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{TURISMO / VIAJES}

La teoría del viaje

¿Y tú, dónde has estado…?. Así comienza normalmente la conversación que iniciamos con un conocido, después de nuestras esperadas vacaciones de verano. Como si todo consistiera en ir construyendo una lista de destinos a los que vamos viajando y que se va incrementando año tras año. Ya no enviamos postales para que nuestros amigos sientan algo de envidia, pero esta costumbre de hace un tiempo, ha sido sustituida por la avalancha informativa de las redes sociales. Lo que ahora tenemos, o mejor dicho, sufrimos, es una intoxicación a través de Facebook, Twitter o Instagram que relata, en ocasiones, minuto a minuto, dónde vamos, qué hacemos, qué comemos, qué bebemos y con quién estamos. Esta necesidad imperiosa de contarle al mundo lo que disfrutamos por ahí responde, en realidad, al ansiado minuto de gloria personal. El persistente ego se despierta cada mañana con hambre y, reconozcámoslo, somos animales sociales a los que nos satisface nutrirnos del reconocimiento colectivo. Y los viajes  no son ajenos a esta realidad digital que nos permite mostrarnos ante el mundo.

 

El viaje es, a pesar de todo, una oportunidad que la vida nos presenta para conectar con nosotros mismos. Un recorrido hacia el interior de nuestro pensamiento y de nuestro ser. En esta teorización sobre el viaje como herramienta de conexión a nuestra propia naturaleza, me gusta distinguir entre turistas y viajeros. Más allá de las definiciones académicas o vinculadas a la diferente conceptualización de las experiencias turísticas que se quieran conocer, existe una dimensión del viaje que me interesa especialmente y es esa mirada interior, más que la idea del viaje como el mero traslado de un lugar a otro por placer, es decir en su dimensión externa.

 

Si habitualmente, en la vida del día a día, no hay tiempo para reflexionar y valorar lo sencillo y lo esencial, buscaremos el momento del viaje como la pausa  para reencontrarnos. Es por eso que disfrutamos superficialmente de todo aquello nuevo que nos rodea sin molestarnos en ahondar en la cultura, la tradición o la innovación que aporta ese cambio de horizonte. Placer hedonista y preconfigurado, en el exterior. Necesidad vital de ocuparse de sí mismo, en el interior.

 

Si, por el contrario, de modo más o menos regular en el viaje vital, dedicamos un tiempo para valorar lo que nos rodea, sentiremos la necesidad de descubrir otras culturas, otras formas de vida, que trasladan y desplazan el punto de mira a otro foco. En este caso, cuando se viaja, nos atrapa el deseo de conocer y profundizar en experiencias reales, auténticas y honestas. La aspiración consiste, por lo tanto, en ser un espectador libre, sin juicios. Un verdadero viajero.

 

Por esa razón, y alguna más, especialmente la que tiene que ver con la búsqueda de la autenticidad como valor, desde el ámbito público y privado del turismo se debería poner en valor aspectos y recursos que sean de interés y tengan algo que contar de nuestra esencia. El turismo es un sector íntimamente ligado a la personalidad de un territorio. El trabajo debe fundamentarse en los rasgos y curiosidades que muestren la identidad de una zona y la presenten de una manera franca a todos aquellos que estén dispuestos a conocerlos. No sirve todo, en cualquier momento y a cualquier precio.

 

A veces no es necesario recorrer mucha distancia, ni acceder a ofertas muy extraordinarias y selectivas. No hace falta visitar grandes museos con poco tiempo para la contemplación de sus obras, ni  llegar a famosas poblaciones sobresaturadas. Basta con mirar alrededor de pequeños rincones. Observar. Escuchar. Sentir lo que cuenta un espacio o una persona para tener plena conciencia de otras realidades que aparecen ante uno mismo, gracias a la posibilidad del viaje.

 

Sobre mi mesa de trabajo, tengo colgada una fotografía que realicé hace unos años, cuando todavía no existían las cámaras digitales. Un viaje transformador, porque los viajes tienen esa capacidad si uno sabe aprovecharlos. En ocasiones, si una situación me irrita los niños que me están mirando me preguntan siempre con mirada profunda: ¿de verdad lo estás pensando?, ¿de verdad es algo importante?..../Carmen Bengoechea Soluciones Turísticas

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