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El otoño cervecero de las Pumpkin Ale

Las Pumpkin Ale o cervezas de calabaza son uno de los estilos más populares en Estados Unidos, hasta tal punto que se han llegado a crear cervezas de calabaza con una base de estilos tan dispares como porter, stout o las cervezas de trigo. Lo que sí que tienen todas ellas en común es que por norma general las Pumpkin Ale son cervezas de temporada que se elaboran en otoño y que sobretodo tienen un matiz muy especial justo ahora en época de Halloween. Estas cervezas se pueden elaborar empleando la pulpa de la calabaza, junto con malta de cebada u otros cereales, y especias como el clavo y la canela, aunque hay quien también le echa nuez moscada, pimienta de Jamaica, vainilla o jengibre.

 

Su historia se remonta al siglo XVIII, cuando los colonos ingleses llegaron al Nuevo Mundo a bordo del famoso Mayflower. Una de las cosas que se trajeron consigo fue la elaboración de cerveza, que por aquel entonces ya era muy común en sus países de origen, pero al llegar a suelo americano se encontraron con un grave problema, la falta de ingredientes para seguir elaborando sus cervezas como lo hacían habitualmente. Les costaba mucho encontrar una fuente de cereal rico en azúcares con el que conseguir un mosto fermentable, así que tuvieron que ingeniárselas y probar con otros productos autóctonos que se encontraban por allí. Uno de ellos fue la calabaza, una fruta rica en almidones y azúcares que crecía de manera libre y salvaje en aquellas tierras, la fuente perfecta para conseguir una buena fermentación del mosto.

 

La calabaza pertenece a la familia de las curcubitáceas y su nombre en inglés (pumpkin) deriva de la palabra griega 'pepon', que significa algo así como melón grande. En inglés antiguo se escribía 'pumpion' o 'pompion', un término que data de 1550 aproximadamente. La receta más antigua conocida de una 'pompion ale' data de 220 años después y en ella constaba como única fuente fermentable la calabaza, no aparecía ningún cereal a diferencia de hoy en día. Así que muchos decían que en aquella época se elaboraba más bien un 'vino de calabaza' y no una cerveza de calabaza.

 

Además de como bebida saciante, la cerveza de calabaza era considerada también como un tónico para la salud muy recomendado por los médicos. Era uno de los componentes más populares en una especie de cóctel que mezclaba ron, azúcar moreno y este tipo de cerveza. A pesar de convertirse en un alimento básico durante todo el siglo XVIII, su popularidad comenzó a disminuir a principios del XIX con el mayor acceso a maltas de calidad y el uso de calabaza en la elaboración de cerveza pasó a ser algo de carácter rústico y poco moderno. La calabaza reapareció como un ingrediente cervecero en el renacimiento colonial de la década de 1840, aunque en esta ocasión su empleo se limitó como agente aromatizante, a diferencia de una cerveza de calabaza tradicional, pero nunca recuperó su popularidad y estatus inicial.

 

Hoy en día las cervezas de calabaza se parecen más a un 'pastel de calabaza', principalmente por las especias empleadas en su elaboración que al fin y al cabo son prácticamente las mismas que se emplean en la elaboración de los pasteles tradicionales. Las cervezas de calabaza modernas le deben su resurgimiento, allá por 1985, a Bill Owens  de la Buffalo Bill´s Brewery (Hayward, California), cuya leyenda cuenta que Owens se inspiró en una antigua receta del mismísimo George Washington, uno de los padres fundadores de la nación y un acérrimo cervecero.

El caso es que aquella primera cerveza que elaboró Owens era bastante insípida, no sabía a nada realmente, así que se decidió a comprar los ingredientes que se empleaban para hacer el tradicional pastel de calabaza y a echarlos en la elaboración de su cerveza. El resultado, la Pumpkin Ale moderna que conocemos hoy en día y que probablemente poco tenga de parecido con la hace unos cientos de años. Solo en Estados Unidos puede haber más de 400 cervezas de calabaza para elegir hoy en día, ninguna como la que elaboraron sus antepasados coloniales, pero aun así es una cerveza  agradable y muy bebible.

 

Las características principales de una cerveza de calabaza son su color ámbar anaranjado, un suave aroma a calabaza, canela, clavo y las especias que contenga. Su amargor suele ser muy suave y acaban con una sequedad un poco más pronunciada  debido a la cantidad de azúcares fermentables derivados de las maltas y de la propia calabaza.

 

En España también tenemos cervezas de calabaza que surgen principalmente en estas fechas, coincidiendo también como no con la celebración de Halloween. Una de ellas, entre las muchas que se elaboran, es la Pumpkin Ale de cervezas La Sagra, en Toledo, una cerveza de cuerpo denso y aterciopelado, aroma intenso, dulce y afrutado, está hecha con agua, 100% malta de cebada, calabaza, lúpulos, canela en rama, clavo y levadura. También cabe destacar la colaboración entre los cerveceros de La Quince y Drunken Bros, su Misfit Pumpkins, una Imperial Pumpkin Stout de 11 grados envejecida con madera de palo santo, una especie de la familia de las Burseraceae, que crece en bosques secos en gran parte de América tropical de la costa pacífica de Sudamérica. 

 

También destacan en el panorama nacional la Yria Pumpkin, una Imperial pumpkin ale de 7,3 grados y la Rabosa de Althaia Artesana, una cerveza con un color anaranjado-cobrizo, especiada, con un cuerpo pleno que sugiere un buen acompañamiento para los vientos frescos del otoño. Su aroma es una reminiscencia a pastel de calabaza, complejo, armonioso y especiado. Perfecta para combinar con productos otoñales, quesos, cremas de hongos, hortalizas de temporada, carnes blancas…

 

Como veis en este caso y con este estilo hay donde elegir en esta época del año principalmente, así que os recomiendo que las disfrutéis al igual que disfrutéis estos terroríficos días de descanso. ¡Salud!/Unai López desde 'Del grano a la copa'

 

* Fuentes: Serius Eat, Beer & Brewing

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