1100

{TENDENCIAS / TENDENCIAS}

Braggot, la alianza perfecta entre cerveza y miel

Cuando dos ingredientes de la naturaleza, como son el cereal y la miel se unen, el resultado puede ser maravillosamente dulce. El Braggot es un tipo de cerveza considerada como 'cerveza especial' o 'cerveza con miel'. Dentro de la guía de estilos BJCP se encuentra ubicada en la categoría de Aguamiel o Hidromiel (Mead), aunque muchos consideran este estilo como una cerveza elaborada con gran cantidad de miel, es decir, mosto fermentado con miel.

 

Tradicionalmente el Braggot se elabora con un 50 por ciento de miel y un 50 por ciento de malta, aunque esto no es una regla estricta y los porcentajes pueden variar en función del resultado que se quiera obtener. Durante el proceso de elaboración la miel se puede mezclar con la cerveza durante la fermentación o se puede agregar durante el hervido. Hay quien dice que las tabernas pueden hacer su propia mezcla de Braggot mezclando cerveza, aguamiel y especias como el cilantro, nuez moscada, anís estrellado, bayas de enebro y clavo de especia, lo que le da una mayor profundidad de sabor.

 

Es un estilo antiguo de cerveza que nunca desapareció por completo y que poco a poco fue reestableciéndose entre algunos cerveceros. Algunas fuentes dicen que la palabra Braggot es de origen galés, mientras que otros la atribuyen al irlandés. De hecho hay varias denominaciones (bragget, bragaut, bragawd o bracket) para este estilo que se derivan de las palabras galesas 'brag' y la irlandesa 'brach', que se empleaban para nombrar a los brotes de grano empleados en el aguamiel. 

 

La mayoría de historiadores creen que el Braggot se remonta al año 1.000 a.C, en el seno de una tribu que gobernó Escocia ferozmente hasta el s.IX, los Pictos. No en vano los Pictos ya eran conocidos en aquel entonces, no solo por su ferocidad, sino también por su 'heather ale' o cerveza de brezo, una cerveza que contenía flores y miel de brezo y que se elaboraba desde el año 2.000 a.C. Según los relatos tradicionales, los Pictos resistieron durante 4.000 años los avances de los invasores, incluido el imperio Romano, gracias a esta poderosa bebida a la que atribuían poderes psicoactivos y físicamente fortificantes.

 

Cuenta también la historia que hace 4000 años, en la antigua Babilonia, existía una vieja costumbre. Cuando un hombre y una mujer se unían en matrimonio, el padre de la novia se comprometía a proveer, a quien desposara a su hija, de toda la cerveza de miel que pudiera tomar durante un mes. En aquella época el año se medía según el calendario lunar, y un mes duraba lo que duraba una luna. Con esta costumbre se aseguraba la fertilidad de la pareja, tan apreciada en los viejos tiempos, además de desinhibir a los novios debido a sus supuestas propiedades afrodisíacas. De la mano de la cerveza y de la miel nació así lo que hoy conocemos como Luna de Miel. 

Dependiendo de los  tipos de malta y miel que se utilicen en su elaboración, el color de una Braggot puede variar notablemente, así como su sabor y su graduación alcohólica, que puede ir desde un 6% ABV hasta un 13%, aunque lo habitual es que se encuentre por encima del 7 u 8%. El sabor del Braggot puede variar desde una dulzura exuberante hasta una acidez más seca que nos recordaría a una cerveza agria bien hecha. En el medio, también puede haber amargor, picante, notas terrosas y afrutadas, así como inevitables toques de caramelo, chocolate y por supuesto miel.

 

El aporte de la miel varietal es el primer factor que un productor debe considerar cuando prepara una receta. Las variedades de miel se distinguen como cualquier malta o lúpulo, y deben medirse cuidadosamente para combinarlas con otros ingredientes, ya sean especias, frutas, uva o en el caso de la cerveza, recetas a base de malta. La regla general es encontrar una miel de origen local, no procesada con conservantes o altos niveles de calor y por supuesto, con buen sabor.

 

En el caso de la Braggot, el lúpulo es un ingrediente que no tiene tanta importancia en comparación con la miel y la malta, de hecho en algunos casos ni tan siquiera está presente. El uso principal del lúpulo en este tipo de cervezas es el de actuar como equilibrante entre el dulzor de la miel y la malta. 

 

A continuación os resumo la descripción que hace la guía BJCP de este tipo de cerveza.

 

Aroma: dependiendo de la dulzura, la fuerza y el estilo de base de la cerveza, un carácter sutil a distintivamente característico de la miel. El carácter de la miel y la malta debe ser complementario y equilibrado, aunque no siempre de manera uniforme. Un aroma a lúpulo (cualquier variedad o intensidad) es opcional. Si está presente, debe mezclarse armoniosamente con el resto de los ingredientes. 

 

Apariencia: la claridad puede ser buena o brillante, aunque muchas Braggot no son tan claras como otros hidromieles. Se espera una cabeza de espuma ligera a moderada con alguna retención. El color puede variar desde pajizo a marrón oscuro o negro, dependiendo de la variedad de malta y miel utilizadas. 

 

Sabor: muestra un carácter equilibrado identificable como una cerveza y un aguamiel, aunque la intensidad relativa de los sabores se ve afectada en gran medida por la dulzura, la fuerza, el estilo base de la cerveza y la variedad de miel utilizada. Debería esperarse que las Braggot más fuertes y / o más dulces tengan una mayor intensidad de sabor que las versiones más secas y de menor gravedad. El acabado y el retrogusto variarán según el nivel de dulzor declarado (seco a dulce), y pueden incluir componentes de cerveza y aguamiel. Se permite una amplia gama de características de malta, desde maltas de base simple hasta sabores ricos en caramelo y tostadas hasta sabores de chocolate oscuro y tostado. El amargor y el sabor del lúpulo pueden estar presentes y pueden reflejar cualquier variedad o intensidad; sin embargo, este carácter opcional siempre debe sugerir el estilo de la cerveza base y estar bien mezclado con los otros sabores. 

 

Sensación en boca: sensación en boca suave y sin astringencia. El cuerpo puede variar de moderadamente suave a intenso, dependiendo de la dulzura, la fuerza y el estilo base de la cerveza. Un cuerpo muy ligero o acuoso no sería deseable, como lo es un dulzor crudo y empalagoso. Una sensación cálida de alcohol bien envejecido puede estar presente en los ejemplos más fuertes. 

 

Si te gusta la cerveza y te gusta la miel es muy probable que te puedan gustar este tipo de cervezas, no obstante algunas de las que yo he podido probar, que no han sido muchas, me han resultado algo empalagosas y muy dulces, lo cual no quita para que otras me hayan sorprendido gratamente. Lo que hay que hacer es lo de siempre, probarlas y formarnos nuestra propia opinión. Eso sí, si a Winnie the Pooh le hubiera dado por la cerveza ya sabemos cuál hubiera sido su favorita. ¡Salud! /Unai López desde 'Del grano a la copa'

 

*Fuentes: BJCP guide, foodrepublic, Brew Your Own

Suscripción a la Newsletter Enviar