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{CULTURA / LIBROS}

Mujeres que saben volar y hacen señales de humo

Actual. Peloponeso Teatro reivindica en 'Mujeres que no volverán a pasar hambre' a la mujer libre

En la Sala 2 de los Cines 7 Infantes se representa una de las joyas de Actual 2018. El espacio cinematográfico coleguea con el teatro en el festival logroñés de la mano de la compañía Peloponeso Teatro. La pantalla, las butacas, las puertas laterales y el pasillo se transforman en antiteatrol, en un escenario insólito que al instante, a la primera frase pronunciada por la actriz Begoña González Hidalgo, adquiere la tensión y la emoción de las representaciones sobre las tablas. Y la primera frase de ‘Mujeres que no volverá a pasar hambre’ es un advertencia: “el espectáculo que verán a continuación, puede herir su sensibilidad... De hecho, está manipuladoramente diseñado para tocar la fibra de todos ustedes y que acaben pensando como una de esas mujeres que creen que, ellas solas, pueden cambiar el mundo”.

‘Mujeres que nunca volverán a pasar hambre’ –escrita por Diego Pérez, Isabel Ribte y la propia Begoña González- es poética y reivindicativa. Un monólogo en diálogo con la gran pantalla del cine. Una tormenta de ideas en dos direcciones en la que cine y teatro interactúan entre sí y con el espectador que ha aceptado el reto de dejarse llevar.

 

En la obra interpretada por Begoña González el cine encuentra la réplica en el teatro que devuelve a la gran pantalla –con la icónica escena de ‘Lo que el viento se llevó’ de fondo- la imagen de una mujer que nunca volverá a pasar hambre porque es una mujer libre de piropos, versos y rimas fáciles. Y es que, ‘Mujeres que no volverán a pasar hambre’ parte de la certeza de que la mujer en el mundo del cine, y de otras facetas artísticas, siempre ha tenido un trato desigual y sesgado. Mujeres objeto, mujeres sin diálogos inteligentes, mujeres sin guión, mujeres desprovistas de comicidad, mujeres invisibles, mujeres sólo visibles a través de su cuerpo, mujeres acompañantes, superheroínas enganchadas al héroe. ‘Mujeres que no volverán a pasar hambre’ es actual y de actualidad, y reafirma el convencimiento de que el teatro habla de la vida tal y como ocurre con ‘Bibliotecario 4.0’, la obra de Tres Tristes Tigres, que reivindica la importancia de los libros, la lectura y el deseo por descubrir y conocer.

 

Pero además, ‘Mujeres que no volverán a pasar hambre’ es una extraordinaria obra de teatro, que mantiene al espectador alerta al tener la capacidad de transformar la sala de cine en un teatro en cada uno de sus rincones, incluidas las butacas desde las que los asistentes siguen la interpretación. Un montaje complicado en el que todo tiene que funcionar perfectamente sincronizado y así ocurre. Con una iluminación espectacular en la que el rojo intenso del vestido de la actriz dibuja estelas sobre la oscuridad ligeramente atenuada de la sala y el resplandeciente blanco de la pantalla.

Soy una mujer que comete errores, lo hago libre de pecado y sin culpa. Cometo errores todo el rato, pequeños, grandes e inmensos. No sé ser perfecta, parece que lo quisiera ser, pero ya no me importa una mierda serlo, mi apariencia engaña. Estoy hecha de imperfecciones y las amo”. El monólogo escrito por Diego Pérez, Isabel Ribote y Begoña González es una declaración de intenciones desde su inicio.

 

Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo –continúa el texto-; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportar una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡Pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar... Si no saben volar pierden el tiempo conmigo”.

 

En su diálogo con la pantalla la actriz resalta que las mujeres “son únicas, no tienen dueño, no están en venta, ni alquiler, no se las puede violar, ni censurar. Aman lo que hacen y sueñan con la libertad de lo que aman. Huelen a viento y se pasean por el mar muy cerca de las sirenas, a veces en la noche brillan con la luna llena y se convierten en pantera”.

Si tomáramos de la mano los miedos Si nos atreviéramos a ser funambulistas de nuestros propios deseos, Si sacáramos a pasear la fragilidad, Si la debilidad nos la permitiéramos más a menudo. Si pudiéramos mirar todas esas piezas por un agujerito Si pudiéramos recomponer y reconstruir las heridas Si nos permitiéramos vomitar todo lo que se nos atraganta: La hipocresía, la mentira, la negación, la cobardía, la mesura, la rigidez, la violación, el fanatismo, el victimismo, los hombres que no caminan a corazón abierto, las mujeres que todo lo entregan por nada”.

 

La actriz se superpone a la imagen de Vivian Leigh: “Bueno –dice- pues esto es lo que soy, si me quieren, hagan señales de humo, es a lo único que soy capaz de atender...al fuego”. Mujeres que saben volar./Javi Muro

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