2300

{ENTREVISTAS}

'En el diálogo con uno mismo es donde surge la poesía'

El poeta logroñés Luis Martínez de Mingo abre las XX Jornadas de Poesía en Español

Insinúa el poeta logroñés Luis Martínez de Mingo que la poesía tiene cierta relación con la soledad. No lo dice textual, no habla de tipos solitarios, ni de una vida aislada del mundo exterior, pero deja pinceladas que así lo argumentan mientras conversa con los periodistas unas horas antes de inaugurar la XX edición de las Jornadas de Poesía en Español. Después, ya por la noche, comienza su recital poético con el mismo poema que presentó, también en Logroño, cuarenta años atrás, “cuando me convertí -recuerda- en uno de los primeros riojanos que publicaban fuera de La Rioja”. Desde entonces ha llovido mucho, tanto o más que en la mañana logroñesa. Desde la galería de balcones del hotel Marqués de Vallejo los adoquines de la calle Hermanos Moroy relucen húmedos y uniformes, nada que ver con el desmadejado y resbaladizo pavé que atravesaron los ciclistas participantes en la París-Roubaix ayer y que, por supuesto, el poeta, ex ciclista y gran aficionado al deporte de la bicicleta, no se perdió. También la soledad es protagonistas en algunas de las más bonitas y recordadas gestas ciclistas.

 

Martínez de Mingo ejerció como profesor de Literatura en la capital riojana y su escritura se ha adentrado en todos los géneros imaginables. Ha escrito memorias, novelas y ensayos, "diferentes textos -apunta Raúl Eguizabal, coordinador de las jornadas- en los que la capital riojana, el tema local, suele estar presente. Es también cuando más acierta". Como poeta tiene tres libros publicados ‘Cauces del engaño’, en 1978; ‘Anacrónica y Fidel’, del año 1985; y ‘Ni sombra de lo que fui’, en 2013. “Son poemarios -resalta Eguizabal- muy distantes en el tiempo, aunque Luis nunca ha dejado de escribir poesía”. Lo confirma el escritor. “Mi relación con la poesía es un recorrido intermitente, pero que no significa que en ningún momento la olvidara, sino que continuaba escribiendo sin llegar a publicar. En ocasiones estoy escribiendo otro tipo de literatura, como ahora que trabajo en el guion de una película, y surge una idea, entonces se te impone el poema”. En ese sentido, Martínez de Mingo alude a la figura de Juan Ramón Jiménez y su constante rehacer de los poemas. “Escribir poesía -destaca- es algo que surge; antes de publicar mis poemas, los he ido recomponiendo y dándoles vueltas una y otra vez, llegando en ocasiones hasta a avergonzarme de ellos".

 

¿Pero de dónde nace la poesía? Martínez de Mingo no duda. “En el diálogo con uno mismo es cómo se desarrolla la poesía -remarca-, del diálogo con los demás, por el contrario, surge la retórica. La poesía es una forma de entenderse a uno mismo”. La soledad de nuevo. Cincuenta años después del Mayo del 68, Martínez de Mingo tampoco cree que la poesía sirva para cambiar el mundo. “La poesía -afirma- alimenta a otros artistas, otros ámbitos culturales; directamente la leen pocos, o al menos eso dicen, pero la leen los novelistas y la incorporan a sus libros y los guionistas después a sus películas, así que la poesía influye a otros creadores, pero no creo que se pueda cambiar el mundo con la poesía social, sirve, eso sí, para mostrar”. No comparte el argumento al ciento por ciento Raúl Eguizabal. “Creo que en la poesía existe mucha proximidad entre la escritura y el pensamiento; la novela produce evasión, mientras que la poesía despierta emociones no sólo del alma sino también del intelecto”.

Al seleccionar los poemas del recital en las Jornadas de Poesía en Español, Martínez de Mingo ha constado la evolución que ha experimentado su poesía, su forma de escribir a lo largo de cuarenta años de trayectoria. “Mi primer libro estaba condicionado por los ‘novisímos’, ya que es mi generación", aunque creo que desde ahí he sabido evolucionar a la importancia del contenido. No significa que ya no me interesen el experimentalismo, sino que ahora dejo claro lo que quiero decir, ya que las imágenes bellas también pueden servir para expresar contenidos concretos”.

 

Al adentrarse en la poesía del poeta logroñés se descubren cuatro temas predominantes. “Son las cuestiones que me preocupan y que reflejo en mi poesía: el amor, la soledad el tiempo y la muerte, los mismos sobre los que también escribía José Luis Borges". En este sentido su último libro, tras el fallecimiento de su madre aborda la muerte como hilo conductor, “un tema muy recurrente en poesía pero la muerte de los otros, porque somos sociedad antes que individuos y en ocasiones es necesario cubrir el desamparo y buscar refugio. La muerte de mi madre fue fundamental para expresar ese sentimiento recogido en los más de cien poemas que escribí para el libro 'Ni sombra de lo que fui', de los que finalmente tuve que seleccionar unos 20 o 25".

 

Luis Martínez de Mingo no es muy partidario de algunos nuevos canales que han surgido con la poesía como protagonistas. No se muestra exultante ante las ‘jam poéticas’ precisamente. “No hacen mal a nadie, pero…”. El pero tiene que ver con su idea de escribir. “Escribir es divertidísimo, la vocación viene con la persona y lo percibo en mis alumnos, y en las jam parece que la gente se siente sola y tiene necesidad de contar a otros poetas lo que escriben. Pienso que un poeta es importante porque te gusta y creo que pasa igual si hablamos de los clásicos”.

 

Recuerda Luis que cuando dejó la bicicleta -después de haber ganado unas cuantas carreras- se encontró con cierta resaca cultural y que acudió a los libros para saciarla. “Empecé a escribir -apunta- y quería ser Mercurio y que los dioses me llamaran, quería descubrir el valor de las palabras. Me llamaba la imagen del poeta, pero no por cambiar el mundo sino por una exaltación de mí mismo”. /Javi Muro

 



Autor: Javier Muro

Suscripción a la Newsletter Enviar