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Cerveza sin alcohol, la otra alternativa

Para muchos la cerveza sin alcohol no debería llamarse tan siquiera cerveza, pero lo cierto es que hay mucha gente que o bien por necesidad, por salud, o bien por una decisión personal, buscan y consumen este tipo de cervezas. En el mercado existen desde hace ya unos cuantos años y sus principales productores suelen ser las grandes industrias que buscan con este producto llegar al máximo número de consumidores posible con sus cervezas. No obstante últimamente hemos visto alguna apuesta arriesgada en esta dirección por parte de pequeños cerveceros artesanales que también buscan no dejarse a nadie por el camino, después os hablaré de alguno de ellos pero primero vamos a hacer un pequeño repaso de lo que son las cervezas sin alcohol y cómo se hacen para que no tengan alcohol.

 

Empezaremos por hacer una parada en los tipos de cerveza que podemos encontrar dentro de las sin, y es que dentro de esta gama nos podemos encontrar con la etiqueta de Cerveza sin alcohol, Cerveza baja en alcohol y Cerveza 0,0.

 

Son prácticamente lo mismo pero la diferencia es simplemente el grado de alcohol que pueden llevar unas u otras, que a diferencia de las cervezas 'normales' que pueden ir desde los 3,5 hasta los 14 grados, o incluso un poco más, las cervezas etiquetadas como cerveza SIN ALCOHOL, también llamadas free,  llevan menos de un 0,05% de alcohol, la cerveza BAJA EN ALCOHOL tendría que estar por debajo del 1,2% y la cerveza 0,0 no tendría nada de alcohol. Estas últimas son las más habituales de ver en el mercado español. En la Unión Europea, la cerveza no puede contener más del 1% de alcohol por volumen para ser etiquetada como 'sin alcohol'.

 

La SIN por el mundo

En los Estados Unidos las bebidas que contienen menos del 0,5% de alcohol por volumen se consideran sin alcohol, según la ya derogada  Ley Volstead, surgida en 1919 en plena prohibición y a las cuales denominaban como 'tónica' o 'near beer', casi cerveza, y debido a su bajo contenido alcohólico, la cerveza sin alcohol puede venderse a menores en la mayoría de estados del país.

 

En Estados Unidos, y países europeos como Finlandia y Suiza, la cerveza se regula y grava en función de su contenido alcohólico, así por ejemplo en algunos estados de E.E.U.U. las cervezas por encima de un 3,2% de volumen de alcohol se deben vender en licorerías. Incluso estados como el de Oklahoma exigen a que estas bebidas sean vendidas a temperatura ambiente, nada de en cámaras de frío.

 

Cabe recordar que como hemos dicho en varias ocasiones las primeras cervezas creadas por la humanidad, de manera inconsciente, eran cervezas con muy bajo contenido alcohólico, es muy probable que no llegaran ni a los 3 grados, pero por aquel entonces era suficiente para alegrarles el día y venerar esta gran bebida. Ya en la Europa medieval también se elaboraba cerveza con muy bajo contenido alcohólico como una alternativa fiable a la arriesgada ingesta de agua contaminada por cientos de parásitos y eran más económicas que el resto de cervezas que se servían.

Las cervezas sin alcohol sin embargo son muy populares en los países islámicos, donde el consumo de alcohol está prohibido por su religión. En países como Arabia Saudí, Irán o Kuwait a menudo se pueden encontrar estas cervezas aderezadas con frutas como la manzana, el melocotón o las fresas.

 

A veces hay gente que tiende a pensar que las llamadas cervezas light son también cervezas sin alcohol, pero lo cierto es que no es del todo así. En las décadas de 1980 y 1990, las crecientes preocupaciones sobre el alcoholismo llevaron a la creciente popularidad de las cervezas light. Estas cervezas es cierto que tienen un bajo contenido de alcohol, así como de calorías, lo cual se consigue eliminando los carbohidratos y parte del alcohol generado en la fermentación. Su contenido alcohólico suele estar entre 2,5% y 3%, por lo tanto no se pueden catalogar como cervezas SIN ni 0,0. En Estados Unidos por ejemplo la cerveza más consumida es la Bud Light.

 

En España, las cervezas SIN, tuvieron su mayor auge a raíz de las campañas de tráfico de 'consumo 0 al volante' y también por un creciente auge del culto al cuerpo. No en vano España es el país europeo con mayor consumo de este tipo de cervezas, el cual se sitúa en torno al 15% del consumo total de cerveza en el país. La primera cerveza sin alcohol que se comercializó en España fue la Ambar SIN, de la fábrica La Zaragozana (Zaragoza) y que vio la luz el 30 de Mayo de 1976, hace ya 44 años.

 

Pero, ¿cómo se hace una cerveza sin alcohol?

Pues muy sencillo, para el que lo sepa claro. El proceso es muy similar al de la elaboración de una cerveza con alcohol, llevan los mismos pasos: molienda del grano, macerado, filtrado, hervido, centrifugado y fermentación. La diferencia radica en que la cerveza resultante debe someterse a un proceso de calentamiento para evaporar el alcohol generado durante la fermentación, se deja que el alcohol salga y nos quedamos con el resto. Justo todo lo contrario a lo que se hace en un proceso de destilado. Para ello la cerveza se somete a un hervido a 75 grados, ya que el punto de ebullición de la cerveza es menor que el del agua.

 

Este es el paso determinante y el que hace que estas cervezas no gusten a los muy cerveceros, ya que aquí es donde la cerveza pierde gran parte de sus características organolépticas. Para tratar de paliar esto lo máximo posible los cerveceros hacen lo que se conoce como destilación al vacío, lo cual consiste en aplicar un vacío a la cerveza llevándola a ebullición con una presión por debajo de la atmosférica, de este modo la cerveza sale menos perjudicada.

 

Otro método menos empleado es el de la osmosis inversa, en el cual se hace pasar la cerveza a través de un filtro por el que solamente pasa el agua, el alcohol y otros compuestos ácidos más volátiles. Lo que origina esto es una cerveza más concentrada y deshidratada, que se podrá destilar después con una mezcla de agua y alcohol mediante un proceso normal de destilado. Una vez destilado el alcohol, el agua y los ácidos restantes se incorporan de nuevo al resto del compuesto. Con este método los aromas y sabores de la cerveza suelen quedar más intactos, pero aun así sigue estando por debajo de una cerveza normal con alcohol.

 

Una vez que se le ha “quitado” el alcohol a la cerveza esta se debe carbonatar de manera artificial, es decir, no se deja que la carbonatación sea natural de la propia fermentación. Para ello se inyecta directamente dióxido de carbono en el barril, lata o botella. Lo malo de estas carbonataciones artificiales es la sensación de hinchazón que suelen dejar después estas cervezas, ya que nuestro aparato digestivo no asimila igual una carbonatación natural a una forzada.

 

Las sin alcohol en el sector artesano

Como hemos comentado, el mercado de las cervezas sin alcohol, y de las light, lo copan casi en su totalidad las grandes marcas industriales, pero eso no quiere decir que algunas cervecerías de mediano tamaño y pequeñas cervecerías artesanas se hayan atrevido a adentrarse en este formato. A nivel internacional podríamos resaltar versiones sin alcohol de cervecerías como la alemana Weihenstephaner y su  Original Helles Alkoholfrei de 0,5°, los ya no tan pequeños escoceses Brewdog y la versión sin alcohol de su famosa Punk IPA con 0,5°, los daneses Mikkeller y su Beer Geek Flat White con 0,3° o los suecos Omnipollo con su Konx de 0,3°.

Y en España tenemos marcas tan reconocidas como la madrileña La Cibeles SIN, cuya etiqueta ha sido diseñada por su fundador, David Castro, y rinde homenaje al personal sanitario que ha hecho y continúa haciendo frente a la crisis del Covid-19. También tenemos la sin de Bailandera (Bustarviejo, Madrid) con 0,9°, la de Mica (Aranda de Duero, Burgos) con 0,2° y la sin de Cervezas Villa de Madrid – La Chula con 0,9°.

 

Pero cabría destacar sobretodo una cervecería artesana catalana que no solo es que haya apostado por este tipo de cervezas sino que ha lanzado una gama con tres tipos diferentes de cervezas sin alcohol, se trata de As Cervesa, ubicada en Montornès del Vallès, y que ha sacado una línea llamada Komodin, formada por su As Komodin, As Komodin Dark y As Komodin IPA. 

Su As Komodin es una cerveza sin alcohol que mantiene los sabores apetecibles del cereal, con un moderado amargor, un final seco y evitando el dulzor propio de las cervezas sin alcohol. Además, ofrece unos aromas herbales propios del lúpulo Centennial, añadido en la fermentación y que le otorga un carácter muy refrescante. Su versión Dark es de color negro intenso, con cuerpo medio y tiene aromas a café, a cacao y a regaliz. Andrés López, maestro cervecero de AS Cervesa describía así su elaboración hace apenas 2 meses:

 

"La experiencia adquirida durante estos años elaborando cervezas sin alcohol, ayudó mucho en el proceso de desarrollo de esta nueva receta, aunque ha sido un gran desafío técnico trabajar con maltas torrefactadas. Llegar conseguir un cuerpo medio y mantener la formación de espuma ha sido una ardua tarea que hemos logrado resolver con éxito. 'DARK KOMODIN' es magia líquida y esperamos sorprender a los amantes de los estilos más oscuros".

 

Y por último su versión IPA sin alcohol, una cerveza de color amarillo pálido y un marcado aroma cítrico y afrutado en la cual te enamorarán sus suaves notas maltosas y su sequedad final. Con un cuerpo muy bajo que aumenta su bebestibilidad.

 

Como veis por variedad que no quede, aquellos que busquen este tipo de cervezas estarán de suerte. Y quizás organolépticamente hablando estas cervezas puedan tener algunas carencias pero las pueden suplir con otros beneficios, como por ejemplo su menor contenido calórico con respecto a una cerveza con alcohol, pudiéndose reducir tranquilamente a la mitad o incluso menos. También es una alternativa para los deportistas ya que al contener menor porcentaje de alcohol rehidrata más que una cerveza normal, al tener un menor efecto diurético sobre nuestro cuerpo.  Y también puede tener mejores efectos cardiovasculares, debido en gran parte también a los polifenoles que provienen del lúpulo.

 

Guste más o guste menos lo importante es que hay una alternativa posible, variada y de calidad para el que le gusta la cerveza y por la razón que sea tiene que consumir una SIN, y otra cosa importante también es que muchas cervecerías han visto en estos consumidores un nicho de mercado al que no deben dejar de lado y por el cual deben dedicar una parte de sus esfuerzos.¡Salud! /Unai López desde 'Del grano a la copa'

 

 

 

 

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