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{ENTREVISTAS}

'Todas las lunas', una oscura fábula de impecable belleza

El segundo largometraje del director y guionista de Igor Legarreta, estreno en salas de todo el país

'Todas las lunas' ('Ilargi Guztiak') nos invita a viajar por los agrestes paisajes de la Navarra rural del siglo XIX, durante el desarrollo de la última guerra carlista. La violencia de la batalla deja tras de sí un rastro de sangre y muerte, asolando la cotidianeidad de una aldea, donde todos y cada uno se afanan por sobrevivir a duras penas.

 

Víctimas secundarias del conflicto, unas niñas huérfanas asumen su triste condición, encomendado sus oraciones a un Dios sordo que les dio la espalda al nacer y continúa en su empeño de saberlas invisibles. 

 

Entre todas ellas, Amaia, nuestra protagonista, vencerá a la muerte ayudada por una misteriosa mujer que se apiada de ella. Una mujer que le ofrece a la niña un futuro infinito, plagado de lunas, una vida sin vida, una existencia encarcelada en un cuerpo infantil ante miles de experiencias vacías. 

 

La extraordinaria factura de la película regala momentos fascinantes. La dirección artística de Mikel Serrano y la fotografía de Imanol Nabea compiten en belleza con la hermosa banda sonora del enorme Pascal Gaigne, que acierta en conducirnos hacia las emociones que viven sus personajes, desde una partitura en la que la melancolía y la tristeza son protagonistas.

 

En el reparto destaca Haieza Carneros, la niña que soporta sobre sus espaldas el peso de la acción, respaldada por la siempre solvente Itziar Ituño y un Josean Bengoetxea que rezuma bondad y humanidad por los cuatro costados, ambos actores también protagonistas en el anterior trabajo de Legarreta, 'Cuando dejes de quererme'. 

Algunos han visto en el personaje de Amaia, creado por el propio Legarreta y co escrito a cuatro manos con Jon Sagala, una suerte de sombra de la Claudia de 'Entrevista con el vampiro' y no les falta razón, aunque nuestra Amaia está rodeada de un mayor realismo que el de aquella chica de rizos rubios que se hacía acompañar por apuestos vampiros. En 'Todas las lunas' la suciedad y el barro sustituyen al lujo de la película basada en la obra de Anne Rice. Aquí el dolor se hace patente y no hay espacio para mirar a otro lado.

 

Durante el visionado me visitan escenas de otras fábulas llevadas al cine por ese especialista en miedos, infancia y monstruos, que es el mejicano Guillermo del Toro. La similitud en algunas escenas acuáticas, la realidad descarnada de la complejidad en la infancia, la presencia de la muerte envuelta en tonos ocres, me hacen revivir los mejores fragmentos de títulos como 'El laberinto del fauno', o la más reciente y oscarizada, 'La forma del agua'. Estupendos trabajos a los que nada tiene que envidiar 'Todas las lunas'. 

 

Un consejo, vayan a verla en su versión original en euskera. El esfuerzo al enfrentarse a los subtítulos para los no euskaldunes tiene su recompensa. El cine y el arte, mejor en su versión original./Isabel Ribote



Autor: Javier Muro

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