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{TURISMO / TURISMO}

Y ahora qué...

Una reflexión sobre el turismo, los turistas, el sector, la economía y 2018

Cuando nos toca por obligación reflexionar sobre el año que nos viene por delante, algunos 'expertos' se manifiestan públicamente  en los medios de comunicación, con aseveraciones más bien gratuitas y poco fundadas, que harían temblar al más pintado. En el caso del turismo, en estos días estoy leyendo declaraciones en la prensa local que aluden a un escaso aumento de visitantes (mal vamos si no se entiende la diferencia entre visitante y turista) o la necesidad de impulsar el turismo en la región porque se precisa aumentar su volumen, pensando que se está estancado. Pero ¿quién lo está?. Tengo la permanente sensación de que, con mucha asiduidad seguimos echando balones fuera y lanzando esas pelotas al tejado de enfrente.

Obvio es que sin promoción general del destino por parte de la función pública es difícil recorrer ese camino, pero mejorar cualitativamente para alcanzar logros cuantitativos es esencialmente el trabajo y la obligación de todos los agentes privados dedicados al turismo.

 

¿Queremos verdaderamente más turistas?. Paradójico en un año en el que España ha batido todos los records con casi 78 millones de turistas. Eso sí, las estrategias de competitividad y posicionamiento deberían ser el pan nuestro de cada día en cada empresa, en cada municipio, en cada destino, en cada despacho público. ¿Soluciones?......Generar más ingresos por visitante, a fuerza de subir precios en los servicios para conseguir un gasto medio más elevado, no conduce a nada bueno a medio y largo plazo. Y sin embargo sigue siendo una práctica habitual, sobre todo teniendo en cuenta que, a cambio, no se entrega o no se percibe por el cliente un valor añadido adicional.

 

John Maynard Keynes, padre de la macroeconomía, en una conferencia en 1928 ya apuntaba que: “Los dioses en los que se funda la vida económica son inevitablemente genios del mal. De un mal necesario que por lo menos durante otros cien años nos forzaría a fingir, a nosotros mismos y todos los demás, que lo justo es malo, y lo malo es justo, porque lo malo es útil y lo justo no lo es”(*).  Maynard vaticinaba que hacia 2028, alcanzado el bienestar, las personas podrían apreciar que lo bueno es siempre mejor que lo útil.

 

Pero esto no es así. Cerca ya de esa fecha, no tengo ninguna duda de que la sociedad se sigue rigiendo por criterios básicamente economicistas, sin distingo especial ni valorización de otros aspectos más importantes para un desarrollo sostenible y eficaz, no solo del turismo sino también de otros sectores. 

 

A mayor pérdida en la calidad de los servicios, a mayor “saqueo” del visitante o turista, mayor desarraigo por el destino y, por lo tanto, escasa fidelización y recomendación. Esta circunstancia lleva inevitablemente a la pérdida económica y al decrecimiento. No nos permite ni construir sólidamente ni reforzar. El turismo se ha visto y se sigue conceptuando, en muchos casos, como una tabla de salvación para ciertos destinos o  para ciertos agentes que ven en él la posibilidad económica de resolver su día a día. 

 

Pero el turismo es una industria, la que aporta el mayor PIB en el país y es fundamental que esté muy profesionalizada. De otra forma, estaremos condenados a seguir siendo el hermano pobre o tonto al que recurrir para resolver las urgencias./Carmen Bengoechea. Soluciones Turísticas

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