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Enemigos de la cerveza y cómo cuidarla

Muchas veces ensalzamos, y con razón, las cualidades de la buena cerveza artesana. Apreciamos y ponemos en valor todos esos aspectos diferenciales que las hacen, en algunos casos, únicas y especiales, como son sus materias primas, sus procesos de elaboración o el buen hacer del cervecero o cervecera entre otros. Pero quizás no nos paramos mucho en hacer ver que todas estas cualidades y estos aspectos que las hacen 'diferentes' no sirven de nada si la cerveza no se cuida y si no se la trata con el mimo que se merece. Por muy bien y muy bueno que la cerveza se elabore en la fábrica, si después no ponemos un mínimo de interés en mantenerla como se debe, podemos echar a perder el resultado final de un excelente producto.

 

Aspectos como la posición o el lugar de guarda, la temperatura, la luz o incluso el transporte, son fundamentales para que la cerveza se mantenga en la mejores condiciones organolépticas posibles y podamos disfrutarla tal y como su cervecer@ quisiera que lo hiciéramos.

 

¿Qué debemos tener en cuenta?

Hay una cosa importante que debemos tener en cuenta, lo que nosotros podemos hacer para conservar la cerveza en las mejores condiciones posibles y las que nosotros no podemos controlar, es decir, todo aquello que conlleva desde que la cerveza sale de fábrica hasta que llega a nuestras manos o boca, como son la distribución o las propias instalaciones de servicio de los locales, donde la limpieza de las mismas juega un papel muy importante.

 

Pero nos vamos a centrar más en lo que nosotros sí podemos hacer en nuestras casas cuando nos hacemos con nuestras cervezas, y para eso debemos tener en cuenta lo siguiente:

 

1. Temperatura de guarda

Lo ideal, y siempre que se pueda, sería conservar nuestras cervezas a una temperatura constante y fresca, es decir, a una temperatura de bodega aproximadamente, sobre unos 10 grados. Aunque esto sería lo ideal no todo el mundo dispone de un armario refrigerado con control de temperatura o de un espacio con estas características en sus casas, por lo que no nos quedará más remedio que tener nuestras cervezas en la nevera a una temperatura más fría, pero al menos siempre será mejor que tenerlas en un lugar con constantes cambios de temperatura o incluso con excesivo calor, lo cual podría provocar una sobrecarbonatación o un rápido envejecimiento de la cerveza, con las consiguientes pérdidas organolépticas que esto conlleva.

 

2. Posición

Este aspecto también es muy importante, ya que en muchas ocasiones, debido a la falta de espacio, tendemos a colocar las cervezas tumbadas en nuestras neveras, y esto no es nada recomendable. Las cervezas hay que mantenerlas en posición vertical para:

 

- Que el aire que contiene la botella en su interior esté en contacto con la menor superficie de cerveza posible, evitando así posibles oxidaciones.

 

- Para que los restos de levadura que suelen contener las cervezas artesanas queden en el fondo de la botella y de esta manera no se mezclen con la cerveza al servirla.

 

3. Luz

Otro aspecto muy importante, ya que no es nada bueno que a la cerveza le de la luz directamente, tanto la luz natural como la luz artificial. La luz directa en la cerveza puede provocar en esta una serie de sabores indeseados que nos van a cambiar por completo la perfección organoléptica de la misma. Por eso el color de las botellas de cerveza, en su mayoría, son colores oscuros, para proteger mejor de la luz, y por eso cada vez más se ven cervezas en lata, un envase que protege mucho mejor de la incidencia de la luz. Lo recomendable, siempre, guardar las cervezas en lugares oscuros.

 

4. Tiempo

Hay cervezas que aguantan muy bien una larga guarda, incluso las hay en las que esto es conveniente. Pero otros estilos o tipos de cerveza no están hechos para ser guardados más de la cuenta, incluso es conveniente consumirlas en un periodo de tiempo muy corto desde su embotellado, como es el caso, por ejemplo, de las cervezas IPA y sus sub-estilos, donde los aportes aromáticos y la frescura de los lúpulos deben ser lo más fresco posible. Aun así, independientemente de que ciertos estilos maduren muy bien, siempre hay que hacer estas guardas teniendo en cuenta las condiciones anteriormente mencionadas de luz, posición y temperatura de guarda.

 

Si tenemos en cuenta estas pautas a la hora de conservar nuestras cervezas en casa siempre habrá más posibilidades de que disfrutemos de ellas como se merecen y en todo su esplendor. Así que ya sabéis, cuanto más cuidemos la cerveza mayores satisfacciones nos dará. ¡Salud!/Unai López desde 'Del grano a la copa'

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