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Can Sadurní, Carlos I y el movimiento artesano, una mirada a la cerveza en España (y III)

Con el artículo de hoy ponemos fin a nuestro recorrido cervecero en nuestro país a lo largo de los siglos, y lo hacemos adentrándonos de lleno en los años de la industrialización y la aparición de las grandes fábricas que marcarían un camino casi inquebrantable durante muchos años, fijando y monopolizando una industria con un gran valor y aporte económico. Y como no, tal y como os comentaba al final del anterior capítulo, esta parte de la historia comienza en la República Checa con su querida cerveza Pilsner.

 

Los pioneros del sector

En el año 1842, se desarrolló, en la ciudad de Plzeň (Bohemia) un estilo de cerveza que sería llamado a conquistar, no solo Europa, si no el mundo entero. Esta cerveza era una bebida dorada, brillante, transparente y carbonatada, elaborada con maltas claras y fermentada a baja temperatura (lager). Con un amargor muy sutil procedente de lúpulos nobles (saaz), que la hacían una cerveza tremendamente ligera, refrescante y muy apetecible. Este estilo fue bautizado con el nombre de 'Pilsner' y fue unido a una creciente industrialización mundial de los procesos de elaboración de la cerveza. 

 

Este hecho coincide con los inicios de la producción cervecera industrial en España. Durante el reinado de Amadeo de Saboya proliferan las primeras fábricas cerveceras en todo el territorio nacional. Y en todas ellas se empleaban las nuevas tecnologías del frío industrial para la fermentación a baja temperatura.

 

Es en el año 1856 cuando se establece la que se considera la primera compañía industrial de cerveza en España, la fábrica Moritz, fundada por Louis Moritz Trautmann, nacido en Pfaffenhoffen, en la región francesa de Alsacia, se levanta en Barcelona, en el barrio de El Raval. Louis Moritz oficiaba de maestro cervecero en la fábrica de otro francés, Ernest Ganivet, de quien se hizo socio para, después, ejercer como administrador y director de la fábrica. En 1856 toma el relevo de la compañía y en 1859 la fábrica se estaba quedando sin espacio y adquirió las instalaciones aledañas de Juan Maurer, quien había levantado la primera pequeña fábrica cervecera de cierta importancia en la ciudad en el año 1837. Debido al aumento de la demanda y la producción, en el año 1864, Moritz construye una gran fábrica en la calle Casanova, esquina con ronda de San Antonio, en pleno barrio del Ensanche. 

El gran desarrollo y crecimiento de la fábrica Moritz no deja indiferente a nadie y en el año 1871, huyendo de la guerra franco-prusiana, el también alsaciano August Kuentzmann Damm llega a Barcelona y pronto busca socios para establecer otra fábrica de cervezas en Sant Martí de Provencals, fundando así Damm y Compañía en 1876. Otras pequeñas compañías cerveceras catalanas de esta época son Cammany, fundada en 1899, La Bohemia fundada en 1902 y Musolas.

 

En Gijón, en 1893, en el barrio de Santa Olalla, Suardiaz y Bachmaier crean la fábrica cervecera La Estrella de Gijón, cuya cerveza obtuvo la medalla de oro en la Exposición de Gijón de 1898. También en Asturias, en 1900, se crea la S.A. El Águila Negra en Colloto (Oviedo). Esta fábrica tuvo un amplio mercado, soportando incluso los malos tiempos para la economía de la posguerra. Pero en los años 70 del siglo pasado entró en un gran período de crisis y aunque cambió varias veces de propietarios desde mediados de los 80, finalmente la fábrica cerró en 1992. La marca el Águila Negra fue comprada posteriormente, en 1997, por la compañía granadina Cervezas Alhambra.

En Madrid la situación es similar, donde el francés Casimiro Mahou Bierhans, natural de Lorena, se establece en la capital, donde fue fundada la empresa Hijos de Casimiro Mahou, fábrica de hielo y cerveza en 1890 en una zona del ensanche de Madrid. Casado con una madrileña, Casimiro Mahou provenía del comercio de pinturas y papel pintado y aunque él nunca llegó a ver hecho realidad su sueño cervecero su viuda e hijos pusieron en pie la fábrica de hielo y cervezas, concretamente en la calle Amaniel, 29. Por aquel entonces su cerveza se hizo muy popular en la sociedad madrileña, con una combinación de ingredientes casi única, lúpulo de Núremberg, malta de Aranjuez y agua del por aquel entonces recién estrenado canal de Isabel II. 

 

La importancia de los puertos

En aquellos años era habitual que las fábricas se levantasen en las cercanías de los puertos marítimos, dada la facilidad tanto de importación de materias primas como de exportación de la cerveza elaborada, de esta manera se funda en 1886 la fábrica de La Cruz Blanca en la zona de San Fernando en la ciudad de Santander, sentando las bases  de lo que serían los inicios de la industria cervecera en Cantabria. La Cruz Blanca fue fundada por Matossi, Franconi y Cía., empresarios de origen suizo, de ahí su nombre y su símbolo, una cruz griega blanca sobre fondo rojo, como la bandera de Suiza.

No obstante la provincia de Cantabria fue una de las pioneras en la producción de cerveza incluso 100 años antes de la llegada de la industrialización. De hecho la primera fábrica de cerveza cántabra data del año 1783, concretamente en la localidad de Becedo, José de Zuloaga junto a dos maestros ingleses al frente de la producción, Nerschcot y Hogley, fundan la fábrica Zuloaga. Tres años más tarde establecerían en Santander (Cañadío) una segunda fábrica, la Campo, perteneciente a Antonio del Campo, Conde de Campogiro, quien también pone al frente a un británico, Thomas Webb. Esta fábrica, que se nutría con cebada de Castilla o importada de Francia y con lúpulo de Cantabria, también exportaba su producción a las colonias españolas en América.

 

La siguiente fábrica que se instala es la de Lienzo, en el barrio de Miranda de la capital santanderina, perteneciente a Clara Lienzo y su esposo Francisco Javier Martínez. La última fábrica que aparece en la ciudad es la denominada La Austríaca de Cervezas, que lo hace en 1797 en el barrio de Campogiro (Peñacastillo), perteneciente también al Conde de Campogiro.

 

Así pues, para 1901 ya había instaladas en Santander cuatro fábricas de cerveza (en Becedo, Cañadío, Miranda y Campogiro), que exportan sus productos a América (Cuba, Luisiana, México y Venezuela principalmente) y presumían de tener la misma calidad que las afamadas cervezas inglesas o alemanas.

En 1888, también en ciudad costera, la familia Kutz inaugura la primera de sus cervecerías en San Sebastián, Cervezas El León. Los hermanos Juan y Teodoro Kutz abrieron su propia fábrica en el barrio de El Antiguo, a  poca distancia de la famosa playa de Ondarreta. Mediante un sistema de transmisión de poleas movían todo en la fábrica: los molinos de malta, las cintas transportadoras de cajas, de botellas, las hélices… Así fue como comenzaron a trasladar su producción por toda Guipúzcoa. La familia Kutz llegó a tener su propio establecimiento, el café Kutz, en uno de los mejores barrios de San Sebastián, durante los años que la fábrica estuvo allí. Además, en el casco antiguo de Donostia se emplaza el restaurante La Fábrica, un local típico vasco que debe su nombre a la vieja fábrica.

 

En Bilbao, el 2 de marzo de 1912, se crea la Cooperativa popular la Cervecera del Norte, con el objetivo de fabricar cerveza, hielo y malta, y situada en la emblemática calle Hurtado de Amézaga. Formada por un grupo de vizcaínos su actividad se inicia con un total de 60 trabajadores además del personal de oficina. De esta manera comienza su andadura la popular cerveza bilbaína Oro.

 

También en Bilbao se crea unos años antes, en 1886, la mítica empresa La Salve, fundada por José Schumann y Cordés, hijo del cervecero alemán Carlos Federico Schumann Strebel. El nombre procede del recodo de la ría de Bilbao en donde se asentó su primera fábrica, debajo de donde hoy se ubica el conocido Puente de La Salve. La construcción de dicho puente implicó la expropiación de parte de los terrenos y fue uno de los elementos que propició el cierre de la empresa en 1978. Recientemente la fábrica y la elaboración de su cerveza han sido retomadas por un grupo de empresarios con participación del grupo Mahou-San Miguel.

 

Una industria en pleno auge

En las colonias españolas de la época también se comienza a crear empresas cerveceras, en el caso de Filipinas en 1890 el empresario Enrique María Barreto de Ycaza inaugura una fábrica de cerveza en el barrio de San Miguel (actualmente Cebú) de Manila. El barrio daría su nombre a la nueva compañía, conocida posteriormente a mediados del siglo XX como Cerveza San Miguel.

 

El empresario pamplonés Luis Ros funda en 1900 la La Cruz Azul, con el objeto de sacar al mercado sus excedentes de cebada. Un grupo de burgueses en 1900 funda La Zaragozana reinvirtiendo los beneficios procedentes de las actividades agroindustriales de la producción de azúcar refinado. En el mismo año, en Madrid, Augusto Comas y Blanco funda la factoría de Cervezas El Águila, empresa que será líder de producción durante las primeras décadas del siglo XX. A comienzos del siglo XX en Madrid había cuatro empresas líderes en la fabricación y distribución de cerveza: El Águila, Mahou, Santa Bárbara y La Princesa. Todas ellas producirían en menos de una década casi sesenta veces más que las factorías de final de siglo XIX.

 

En Galicia los hijos de Rivera crean Estrella Galicia que nace en 1906 de la mano de José Rivera Corral, emigrante retornado de México a finales del siglo XIX quien funda en La Coruña la fábrica dedicada a la producción de hielo y cerveza rubia. El nombre escogido para su cerveza hace referencia a su antiguo negocio de Veracruz “La Estrella de Oro”.

 

En Andalucía aparece en 1925 una cervecera denominada Alhambra, y en 1928 en el barrio El Perchel de la ciudad de Málaga crea el empresario Luis Franquelo Carrasco la factoría de Cervezas Victoria, que logran hacerse con gran parte del mercado del sur de España, competidoras de la fábrica de cerveza sevillana denominada La Cruz del Campo (Cruzcampo), fundada en 1904 por la familia Osborne, exportadores de vinos. Otro ejemplo en Andalucía es el de Cervezas El Alcázar, antecesora de Cervezas El Lagarto desde 1921, fundada en Jaén por la familia Puga, de origen gallego. Esta empresa vino a desarrollar su actividad ininterrumpidamente desde el año 1928 hasta 1985, cuando es adquirida finalmente por Cruzcampo.

 

Otras fábricas repartidas por el territorio nacional fueron La Gaditana (Cádiz), La Barxa (Vigo), la Leonesa (León) y la San Juan (Valladolid), entre otras que se podrían nombrar.

 

Como podéis ver la cerveza en España a nivel industrial y empresarial ha tenido una gran trayectoria económica cargada de éxitos, únicamente empañada durante los años de la Guerra Civil donde algunas de estas fábricas sufrieron para mantenerse en pie, siendo incluso requisadas y obligadas a cambiar de dueños. También los años de la postguerra fueron duros con el régimen franquista y sus racionamientos de materias primas.

 

El siglo XX

A pesar de ello la industria cervecera siguió prosperando hasta nuestros días, pudiendo decir así que la cerveza es el primer alimento que inició su trayectoria desde los fogones y calderos a la producción a gran escala gracias a la industria. A pesar de que las comparaciones son odiosas en 1982 el consumo per cápita de vino y cerveza se igualan. El vino venía desde mediados de los setenta cediendo cuota de mercado a favor de la cerveza, y es precisamente a partir de los ochenta cuando se comienza a consumir más cerveza que vino en España.  No obstante a nivel cultural el vino ganaba por goleada.

 

Durante el último tercio del s. XX la demanda de cerveza en España atrajo el interés de grandes multinacionales, como Heineken, que en 1984 compra cervezas El Águila, surgiendo así nuevas empresas que buscaban hacerse un hueco en el mercado español. En 1957, a raíz del “acuerdo de Manila”, nace la compañía San Miguel, fábrica de cerveza y malta S.A., independiente de la matriz filipina, quien se fusionaría años más tarde con el grupo empresarial Mahou, creando así uno de los mayores grupos cerveceros de España.

 

También surgen nuevas cervezas, como la cerveza sin alcohol, que a finales del siglo XX supone una cuota del 7 por ciento% del total de cerveza vendida. La primera empresa en poner en el mercado este tipo de cerveza es Cruzcampo, que en 1976 comercializa la primera cerveza “sin” del mercado cervecero español. Y para gusto de unos y desgracia de otros también surgen las cervezas con gaseosa y las cervezas con limón, lo cual hace que en los bares se consuma mucha más cerveza todavía. 

 

En Barcelona durante los años sesenta se populariza la Xibeca de Damm, botella de litro popularmente conocida como “litrona”. La xibeca era una botella generalmente vendida como cerveza de bajo coste que fue ideada como sustituto del vino tinto de mesa para las comidas de finales de los años 60, cuando el precio del vino de mesa subió sensiblemente. El concepto de litrona permitió también introducir la cerveza en los hogares madrileños. 

 

En el año 1985 España firma la anexión a la Comunidad Europea pero a pesar de esta situación ninguna de las grandes cerveceras españolas logró expandirse en los mercados europeos, principalmente por que en Europa ya se consumía cerveza de manera asidua y por lo general de mayor calidad, dada la tradición de algunos de estos países.

 

De aquí ya pasaríamos a nuestro primer capítulo donde profundizábamos sobre el panorama más actual de la cerveza en España. Como veis, a pesar de no ser un país culturalmente cervecero, esta bebida ha estado, y está, muy arraigada a nuestra historia, otra cosa es que por determinados motivos, principalmente económicos, no se quisiera mantener en auge esta cultura, dándole el valor y el respeto que se merecía, dejándola caer casi en el olvido. Pero para eso estamos aquí hoy escribiendo, y leyendo esto, y para eso hay mucha gente en este país “partiéndose la espalda” cada día en sus fábricas, locales, centros de formación, …,  para volver a dejar a la cerveza en el lugar que se merece por derecho propio. ¡Salud!/Unai López desde 'Del grano a la copa'

 

* Fuentes: Wikipedia, Mahou-San Miguel, Damm, Cerveza Oro, La Salve, Cruzcampo, blogseitb.com, el diario montañés, eltesorodeoviedo.es, Moritz

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