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{ENTREVISTAS}

'El mundo va como va porque el arte no está como tiene que estar'

Samuel Retortillo es el director de FIVER, el festival internacional de videodanza dentro de Actual

Falta algo más de una hora para que comience ‘Sagrarios de la danza’, la ponencia coloquio incluida en FIVER, el Festival Internacional de Videodanza de La Rioja, que forma parte por quinto año consecutivo de Actual. Frente al edificio del Centro Cultural Ibercaja, donde se desarrolla FIVER, su director, Samuel Retortillo, analiza el estado de la danza y comparte ánimo e ilusión con una mueca que denota cierto pesimismo respecto a la danza como disciplina artítica. Por un lado, Retortillo observa cómo en cinco años FIVER se ha convertido en un festival de referencia en el mundo de la viodeodanza. “Hemos conseguido –resalta- que el festival sea una referencia internacional, que sea algo grande y que, además de los cuatro días qué físicamente se desarrolla dentro de Actual, tenga vida a lo largo de todo el año”.


Y es que FIVER tras cinco ediciones ha destinado más de 15.000 euros en apoyo a creadores al tiempo que ejerce de difusor de la danza a través de la pantalla. El bailarín y gestor cultural riojano diferencia. “FIVER es la danza a través de la pantalla, pero el hábitat de la danza es el escenario, la danza se vive en directo, es una experiencia joven, es algo actual”. Y ahí se cuela el ademán pesimista. “La danza en España se encuentra en una situación límite, muy precaria, faltan cosas básicas; entre las artes es la que corre un mayor peligro de extinción”. Desde esa percepción, Samuel y su equipo decidieron incidir en la difusión de la danza. “Porque se encuentra –explica- en una situación muy frágil y porque créeme la danza da mucho a la sociedad, da mucho a cambio y llega a todo el mundo, es internacional porque el lenguaje del movimiento también lo es”.


Lo que resulta indiscutible es que la danza ha enganchado dentro de Actual cuando a priori parecía un reto complicado. “Se consiguió hace cuatro años con la propuesta de los contenedores de arte. Aquella iniciativa tuvo un doble impacto. Por un lado, lo que tenía de crítica social y, por otro, que el peso artístico principal lo llevaba la danza. Proponíamos ver danza en un espacio de dos metros cuadrados”.


Con FIVER, Samuel dio un paso más. “Entendimos que existían canales, como el cine que nos ofrecían más y nuevas posibilidades para difundir la danza”. Y es que el bailarín riojano tiene claro que “en el siglo XXI el arte va a tener que adaptarse más rápido que en el XX. El arte no puede quedarse atrás en la forma de llegar a la gente. Puede ser clásico pero debe de tener en cuenta que hoy la realidad pasa por la pantalla de un móvil”. Samuel alza el teléfono y lo muestra: “Hoy todo tiene un trailler, no sólo las películas; lo tiene la música, el teatro, los libros y lo tiene que tener la danza”.

 

Desde ese convencimiento, FIVER cobra aún más sentido. “Entendemos que las buenas películas de videodanza son muy interesantes y además facilitan un primer contacto con la danza a través de la pantalla. Ese primer contacto es muy importante por a través de FIVER el público tiene acceso a los mejores creadores del mundo”. Para Samuel el secreto del éxito del festival se encuentra en la conexión de artistas y público. “Apostamos por creadores que quieren contar algo a un público que quiere escuchar. Un gestor cultura tiene que pensar en el público, pero al mismo tiempo, creo que pocos festivales apoyan tanto al artista como FIVER. Si el artista pierde la ilusión, si por ejemplo no llega a fin de mes o no puede pagar el alquiler, perderá también el interés”.
Samuel cree que el artista tiene una responsabilidad social. “Un artista no puede vivir –destaca- de espaldas a la sociedad. Cuanto más se aleja la danza de la sociedad más la necesita la gente. Si el arte sirve para algo ojalá sea para resolver conflictos más allá de proporcionar enriquecimiento personal y belleza. El mundo va como va porque el arte no está como tiene que estar. Estamos a principio de siglo y debemos hacer algo porque la situación sociocultural es muy delicada”.


Y si nos centramos en la danza, Samuel cree que en España hay muchas cosas que cambiar. “La danza es una forma de vida, una forma de expresión a través del movimiento y, hoy en día, muy poca gente ha visto danza”. El deseo del director e FIVER pasa porque el certamen lleve el nombre de La Rioja a todo el mundo a través de la videodanza. "Si no podemos crear videodanza aquí que todos los creadores de esta disciplina sepan que sus películas se ven y disfrutan en Actual”. El festival cultural logroñés aparece en la memoria de Samuel como una colección de momentos importantes. “Actual me ha cambiado, me ha hecho más abierto y esa sensación es la que me gustaría transmitir a los chavales que hoy acuden a ver las películas de videodanza”.


Tras cinco ediciones, FIVER es conocido y reconocido internacionalmente y cada año llegan a sus oficinas infinidad de propuesta que desean ser proyectadas durante Actual, así como invitaciones de todas partes del mundo para estar presente por su prestigio en otros certámenes. “FIVER –dice Samuel- se ha hecho mayor, ha cumplido una etapa y ahora tiene crecer en otro nivel. Hay que asumir otros retos e ilusiones”./Javi Muro



Autor: Javier Muro

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