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{ENTREVISTAS}

'El arte no sólo es estética, también es ética' (I)

El artista, José Carlos Balanza, ve obligatorio el apoyo a la creación artística

La cita con José Carlos Balanza es en el Paraíso, en la cafetería logroñesa ubicada frente a su estudio. Hay que desayunar antes de tomar la carretera que lleva hasta Briñas. En la localidad riojana –en la Sala ‘Tondón’- expone el artista ‘EQUI’, uno de sus últimos trabajos. Uno de los últimos, ya que como explica, en breve una nueva propuesta verá la luz en una muestra en Lérida.


Activados por el café, serpenteamos entre mares de viñedo y bodegas que parecen dejadas caer a repelea completando el paisaje que delimitan el Ebro y la Sierra de Cantabria. En el coche, la conversación se adelanta a la entrevista. José Carlos Balanza dice que le viene bien la conversación sobre sus motivaciones creativas. “Así caliento –asegura- para cuando la grabadora esté encendida”.


Así que explica que no entiende sus trabajos como obras únicas o asiladas, sino como proyectos. Afirma que, de alguna manera, las piezas en las que ahora trabaja forman parte de algo que lleva activo ya cerca de tres años. “Son capítulos de una historia mayor". Ahí surgen por vez primera en la charla los conceptos de tiempo y distancia. Regresarán.


Llegamos a Briñas y entramos en la Sala ‘Tondón’. ‘EQUI’ está compuesta por cuatro piezas y cuatro ideas: Equidistancia, equivocación, equilibrio y equivalencia. Frente a sus obras, Balanza late más deprisa. Recuerda que sus obras son arte conceptual y también que disfruta describiendo ideas y motivaciones.

 

Ante ‘Equidistancia’ (720º), una fotografía de un paisaje natural en el que se aprecian cinco niveles horizontales, seccionada en triángulos  idénticos, el artista explica que “como dibujante, en la imagen, todo se encuentra a la misma distancia. Coja el segmento que coja yo siempre estoy en el centro. La idea es que todo ocurre desde tu centro”.


A través del vídeo llegamos a ‘Equivocación’ (360º). “Aquí atiendo al mundo. Conoces, entiendes cosas. Debo de escuchar todas las voces, pero equivocadamente sigo una. Es también una referencia a Ulises, a la historia de las sirenas. Estaba advertido, sabía lo que iba a pasar y fijó el rumbo, pero aun así se ató al mástil del barco porque quería escuchar todas las voces”.


‘Equilibrio es un dibujo’ (180º). “Es un cordillera sobre el perfil de la palabra equi formada por un alambre bajo el papel y silueteada después con un lápiz fino. Aquí estoy guardando el equilibrio, igual que en la vida”.

 

Balanza explica las dos fotografías que componen ‘Equivalencia’ desde la idea de que, como artista, “ante la realidad del mundo me veo obligado a modificarla”. La imagen superior refleja la lluvia, aunque situada de forma horizontal; la inferior, una superficie de agua. Juntas –una sobre la otra, muestra el símbolo de igualdad.
S.- Escultura, dibujo, vídeo…. ¿Qué eres escultor, dibujante, vídeo artista… artista?

Sí, siempre digo que soy artista. Lo digo porque es la manera genérica de decir que puedo hacer de todo  y no encasillarme en nada. Hago fotografía, vídeo, dibujo, escultura, pero no quiero decir que hago escultura nada más porque entonces estaría anulando a las demás. Al dejarlo tan abierto como es decir que soy artista, me permite hacer de todo. Puedo contar lo que me pasa, transmitir lo que me emociona, con diferentes soportes. No sé, cuando el soporte es adecuado para contar lo que quiero lo utilizo y ya está. Dejo el campo abierto.


S.- Está claro, como se puede ver en tu trabajo ‘EQUI’, que en un mismo proyecto pueden enlazarse diferentes disciplinas, ¿no?

Siempre que me planteo los proyectos al principio las obras no tienen cuerpo. Son conceptos e ideas a los que voy dándoles forma, van incorporando elementos. Siempre pienso que esas ideas las coloco en un lugar en mi cabeza, aún con esa fragilidad de lo que no es tangible, que tan sólo son emociones, y poco a poco va pidiendo un soporte, unas formas, algo físico, reclama materia. Yo trato de dársela de la mejor manera posible y de la forma más coherente. Hay obras que tienen que terminar siendo una escultura y otras un dibujo, por ejemplo. Es una exigencia de la propia obra.


S.- Hablas de proyectos a largo plazo, ¿Es porque tú te lo exiges así o porque la obra, el propio proyecto así va requiriéndolo?

Me gusta siempre trabajar en proyectos, en el sentido de abrir un campo y un proceso mental que te mueve y que se puede expandir por diferentes caminos. A mí me gusta que ocurra así. A la vez todo proyecto, al igual que mi vida, está relacionado con otro anterior. Hay un hilo conductor que lo une todo. Me gusta que los proyectos se extiendan hasta donde lo necesiten y requieran. Me doy tiempo y entonces las obras generan obras, pensamiento, y mientras las cosas no se fuercen y surjan de una manera natural en mi cabeza yo estoy encantado de esa continuidad. En este momento estoy trabajando en un proyecto en el que llevo bastante tiempo y que de momento no apunta final. La puerta al momento actual lo abrió el trabajo anterior, están relacionados el uno y el otro.


S.- ¿En esa continuidad de los diferentes procesos de tu trabajo ves tu obra como un todo conjunto?

Sí, hay como una especie de capítulos claros que forman un conjunto, pero es cierto que las partes tiene una entidad muy marcada. Hay capítulos que se relacionan mejor que otros. ¿Imaginármelos juntos? Sí, pero en mi cabeza, en mi cabeza los entiendo juntos. Estoy trabajando también en un texto en el que creo que, de alguna manera, subyace la idea de todo esto. El texto recoge el concepto principal de todo esto de lo que hablamos, el detonante de todo mi pensamiento. Quiero pensar que es así.


S.- ¿Echas en ocasiones la vista atrás, piensas en cómo empezaste tu carrera como artista?

Sí, sí. Soy consciente y me gusta, aunque la memoria no es mi fuerte. Sí, en cambio, la memoria respecto a mi camino como artista, las ideas que me han formado, los materiales, los sentimientos que han ido contando durante el tiempo. Eso sí que está ahí y de vez en cuando los traigo al presente. No te digo que recupere el hilo de mi vida, porque al final sé que voy siguiendo un hilo, pero sí que veo la relación que pueden tener los cuadros que hacía hace unos años con la obra en la que estoy trabajando en este momento. Yo le encuentro la relación; la veo casi de una manera física. Veo líneas que son capaces de unir un cuadro de aquellos primeros años con una escultura actual.


S.- ¿Eras un niño que se pasaba el día dibujando?

Sí. Ha sido una especie de conciencia que tengo desde siempre. De sentirme lo que soy. Es una camino que siempre he sabido que había que continuar. Es llevar adelante lo que llevas dentro, lo que eres. Era lo que me gustaba, lo que me apasionaba, en lo que pensaba continuamente. Con toda la normalidad del mundo porque creo sólo es una ilusión de vida o una condena, no tengo ni puñetera idea de lo que puede ser.


S.- ¿Qué te inspira?

¿Qué me inspira? En mi trabajo reflexiono mucho sobre la idea de que soy material de mi propio trabajo. El hecho de existir me inspira. El hecho de existir es el estar y el ser. Por eso el hecho de cómo estoy aquí me inspira y el hecho de cómo soy al estar aquí; esa especie de pasos que suponen seguir siendo, de cómo muta mi vida, de cómo mutan mis planteamientos, cómo cambio físicamente, ese material que desgasto con la vida, ese material que voy dejando, es uno de los puntos de inspiración en mi trabajo. Soy como un lapicero que se va desgastando según va haciendo el dibujo que me está dibujando. Por eso en muchas de mis obras aparezco, como en el vídeo de ‘Equivocación’ o en diferentes fotografías. Es porque soy lo que me representa y necesito ese material que a la vez es testigo, que no puedo ser sustituido por otra cosa o persona porque no sería honesto. Esa es la inspiración.
S.- El tiempo aparece como uno de los elementos importantes en tu obra, pero también mencionas el concepto de distancia…

Sí. El tiempo es un recurrente en mi vida, pero últimamente está íntimamente relacionado con la distancia. En algún momento de mi carrera he trabajado con la idea de tiempo de una manera muy concreta. Por ejemplo, en la exposición que presenté en el Museo Würth hace unos años y que se titulaba ‘269.429 minutos’. En ese momento todas las obras estaban relacionadas con el tiempo. Sigo reflexionando sobre el tiempo, lo que pasa es que la distancia es una manera de contextualizar el tiempo y otros elementos que afectan al entendimiento de la vida. La distancia, sencillamente es mi vida, pero como es la de cualquiera; es un recorrido. Un recorrido que además acabo en cada paso que doy y lo reinicio. Por eso la distancia es, por un lado, inmensa hasta que terminas, pero por otro, muy precisa en cada cosa que hago, en cada momento. Al final se convierte en un continuo aparecer del presente. Ahí está lo complicado, cómo  estoy en determinados espacios de tiempo de los que hablaba en ‘269.429 minutos’ y en los que me representaba y que lanzaba al futuro para reencontrarme con ellos. Eran como una especie de cápsulas de tiempo totalmente asépticas en su interior y en las cuales yo podía reconocerme en un futuro. En aquellos trabajos analizaba el tiempo de una manera muy concreta; mientras que ahora, con la  idea de distancia, reflexiono sobre más cosas, confluyen el tiempo, la luz y la materia, que son los elementos con los que trabajo.


S.- ¿Y la actualidad? Siempre parece que el tiempo y el momento en qué vivimos  afecta a la creación artística. Ahora, el momento es, cuando menos, convulso e incierto…

Sí. Yo no soy un artista –creo- de los que hacen reflexiones sobre la actualidad. Tengo la sensación de que mi trabajo atiende más a universales, a cuestiones que siempre están ahí, que no son tan concretas, que pertenecen más al mundo conceptual. Pero lógicamente lo que pasa es que yo vivo en este tiempo y me entero de lo que sucede y creo –quiero pensarlo así- que en mi obra, en mis trabajos, subyace todo esto. Entonces, aunque mis trabajos no se conviertan en pancartas de lo que está ocurriendo sí que creo,  que siendo yo el material y estando afectado por las cosas que pasan, mis obras también tienen esa influencia.


S.- En algunas de tus obras y tus textos hay conceptos que parecen hacer referencia a estos tiempos convulsos de los que hablábamos: el caos, la conciencia, los límites, la imposición de las normas, la acción de borrar para devolver las cosas al saber… parece plena actualidad…

Claro. Eso es, a eso me refería. Tengo conciencia de estas ideas y dependiendo que motivaciones les apliques y en qué momento vivas se convierten en más o menos vigentes. Pero al final son conceptos que siempre han estado ahí. Siempre ha estado el caso, siempre ha estado la incapacidad de saltarse los límites y más cuando después del límite no hay nada. Esto visto así es totalmente vigente porque estamos totalmente agobiados, totalmente rodeados, por una serie de circunstancias que parece que no se pueden destruir, que nos tienen anulados. Pero no deja de ser una reflexión que tiene un componente filosófico en el sentido de ¿hasta dónde puedo decir con las palabras que tengo?. Todo esto es lo que a mí siempre me ha preocupado, lo que pasa está totalmente relacionado con la vida actual, con la actualidad. ‘La imposición de las normas’ es una fotografía de la exposición ‘Es Lógico’ y habla de esa herencia que tenemos siempre las personas y muestra como un padre con unos guantes de oro le pone unos guantes de oro a su hijo. ¿Qué le estamos pasando a nuestros hijos? Les estamos pasando la normativa… tienes que hacer esto, esto, esto, esto…, pero también le estás pasando cosas muy buenas, también una herencia genética y otras muchas cosas… bueno, yo soy bastante optimista. Hay un proceso de transmisión a nivel natural y a nivel de conciencia…


S.- Hilando con el tema de la actualidad, ¿Hay que apoyar la creación artística o, como dicen algunos, los artistas sois unos vividores que vivís del cuento?

Pienso que es obligatorio porque el arte no sólo es estética, también es ética, en el sentido de que el arte nos forma a las personas. No es un acto irresponsable que a uno se le ocurra pintar así y otro diga que divertido, o que bonito o que no bonito. No creo que sea eso. El arte me parece una cosa tremendamente seria y profunda y que está incorporada en nuestros genes. El arte siempre ha formado al hombre porque es una reflexión continua. A través del arte, los hombres han representado su propia evolución, su propio conocimiento. El arte nos ha hecho crecer y debe estar dentro de lo que es el sistema educativo, es imprescindible. El arte no puede estar condicionado por un sistema, pero el sistema debe admitir ese arte para seguir creciendo y educar a los que vienen, a los que llegan. Se trata de que esa gente pueda seguir generando Humanidad. Por lo tanto creo que el arte debe estar integrado y debe apoyarse la creación artística.


S.- y llegados a este punto, ¿Crees que hoy en  día existe un apoyo suficiente?

No… está claro. Con los tiempos que corren no hay un apoyo suficiente. Las cosas están mal y es muy difícil. Además, hay una cosa –hilando con lo que te decía- parece que el arte es prescindible, que no es una cosa necesaria. No lo entiendo. Ahora, necesario es sólo aquello que produce dinero, pero olvidamos que el arte es lo que somos.

 

Entrevista/Javi Muro

Entrevista: segunda parte.

 



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