los años que lo tuvimos era una locura. De repente se convierte en tu forma de vida.

 

S.- Y cuando comenzaste en la organización de conciertos, al menos inicialmente, ¿la idea era traer a los grupos y bandas que te gustaban?

… sí, al principio sí, al principio traes a los grupos que te gustan, pero cuando ves que eso no es rentable te vas decantando por otras cosas. Traíamos a las bandas que nos gustaban y ya sabíamos los que íbamos a ir al concierto, lo teníamos clarísimo. Las bandas que nos gustaban a nosotros siempre han sido bastante minoritarias.

 

S.- … hay que abrir la mirada…

Claro, cuando es una profesión lo ves de una forma prácticamente mercantilista. Tiene que ser algo rentable, sino excusas de hacerlo. Por ese motivo ahora mismo organizo menos conciertos. Hace mucho tiempo que dejó de ser mi hobby y tienes que buscar una rentabilidad que es lo complicado.

 

S.- ¿Recuerdas el primer concierto que organizaste?

Pues creo que de los primeros serían Violadores del Verso, seguramente, Psilicon Flesh, un grupo madrileño que estaba bastante de moda; Los Enemigos hicimos también; de los primeros fueron también The Posies.

 

S.- ¿Qué locales acogían vuestros conciertos?

Los hacíamos en muchos lugares diferentes, en función del tamaño y el volumen del concierto lo enfocábamos en un espacio u otro. Recuerdo que el concierto de Los Enemigos fue en el Adarraga; The Posies lo hicimos en la cervecería Siete Monos. Eran conciertos que nos encantaban pero que económicamente eran, por lo general, un fracaso siempre. Estamos hablando de mediados de los 90.

 

S.- ¿Has detectado fluctuaciones, momentos que era más sencillo organizar un concierto incluso de bandas de las denominadas minoritarias?

La música mainstream está claro que es la que más gente arrastra o la música más comercial o más cercana a todo el mundo. Pero sí, ha habido años en los que todas las bandas salían de gira o querían salir de gira. No se vendían muchos discos y las bandas tenían que vivir de directo y claro era más fácil organizar los conciertos. Además, las pretensiones económicas de los grupos eran más bajas. Ahora se venden también muy pocos discos, ahora incluso menos que antes.

 

S.- Entiendo que organizar conciertos es una profesión de riesgo…

Sí. No es un negocio seguro para nada. De la experiencia se aprende y ya no arriesgo lo que podía hacerlo al principio. No está la cosa como para perder dinero con lo que cuesta ganarlo, pero ya nos hemos llevado algún susto.

 

S.- ¿Qué condiciones indispensables tiene que reunir un concierto o un grupo para elegirlo y promover un concierto?

Si me implico de manera personal sobre todo, ahora mismo, que sea rentable. Ya no pido ganar, pero sobre todo no perder. Que al menos sea rentable es una premisa muy importante. Que me guste la banda también es importantísimo. Si encima los conozco mucho más a su favor aún. Creo que esos tres puntos son esenciales.

 

S.- Entiendo que aun entendiendo el trabajo de una forma estrictamente profesional tus gustos musicales siempre están presentes, ¿no?

Si… pero también es cierto que el hecho de que te guste a ti no quiere decir que le guste a la gente, pero es cierto que cuando organizas el concierto de una banda que te gusta y que sabes que va a haber público sales de casa con un sonrisa de oreja a oreja, parece mentira que me vaya a trabajar. Es algo increíble, voy a disfrutar.

 

S.- ¿Y la tecnología? Da la impresión que desde el punto de vista de la organización de un concierto de los años 90 a ahora la tecnología ha generado cambios extraordinarios, ¿no?

Sí, se han producido grandes cambios. Si piensas simplemente en la difusión ahora todo es muchos más sencillo.

 

S.- ¿… y los cambios en todos los sentido son para mejor? ¿La tecnología ha variado la atmósfera de los conciertos ese ambiente que genera lo artesanal?

Claro, en ese sentido también se han producido cambios. Antes no es que fuera artesano es que era primitivo. Lo comentaba el otro día con un amigo, ahora cualquier grupo llamado indie o tal tiene todo súper profesionalizado. Vienen con sus técnicos de sonido. Antiguamente eso no ocurría, los grupos venían y tocaban. Era todo muy primitivo y con una improvisación absoluta. Incluso si no probaban el sonido antes del concierto no pasaba nada y tocaban igual de bien. Era todo mucho más de andar por casa, era todo mucho más bonito, más improvisado y eso se transmitía en el concierto. Si al guitarra se le rompían dos cuerdas no tenía otra de repuesto, ahora los grupos vienen con cinco guitarras cada uno. Ahora es todo mucho más profesional. Antes todo era menos profesional, pero tenía su encanto realmente. Nunca sabías cómo iba a acabar el concierto.

 

S.- ¿Por poner un ejemplo, la relación conciertos antes y ahora es como escuchar un CD o un vinilo?

Podía ser una buena comparación. Sí, ni mejor ni peor, los conciertos tenían un encanto diferente.

 

S.- ¿En la promoción de conciertos te mueves por Logroño, La Rioja, fuera?

Por el norte de España he hecho bastantes cosas. Pero aquí en La Rioja es donde más he trabajado. Al final es mi tierra y conozco a todo el mundo y sé mejor lo que va a funcionar o no, pero también he organizado conciertos en Vitoria, Santander, Pamplona…

 

S.- ¿Cómo ves el circuito de salas actualmente?

Creo que el circuito de salas está roto desde hace tiempo. Está muy complicado. Existe una gran saturación de bolos por todos los sitios y de calidad. Antes todo era más seleccionado, ahora hay bolos chulísimos por todos los sitios. Claro, la gente tiene que elegir. Por otro lado, para la música que me gusta a mí sus seguidores igual ya no son público de conciertos, van cumpliendo años y les cuesta salir de casa. Entiendo que eso también es un hándicap ahora. A todo eso hay que sumar la fiebre de los festivales. La gente ahorra para el festival de turno o va a dos o tres festivales al año y luego por las salas no los ves.

 

S.- … ¿pero no crees que los festivales, junto al componente musical y cultural, tiene también un gran componente social?

Es posible. Yo me he recorrido todos los festivales. De hecho, aquí en La Rioja, hemos tenido el mejor quera el ‘Serie B’ de Pradejón. No se cuidó, pero era el mejor festival. Creo que la gente va a los conciertos de los festivales pero no tengo tan claro que luego vayan a los conciertos de club o de sala.

 

S.- No pasa sólo con la música. En Actual se agotan las entradas para el cine pero luego proyectan la misma película en las salas comerciales y están medio vacías…

Sí, es algo que pasa y hay que tener en cuenta que en muchos casos la etiqueta del festival ya vende de por sí. Hay un componente social junto al cultural o musical, está claro. Cada uno puedo ir donde quiera y donde disfrute más, pero yo soy más de los conciertos de club o de sala, son más cercanos.

 

S.- ¿Recuerdas el concierto más complicado de organizar, el que más problemas te generó?

El más complicado por las circunstancias que se dieron fue el de Sepultura en Logroño porque ya estaba la gente dentro de la sala, la sala llena, y se les averió el bus de la gira y no podían llegar a tiempo para el concierto. Ha sido con el que más he sufrido. Lo resolvieron porque son súper profesionales y nunca han suspendido un concierto. Dijeron que llegaban con fuese. Alquilaron otro autobús desde la carretera y llegaron un poco más tarde de los previsto. Salieron al escenario sin probar el sonido, pero el concierto fue una auténtica pasada. Desde entonces me descubro ante ese grupo. Problemáticos fueron también los conciertos de Hethod Man y Texas Terri…

 

S.- ¿Has organizado ya ‘ese concierto’ que siempre has querido proponer?

No. Creo que no. Es algo casi imposible…

 

S.- ¿Estás pensando en alguna banda en concreto?

Sí, claro… me gustaría hacer la reunión de Sonic Youth, por ejemplo. Me gustaría traer a los Dinosaure Jr.; o Faith no More… me gustan tantas bandas.

 

S.- ¿Y un recinto en el que te gustaría organizar un concierto?

Tenemos en Logroño un recinto que está prácticamente sin explotar e hice allí un concierto; creo que el único que ha habido en ese espacio. Fue el concierto de Fito y Fitipaldis y lo hicimos en el Ferial. No sé por qué motivo no se utiliza. Es un espacio súper cómodo de trabajar y con un aforo impresionante. No sé por qué no se utiliza porqué tampoco estamos muy sobrados de recintos en esta ciudad. Es un lugar que está parado durante todo el año. Además, respondiendo a tu pregunta, un recinto que me gustaría para organizar un concierto es el Estadio de Las Gaunas, el campo de fútbol. Organizar ahí un concierto sería para mí un sueño, pero es muy complicado. Tendría que ser una banda de un nivel altísimo a la que yo no puedo acceder.

 

S.- A veces, los conciertos de las grandes bandas que giran cada dos años o incluso todos los años recalan en ciudades un poco más grandes que Logroño, pero no mucho más grandes…

Sí, pero porque esas ciudades apuestan más. Si una ciudad apuesta de verdad se lleva esos conciertos.

 

S.- ¿Hablas de una apuesta no sólo del promotor?

Claro… tiene que ser una apuesta de ciudad, tiene que ser una apuesta en la que se impliquen las instituciones. En ese tipo de conciertos no vale ‘te dejo el reciento y tú te la juegas…’. Al final en un evento de esas características gana todo el mundo. No sé por qué en otros ámbitos si se realizan esas apuestas. Por ejemplo, con las selecciones de fútbol o baloncesto o la Copa Davis y, en cambio, un concierto de la banda que sea no se contempla con el mismo atractivo. No sé cuál es el motivo por el que está peor vista la música que el deporte. Ciudades como Oviedo, Gijón o Vitoria son un poco más grandes, pero no mucho más…

S.- ¿Cuál es el mejor recuerdo que te ha quedado entre los conciertos que has organizado?

¿Entre los que he organizado? –se toma su tiempo- … sobre todo cuando después e incluso ya antes del concierto haces mucha afinidad con el artista. Esa complicidad que surge con las bandas es prácticamente lo mejor. Si el concierto te ha encantado, si además eres fan, y el artista ha estado a gusto… eso es lo máximo a lo que puedes aspirar. Por ejemplo esas sensaciones las he tenido con Wilco Jonhson, Roy Loney, THe Posies, The Sadies –que es un grupo que me encanta-, Therapy o Nasville Pusy, por ejemplo. Aunque pueda existir la barrera del idioma, con la música y por la noche todo el mundo es encantador y terminas hablando de todo. Esa afinidad que surge es algo esencial para mí. También tengo un recuerdo increíble –uno de los mejores- del concierto de Javier Khrae, un tipo extraordinario. Después del concierto estuvimos toda la noche por ahí compartiendo un montón de anécdotas. Tengo un gran recuerdo de él.

 

S.- Retomando el tema de los festivales, en Logroño y en La Rioja, a lo largo del año se organizan cuatro de cierta envergadura si no me equivoco, aparte de los temáticos… ¿Son muchos, pocos, cómo lo ves?

Lo que veo es que casi todos, al final, el circuito musical que tocan es el mismo. Quizá echo en falta incidir en otros estilos musicales. ¿Por qué no puede haber un festival de metal?, por ejemplo, o de punk, o de hip hop… Hay ámbitos musicales que no se tocan. Por eso comentaba antes que desde ese punto de vista el Festival de Pradejon, el Serie B, era el mejor. Tenía una filosofía muy definida. Allí podías ver a Yo la tengo, Arthur Lee, The Posies… la gente que gustaba de la música independiente, del rock and roll, tenía clarísimo donde querían ir.

 

S.- Es otro tema curioso, ¿no? Música independiente, se entiende como ‘independiente de las discográficas’ y ahora parece que es un estilo musical, parece que se ha convertido en un género…

Sí, se ha convertido en un género que en realidad no lo es. Realmente cuando surgió la denominación eran grupos que eran independientes en todos los sentidos, desde la discográfica hasta la contratación, hablabas con el grupo directamente para hacer un concierto. Muchos no tenían ni manager, e incluso se auto editaban sus discos. No tiene nada que ver con la música indie actual.

 

S.- ¿Y la venta de entradas para los conciertos es un avance positivo, negativo?

A mí me gusta utilizar la entrada física. Vivimos en ciudad media en la que no te cuesta trabajo ir a la tienda a comprar una entrada. Entiendo que para las capitales grandes suponen una mayor comodidad evidentemente. ¿Tienen recargo? Sí, pero si vives en Madrid, en las afueras, ir al centro a comprar una entrada es una faena. Son adelantos, positivos. Igual que te decían con la promoción de los conciertos, antes salíamos a pegar los carteles. Salíamos a la calle con los cubos de cola porque la forma de difundir que había un concierto era esa y repartíamos los flayers mano a mano. Hoy en día con las redes sociales lo tienes prácticamente hecho. De hecho hay conciertos de los que ni siquiera se hace cartelería física.

 

S.- ¿Con qué proyectos estás?

He puesto en marcha una serie de locales de ensayo en Logroño para grupos. Un proyecto muy divertido. Veo muchos grupos que merecen mucho la pena y últimamente más. Hay algunas bandas muy buenas y alguna va a dar que hablar seguramente.

 

S.- ¿Te has planteado ser manager de alguno de estos grupos?

No. Manager es una profesión muy desagradecida. Cuando eres manager de un grupo grande y consagrado es todo muy fácil, pero cuando tienes que empezar de cero. En un tiempo lo intenté con algún grupo, pero es muy complicado. Es muy complicado conseguir que un grupo sea conocido por su calidad y eso que muchas bandas la tienen. El problema es que hace falta algo más que calidad. Más vale caer en gracia que ser gracioso. Hay que tener contactos adecuados.

 

S.- ¿Y además está Tobogán, tu banda?

Y luego con mi banda, con Tobogán, estoy también muy ilusionado porque había dejado de tocar prácticamente. He vuelto y con Tobogán hemos grabado un nuevo EP que saldrá en un par de semanas. Ilusionado porque hacía mucho tiempo que no me subía a un escenario.

 

S.- ¿Qué te motiva más de volver a tocar, grabar los discos o subirte al escenario?

Subirte al escenario es algo especial, es algo mágico; estar en el escenario es todo, es como un sueño. Da igual que toques ante cuatro o tres mil personas, subirte a un escenario es algo que no se puede explicar. Cuando la gente reacciona a tu música son momentos extraordinarios, creo que en ese instante no eres consciente ni de donde estás. Subirte a un escenario es algo especial, sagrado.

 

 

 



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